29 agosto 2009

La Nena Melancólica y el Gigoló Encubierto


Un mal día, la Nena Melancólica no pudo resistir el no enamorarse. Y se enamoró en Septiembre,
del más complicado amor.
Era un Gigoló encubierto, que se hacía el interesante, el muy entendido, el serio, cuando en el fondo…nada, por que no tenía fondo.
“Ahhhhhhhhhhh, maldito-bendito galán”, suspiraba nuestra Nena Melancólica cuando percibía su olor cerca, mientras el Gigoló Encubierto coqueteaba con mujer que veía.
Ella lo amaba al mismo tiempo que lo odiaba, porque no comprendía como había flaqueado tanto ante el enemigo.
Es que parece que a lo más peliagudo es a lo que uno más le sonríe …

16 agosto 2009

La Mujer con Cara de Niña


Ahí va la Mujer con Cara de Niña, buscando anónima y misteriosamente a ese Niño con Cara de Hombre que tan poco percata su existencia (La Mujer con Cara de Niña siempre dice que lo va a olvidar, pero no aguanta los celos cuando asume que el Niño con Cara de Hombre está en otro camino, millas lejano al de ella)

La Mujer con Cara de Niña se sentó sola, parece que no encontró al Niño con Cara de Hombre. Pero, ¡ahí lo veo! ¿Lo ven ustedes?, es aquel que besa a esa mujer, esa Mujer con Cara de Vieja.

27 julio 2009


Estoy tan contenta de haber salido de vacaciones, después de esa fatalísima última semana de clases de la cual, al menos, surgieron bastantes escritos que publicaré cuando en algún futuro lejano termine o me echen de la carrera (para evitar un destierro anticipado)

No me importa que en estos días igual deba hacer cosas universitarias, por que el sólo hecho de poder vivir y sentir las mañanas y las tardes me tornan a una felicidad tan compleja que ni yo entiendo (Eso de estar encerrada por mas de 9 horas seguidas en una clínica no es normal)

Cómo extrañaba sentir el frío del viento en mi nariz cuando camino, a paso lento, por ésta ciudad tan fea pero tan completamente tolerable en invierno. Cómo extrañaba las migas de esa galleta gigante que cada vez que tengo tiempo me compro en “Alimentos Pucón” para tener más energías y seguir caminando por las avenidas hasta llegar a la Alameda, donde una banca me espera deseosa de que le traspase algo de toda esa nostalgia que acumulo desde que sé que existo.

Tanto tiempo hacía que no iba al mercado a comprar un libro usado, aún sabiendo que sólo extraordinarias veces encuentro algo que me guste sin que esté deficientemente pirateado.

Vuelvo a recordar el sabor de las comidas de mi madre que esas “máquinas-de-hacer-comida” del Casino habían suplantado con robotizados almuerzos.

Regreso a conversar en esas tertulias y sobremesas tan estentóreas de la dinastía Silva-San Martín, de la cual soy yo la que tiene más elaborado el don que Dios depositó en nuestros genes: hablar hasta por los codos.

Reordeno mis C’Ds. Escucho toda esa música que almacené por un semestre en mi computador, descargando MP3 gracias al uso indebido y desenfrenado de la conexión de la Universidad mientras les hacía fichas clínicas a mis pacientes.

Termino de leer a Rafael Gumucio: “Memorias Prematuras”, ese libro que tenía metido en la cabeza de mayo…

Me voy para Rancagua a ver a la Chechu y pienso que de repente, cuando la rutina nos encarcela, lo simple es lo más amado.

29 junio 2009

Cuando estudiar en un día como hoy resulta poco productivo.-


Es facilisimo desconcentrarse cuando a tientas el sol trata de asomarse por entre las nubes después de un apasionado día de lluvia. La vista purificante (parece que ni una partícula de humo existiese) el aire fresco y puro, el olor de la tierra mojada… En un día así, calcadito, hace 10 años, iba con mi mamá caminando por el centro. Tenía 12 años, y hacía mucho frío (típico después de un día de lluvia en Talca) Llevaba una chaqueta gruesa, un gorro con chiporro, bufanda y guantes (lo bastante abrigada para que sólo mis ojos sintieran el gélido viento)

- Sarita, Apúrate! que vamos atrasadas!

Lejos de importarme el apuro de mi querida mamá, me detuve a observar a un tipo que me llamó mucho la atención. Era un hippie, de pelo rizado color miel, largo y desordenado que vendía artesanias y en una radio antigua escuchaba música, particularmente una canción muy estilosa, muy setentera, que habría jurado no almacenar en mis precoces anales musicales ( y eso que a esa edad me defendía bastante en temas de música setentera, debido a las influencias de la matriarca de mi familia)

- Hola, chiquitita! ¿Quieres comprarme algo?
- Mmmm, jejejeje….. La verdad no. Es que ...... me podrías hacer un favor?- le pregunté.
- Quieres que te haga unos aros especiales?- se apresuró en decir el hippielais
- No, es que, tu sabes como se llama la canción que suena en tu radio?
- Qué canción?..... Aaaaaa, sí, por supuesto.
- Me puedes decir?- pregunté nuevamente con una ingenuidad que un niño de 12 años de la era 2009 no tiene.
- Te digo, pero si primero, me compras algo.
- No tengo plata- dije honestamente
- Pídele a tú mamá, que ahí viene.
En eso llegó mi mamá a buscarme, media enojada por no seguirla en su apuro.

- Qué miras tanto, Sara??, vamos andando!
Rápidamente investigué bien en mi bolsillo y encontré $500 que mi papá me había dado hace tiempo para comprarme unos cuantos sobres para mi álbum de los backstreet boys. Decidí sacrificarlos en pos de sacar del anonimato a tremendo tema que ya me estaba volviendo loca. Le compré un pinche.
- Gracias por tu compra, pero el nombre de la canción no lo sé.

(Ahora que lo pienso, qué iba a saber ese ignorante el nombre de semejante canción, ese hippie que de hippie tenía sólo la facha)

- Ya voy mamá- respondí muy decepcionada.
- Oye, Sari! ¿Qué tanto le mirabas al tipo de las artesanias?
- Un pinche.
- Y te fijaste en el tema que estaba escuchando?
- Si!!!!!!! ¿Por qué, mamá?- pregunté ilusionada
- Por que es buenisimo y lo tengo grabado en un cassette.

Teniendo una excelente fuente al alcance de mi mano, mi mucha-cabeza-loca se inclinó ante la opción de informarse por medio de un deshonesto-mal oliente total desconocido.

A todo esto, el nombre del tema: Ain’t No Stoppin us now /McFadden & Whitehead

Ni les cuento como bailé combatiendo el frío de nuestros tan poco compasivos inviernos talquinos.

14 junio 2009

El fin de la pasión.-


Lo bonito de la vida es que presenta matices. Esto sumado a que siempre he pensado que una persona puede hacer o sentir muchas cosas a la vez, me da como resultado una incredulidad enorme el que alguien solo tenga una directriz a seguir. Al contrario, creo que se puede tener muchas y mezclarlas y revolverlas como sea nuestro antojo con el fin de sacar algo en limpio o compensar el alma.

A que voy específicamente: Al hecho de que el jardín de gente en el medio que me muevo, cree dicotómico unir la ciencia con el arte. Creer a un médico músico o a un dentista escritor fantástico con ansias de un Roal Dahl Award es inverosímil, mientras que si es fácil aceptar a arquitectos poetas, a diseñadores trovadores, etc. Yo creo que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Si me gusta la ciencia, perfectamente puedo disfrutar de la poesía y viceversa. En eso esta la chispa del mundo, en la diversidad que nos presenta de cada cosa. A mí, por ejemplo, me encanta leer, la música y tratar de escribir, pero también me apasiona lo que estudio, me gusta lo que hago a diario en la Universidad, a pesar de los malos ratos y una que otra humillación por parte de algunos por ahí… Disfruto lo que hago, pero asimismo disfruto de lo que para muchos no me esta destinado (Es que la ciencia tiene tantas cosas maravillosas y entretenidas que es capaz de enamorar a cualquiera, además amo el aprender cosas nuevas, el quedarme hasta tarde por las noches tratando de ingresar mas información a mi cabeza, el encontrar misterios oscuros que no entiendo y por los cuales debo esforzarme para poder esclarecer)

Cuando entre a la universidad, también era de los que creía poco probable un kinesiólogo poeta, un tecnólogo pintor, un odontólogo ilustrador. Ahora me doy cuenta que una cabeza capaz de maquinar semejantes elucubraciones no es mas que por una falta enorme de pasión por las cosas. Cuando uno tiene pasión por algo (lo que sea) la mente se abre y se transforma en una esponja que absorbe y entiende todo.
Además me relaciono con muchos compañeros que en conjunto con sus dotes odontológicos tienen tremendos talentos artísticos: hay guitarristas, dibujantes, escritores, poetas e ilustradores. Y no solo por hobbie.

Por eso autoproclamo que esto de la ciencia y la poesía van de la mano. En los dos hay belleza, misterios, enredos y vida. Si no pregúntenle a Nicanor Parra.

06 junio 2009

My Foolish Heart


Si hay algo de lo que me puedo declarar una total inepta es en asuntos que comprenden la sistemática de la mente humana. Nunca entenderé como diablos funciona, ni menos como, cuando, ni en que momento (fatalmente) se une con el corazón (por que mente y corazón hacen de las suyas como un par de locos desenfrenados en busca de cosas que pueden llegar a tranformarse en alambres de púas punzando por un lado a la mente y por otro lado, lo más importante, al corazón).

Eso de lo imposible.....Por qué el cerebro se apasiona tanto con lo imposible, con las cosas que no se pueden hacer? Y por qué el corazón las anhela tanto? ¿Cuál es la idea? ¿Doblegarnos ante la vida, dejándonos indefensos, desperdiciando nuestro tiempo pensando en lo que no se debe pensar o en lo que nunca va a ocurrir?

Nunca digas Nunca dicen algunos ingenuos por ahí, pero es que hay cosas que sinceramente nunca van a pasar, pero la mente sigue haciéndole la guardia a esas imposibilidades que nos hacen jaque y en cualquier momento jaque mate.

No entiendo como un órgano tan complejo y tan perfecto puede ser capaz de dejarse someter ante el corazón. No me calza como una maquina tan racional es dominada tan freneticamente por un visceral y ciego albergue de emociones. No me calza.

Si la cabeza y el corazón son de mi propiedad, podría tener el derecho de manejarlos a mi antojo, pero es todo lo contrario, ese parcito me maneja a mí y me deja tirada como estropajo escuchando a Charles Trenet (Que Reste Til de nos amour) con uno que otro episodio lacrimógeno (llorar por lo que nunca va a ocurrir es una solemne estupidez)

Y de nuevo está el tema de la amistad cerebro-corazón .... Esas amistades no son beneficiosas para una simple persona que amanece con el fin de disfrutar de la vida, gratamente, con mucha paz y otoño...Esas amistades lo único que hacen es desarmar todo lo que uno más o menos tiene armadito.

Me carga cada vez que presencio como en pos de lo imposible pierdo las batallas, lo impulsiva se me desprende por los poros, digo cosas que no debería decir o escribo necedades como ésta...

03 mayo 2009

Oferta de temporada


Si el ejetreo diario no da romanticismo ¿Quién lo da?



Tengo la respuesta señores!-----------------> El Otoño.



De quejumbrosa lo tengo todo, pero si hay algo de lo que no me quejo es del Otoño...una estación romántica por donde se le mire, más que la primavera, por que su delicioso frío inspira aún más besos y abrazos.


Además la primavera es muy populosa (hay que decirlo) y en el amor (creo yo) debe existir algo de exclusividad. Algo que sea.

31 marzo 2009

Mi par de caballos apocalípticos

El tiempo y la modernidad son mi par de grandes enemigos. No quiero jugar de su bando nunca.

Por que mientras el tiempo se encarga de transformar todo en recuerdo, la modernidad suplanta lo que alguna vez tuvo tanta historia.

“¿Y que diablos puede hacer alguien como yo?- me pregunto-Yo que peso menos que un paquete de cabritas en el mundo”…

Por un lado está el tiempo que infaliblemente cuenta sus segundos. Por otro lado está la modernidad que en un país con tanta amnesia (capaz de olvidar absolutamente todo) no es mucho lo que se puede hacer en su contra.

Para una persona de 20-30 quizás este tema resulte completamente irrelevante, pero es que si todos los que pertenecemos a este rango etáreo nos proyectásemos a unos 25 años (quizás hasta menos) la sensibilidad por la vida de hoy que en 25 años más será sólo un conjunto de recuerdos aflorará sin remedios y peor aún, sin los escenarios que tal vez ambientaron nuestra expedición. Haciendo este ejercicio además de entender como funcionan estos dos caballos apocalípticos, comprenderemos por fin a nuestros ascendientes cuando con tanta lágrima en la garganta nos cuentan acerca de su pasado, con ese telón de fondo que una pasarela brutalmente arrancó. Ese es el tema; por que yo me alegro que modernicen el Hospital Regional, pero de veras que me angustio cuando construcciones realmente bellas son destruidas con el fin de hacer crecer la ciudad en altura (O soy muy ignorante o soy muy lenta, pero jamás comprenderé ese sentido de desarrollo que tienen los sudamericanos)
Mucho cemento y poco cuento.

“Ponte a estudiar mejor, Sari”, me dice mi cabeza, recordándome que mañana tengo que someterme al escrutinio público de un grupito de suches de la facultad.

Me pesa el almacenar cada detalle de la vida, porque ya no me da la cabeza de tantos recuerdos y nostalgias.

26 marzo 2009

Carmencita in Wonderland.-


Llegó el día en el que mi entrañable Carmencita tuvo que inmaterializarce.


Ahora es un alma emporifollándose para la eternidad.


Su legado ya es leyenda.


Mi preciada leyenda.

08 marzo 2009

El ciclo no terminará.-

// Sara Silva San Martín dice:
Octubre 13, 2008 a las 0:15


Don Paul: Tengo 21 años y honestamente su programa me llega hasta los huesos. Especifico mi edad porque pretendo hacerle saber la magnitud de belleza que fluye por la televisión cuando emiten su programa, magnitud tal que es capaz de embelesar a esta jovencilla de pocos 21 años, de la generación que ya no se sorprende con nada. Imagínese, Don Paul…No lo puedo tutear porque me inspira un gran respeto. Respeto por su trabajo y por la forma en que intuyo que vive la vida: con sencillez, humildad y con ese amor tan grande por nuestra tierra y por la gente que vive en ella.Quizás todo el mundo le agradece por algo, yo no seré la excepción y le agradezco por ser capaz y tener la entereza de mostrar en la televisión que el mundo es más que saber los cahuines de un conjunto de payasos.Está dejando huellas en esta tierra que tanto ama, huellas que ningún hombre con asfalto alguno podrá borrar.Saludos desde Talca, don Paul! (Comentario Extraído del blog personal de Paul Landon) //

Tan sólo ayer me de desvelaba pensando en la pasión con la que se mueven sólo un pequeño número de personas. Claro, había pasado un par de horas viendo “Diarios de Motocicleta” y volando al infinito con Drexler en su premiada canción “Al otro lado del río”, que forma parte del soundtrack de esta película. Cerré los ojos y respiraba al compás de mis pensamientos, que luego de alucinar con el noble corazón del Dr. Ernesto Guevara, traían a colación a mi dentista con su tan poca gracia, tan poco amor por su trabajo, tanta ambición por lograr sobre abastecer su cuenta corriente o por pagar sus cuentas, quién lo sabe. Cavilaba lento, con un poco de rabia después por que me acordé de lo salado que le ha salido a mi padre el tratamiento dental en manos de ese señor…“Dios, por favor, te pido que no me pille el mercantilismo” me decía adormilada, cuando ante ésta petición (supongo) se aparece en mi mente Paul Landon. Saluda al Dr. Ernesto, le tira la lengua a mi dentista, y se acerca a mí. Abrí los ojos y me encuentro con que Canal 13 prefiere pagar sueldos estratosféricos a verdaderos androides que financiar el único programa que rescata nuestra nacionalidad de la forma más bella: con su propia gente y su trabajo, de la mano de la tierra, de los árboles, del alma del mundo. Tierra Adentro no va más, después de la labor incansable de este hombre apasionado por su país que con tanto apremio hace su trabajo, buscando por cada rincón de nuestra enmarañada geografía almas alejadas del tiempo que sólo buscan salir adelante de forma innovadora, sin tanta “Oferta-demanda”, tratando a su vez de compensar el alma (que es lo que siempre he pensado es el gran objetivo de vivir)

Para los directores ejecutivos o quien sea el tipo de androide que manda en un canal de televisión (me importa un cochuflí saberlo) dieciocho años de un proyecto lleno de poesía, de ingenio, de resplandor y de fraternidad no vale nada. Conjunto de hombres grises y tristes doblegados ante la mezquindad, el rápido olvido, la ambición y el people meter.

Quédese tranquilo, Don Paul, que con 22 años recién cumplidos estoy segura que encontrará la forma de siempre ir por el ancho camino.

22 febrero 2009

Bitácora: 9 Febrero 2009 (fragmento)


(...) Me subí al metro en Estación Central, con ese típico calor ahogador, poco oxígeno, mucho dióxido de carbono acumulado. Lo bueno era que estábamos en un horario bastante ideal para andar en metro, por lo que había poca gente y muchos asientos desocupados. Me fui sentada y mi padre (al cual acompañaba) repasaba detalladamente las cosas que debíamos comprar en la Gran Capital para abastecer su provinciano boliche.
El metro avanzaba y se detuvo en la siguiente estación; poca gente subía, poca gente bajaba. Tanta apacibilidad en un comienzo me resulto bastante extraña pero poco a poco me fui relajando, dejando de sujetar con tanto apremio mi mochila y me entretuve mirando a los usuarios santiaguinos que iban en el vagón. Lo primero que me llamó la atención fue un par de pololos que no se daba tregua en la batalla de besos en la cual estaban luchando.

- Nos pasamos, negrita!!, dijo él.
- Bajemonos rápido po, chanchi!!, dijo ella.

Al instante me acordé del pequeño artículo que había leído hace tiempo en una revista de viajes acerca del metro de París, de lo romántico que era, y lo tan inspirante que resultaba para las pequeñas y grandes almas literarias, apoyando esta tesis con una mención honrosa a Julio Cortázar que en uno de sus libros narra un amor fugaz en el metro de París (creo en los amores en el metro, a propósito de Amelie Poulan)

El otro metroísta que me robó la atención venía en frente mío y cuando lo vi la verdad que me asusté por que no tenía cara: un libro la escondía. “Patagonia Express” estuvo 5 cm. de él varios minutos. Cuando hizo una pausa, decidió mirar por la ventanilla pensativo, como asimilando cada párrafo que ya se había guardado en su memoria. Yo pensaba en lo bonito que es observar a alguien mientras lee o mientras escribe. Será por que me atrae la concentración, la apacibilidad y la vulnerabilidad que transmite una persona cuando está ocupando su mente tan activamente.

- Saraaaaa, se nos olvidó hacer combinación!!, de pronto gritó mi padre (...)

10 febrero 2009

Ni siquiera un solo verso...

“TALCA: Difícil gustar de ese pueblo demasiado grande para pueblo y demasiado chico para ciudad. Chato, caluroso, sofocante, aburrido, repleto de gente arrogante que sigue suspirando por su calidad de segunda ciudad en tiempos de colonia (…)”
Fernando Villegas / Diccionario Histérico de Chile.

Yo soy nacida y crecida en Talca. Casi 22 años recorriendo cada camino de este lugar del cual me nacen tan pocos adjetivos. Porque debo decirlo: por Talca no me nace nada, no hay forma que esta zona logre seducirme por ningún lado.

Vengo llegando del Sur y honestamente el reencuentro con esta ciudad fue bastante frustrante y ni siquiera lo digo por el calor (inenarrable) si no porque es una ciudad fea. Así de simple. Como silvestre ciudadana no veo un real interés por embellecer los lugares, sólo percibo deseos de hacer pasarelas que sólo logran un Talca en tono sepia. No hay ciclovías, no hay diversidad de buenos colegios, en las calles hay basura, el comercio es un chiste, no hay museos, la vida cultural está si no muerta en la UTI, el Terminal de buses huele a baño de Pronto Copec y el smog del que años atrás sólo oíamos como problema eterno en Santiago se instaló con todo en este territorio baldío de rincones mágicos.
¿Será que soy una malagradecida con la tierra que ha sido protagonista de mi andar?
Quizás, no lo sé, pero si sé que no he logrado echar raíces. De niña creía que sí, que aquí lo tenía todo, aunque bastó que saliera de la burbuja para darme cuenta de la realidad, que Talca no crece en calidad sino en cantidad.

Un entrevistador español le preguntó una vez a Luis Sepúlveda, escritor chileno de esos libros tan colegiales que ahora está radicado en España, acerca de Chile, de su ciudad natal (Santiago) de que cuando pensaba volver a éste país, a lo que él, muy zen, respondió:
“Yo nací en Chile, crecí, estudié, me exiliaron, me vine a España y me siento de acá. Soy español, porque uno es de donde se sienta más cómodo”

Quiero a Talca, pero no me enamora nada, por que me mata las pasiones el hecho de que halla tanta precariedad, tan poca visión, tan poca gracia en la forma de hacer las cosas… Talquita se va de a poco de la zona de mi alma.

25 enero 2009

Algo Intraducible!


La Universidad en verano es un llano. Nadie transitando, nulo movimiento.
Anteayer terminé un módulo que se incorporó a la ya manoseada malla curricular, que terminó siendo pre-requisito para pasar al siguiente año. Un modulo que a final de cuentas no sirve para nada, que es sólo el resultado de las “genialidades” de los peces gordos de la carrera, pero que para aprobarlo estuve metida todo enero en la facultad.
Ir a la universidad en verano es algo que no se puede traducir en palabras, por que si se pudiese probablemente serían puras palabras feas (por lo bajo)

La situación habitual en enero en el recinto educacional fue encontrar en algunos rincones a funcionarios armando pequeñas tertulias, por que generalmente no había nada que hacer, pero debían cumplir horarios hasta finales de mes para ver si una u otra persona requería sus servicios. Una fomedad que empapaba.

La micro, en mis idas a la U, no tuvo como pasajero a ningún alma que perteneciera a mi grupo etáreo. De repente me encontraba con la señora Martita, que trabaja en la biblioteca de la U y con ella me iba conversando:
Señora Martita: Por estas fechas, no hay juventud a estas horas, pues Sarita.
Yo: Si fuese paranoica creería que soy la única persona con 21 años en la ciudad y que a todos los demás los secuestraron para que pelearan en la Franja de Gaza, pero como aún no soy tan maniática sé que el único secuestrador es el Verano y que mis pares no lo están pasando nada de mal. Además nadie es tan tonto como para andar en pie a las 8:00 si la ocasión no te obliga a madrugar.

Mientras el verano anda puro tentando con las salidas a la playa, los amigos suertudos de vacaciones en diciembre, el cine, la bici, tuve que dedicarme a “aprobar”. Al principio esto del “veraneo odontológico” me pareció una pesadilla, pero luego que el pesimismo ante la situación hacía más trágica esa pesadilla, traté de formarme unos deseos locos de reprobar o aprobar rapidito, pero cuando estaba en lo mejor de mi filosofía salía uno de los tantos profes mala onda, chaqueteando cualquier intento de brillantez, como choreado por que todavía asistían alumnos a los cuales había que hacerles clases ( Ya se jubilará, señor académico y podrá disfrutar de sus milloncitos, de los cuales al menos un par al mes ganó por hacernos clases)

¿Algo positivo de la experiencia? Nada. Lo único que me dejó fue unas cuantas humillaciones y menosprecios de un par de “docentes”, un miedo horroroso de pasar a cuarto año, un libro a medio leer y sólo un mes de vacaciones (que al menos merezco o ¿no?)

02 enero 2009

No es culpa de Pla


Josep Pla, escritor español, en su “Cuaderno Gris” me relata uno de los tantos episodios en donde después de una extenuante jornada en la universidad (por allá en los años 1913 aprox.) se iba a un cafecito de su lugar de estancia a charlar con los pintorescos vecinos acerca de la vida, de política, de chismes y demases. Lo relata con una normalidad tremenda, como parte de su cotidianidad y yo pienso “A ver si con una mano puedo contar qué personas de mi generación después de una cansadora dosis de universidad destinaría unos cuantos minutos a sociabilizar con un grupo equis de personas” Muy pocas, ni yo me cuento (que me encanta conversar) porque la verdad es que lo más probable solo nos quede tiempo para poder reponernos y seguir con nuestra cotidianidad tan distinta a la de Pla.

Los días se hacen nada, aunque uno se levante más temprano, tratando artificialmente de alargar el tiempo… sólo basta con mirar un rato el cielo y ya se han ido dos horas del día.
No se me ocurre por qué esto es tan así. Tal vez sea sólo yo, con esta paranoia habitual que tengo con el tiempo, aunque ahora recuerdo varias declaraciones de amigos y conocidos como de que el día pasa muy rápido, de que por qué chanfles no le agregan una hora más al día, de que por qué el tiempo no alcanza para nada.

Cuando charlo con mi papá, un tipo que para el bicentenario se hace presente con medio siglo encima, me cuenta de esas eternas tertulias de las tardes de verano, bajo un tibio sol medio tapado por el parrón de su patio o de esas ansiosas esperas por un programa de televisión o uno de la radio. ¿Ahora quién espera algo? O mejor dicho ¿A quién le alcanza el tiempo para esperar algo?
Mi mamá siempre habla de que antes la vida era más simple, por eso que a las personas les alcanzaban las horas del día y el tiempo avanzaba lentito.

Es una verdad innegable que la última década del siglo XX resultó ser el génesis de una época repleta de mezquindad y yerma de afecto y emoción por el del lado. El siglo XXI sigue el legado de su precesor, pero se le suman altas cuotas de arribismo y envidia que van acelerando los segundos.

El vecino del frente, antes que se separara de su esposa por allá en el 96’ y en un tono muy españolesco me decía siempre: “Mira pequeña , el mundo anda tan acelerao’ que pronto va a llegar el día en que ni tiempo pa’ respirar nos va a quedar y ahí quiero ver la mansa algazara que quedará en el mundo… más jarana que en el medio oriente, pequeña” Por esos años yo cargaba con pocos 9 años y de esa profecía no entendía nada, sólo pensaba en que podrían significar las palabras “algazara” y “jarana” por que lamentablemente a esa edad mi vocabulario no daba para entender palabras como esas, pero el punto es que ahora si que he interiorizado lo que me dijo alguna vez mi vecino, incluso es una parte de lo que me mantiene en vela esta segunda noche del 2009, porque fatalmente cada fin de año y comienzos de otro hago miradas en retrospectiva que me dan cuenta de lo rápido que se pasa el tiempo, más aún en esta época en donde este último sólo sirve para estudiar, trabajar, comprar, ver televisión o msnear ( y no vengan los nerds y digan “pero si chatear es sociabilizar” por que sociabilizar incluye miradas, gestos, sentir la presencia del otro)

Bue…sigo en este constante conflicto con el tiempo. El por qué de su andar tan rápido ahora y de la percepción de lentitud que originaba en el pasado es una de las tantas cosas que por más que lea y lea nunca entenderé.

20 diciembre 2008

Breve saludo de fin de año


No sé si es que se me ablandó el corazón por que Gal Costa está cantando canciones románticas en mi MP4 o por que estas fechas logran ese objetivo aunque uno trate de resistirse.
Mi 2008 fue por lo menos raro, pero la vida aún no me urge y me vinieron unos viscerales deseos de dejar en este blog tan chido unas sencillas líneas en pos de estas efemérides que no sé qué es lo que tienen pero de que me vuelvo susceptible no hay dudas…me dan hasta deseos de hacer muchas galletas de navidad y regalárselas a todos los de mi facultad, pero nunca tan susceptible por que igual hay una mafia maquiavélica en la carrera y yo ni ahí con ese tipo de mafiosos.

¡Feliz navidad a todos!
A mis amigos, amores, ex­­-amores, compañeros pasados-presentes-futuros, y por supuesto a mi familia. Que el 2009 se nos venga bueno, que se nos prenda más la ampolleta, que podamos en contra de la crisis económica, que se acabe la corrupción del poder ejecutivo para abajo, que Pepe Auth se valla para la casa a la misma velocidad a la que iba en su auto Guido Girardi cuando le pasaron el parte y que por favor Sebastián Piñera no gane las elecciones presidenciales.

01 diciembre 2008

Mamma Soul is Back!


Hay muy pocas mujeres que me inspiran
admiración. Las respeto a todas pero que me causen admiración sólo un 3% aproximadamente. Y dentro de ese porcentaje están quienes se transformaron en uno de mis referentes musicales y de onda más fuerte de adolescente: Mamma Soul.

Esto ocurría por allá en el 2001, cuando tenía 14 años y una identidad vaga en plena formación. A pesar que musicalmente mis gustos ya estaban establecidos por la senda del funk-soul, no tenía una mina referente como para seguirle la onda, por que uno a esa edad busca referentes y les copia las frases y el look. El que a esa edad no tuvo referentes tiene dos opciones:
1: Es una excepción bastante excepcional a la regla o 2: Centrado y equilibrado, sin preocupaciones tan vanales como buscar un referente para seguirle la onda.

Yo conocía a minas como Lisa Stansfield, Aretha Franklin y Ella Fitzgerald, pero copiarles su estilo era como copiarle el estilo a mi abuelita cuando joven así que no.
Divagaba pensando en eso (era bastante superficial) hasta que escuché a estas chiquillas de Mamma Soul en la radio y posteriormente leí un artículo de ellas en el diario (aún tengo el recorte del reportaje guardado) Me mataron sus voces, me nockeó que fuera una banda solo de mujeres, con letras tan concientes de nuestra historia (la canción Bendición me hizo estallar en lágrimas) con covers mejores que los temas originales y con una Moyenei Valdés en la cual encontré mi Proyect Runway. Después de ese encuentro quise ser como ella a toda costa. Recuerdo que al instante después de leer esas fracesitas en su honor partí a comprarme un cintillo de múltiples colores como los que usaba ella. Fui al colegio con él y un compañero me gritó: “Wena po’ Moyenei”. Clímax máximo: me encontraba en la senda y nadie me podría parar más.

Locuras de adolescente que ahora afloran por el regreso de Mamma soul a la escena chilena, sin Moyenei pero con una Michelle Espinoza que con el tiempo y por sus colaboraciones a C-funk está en mi pedestal de las voces femeninas más poderosas de Chile (sin obviar a la voz actual de "Matahari", Ema Pinto, mi woman-chilean-idol) Una gran banda que aunque en un comienzo tuvo mi aceptación por la forma y la estructura en gran medida, es ahora su fondo por el cual me siento orgullosa de ser mujer.

30 octubre 2008

Yo no amo a Tony Manero


Fui a ver Tony Manero, después de tanta critica elogiadora, tanto festival de Cannes, un Alfredo Castro comparado con Al Pacino y un Pablo Larraín con excelentes proyectos encima.

Yo no sé si es que no sé nada de cine o soy muy lenta, porque por más que lo intente no hubo forma de que entendiera algo en la historia.
De partida me sentí como en un sábado de pleno verano en la tarde (35° C) con dolor de cabeza y con fastidio fatal. Así tal cual percibí cada minuto que estuve sentada en el cine.

De la película logré captar la obsesión brutal del protagonista, Raúl Peralta Paredes con el personaje de la película de Travolta (Tony Manero) convirtiéndose el querer ser como él en el único y maldito motivo de su existencia, matando con sus propias manos a todo quien se interpusiera o tuviese algo al alcance que necesitara para lograr su gran fin; convertirse en la fiel imitación de Manero. Un fanatismo monstruoso.
Raúl en un submundo es lo más bajo. Además depende económicamente de un señora sesentona que le da comida, alojamiento y permiso para montar en su bar un espectáculo bastante ordinario inspirado en “Fiebre de sábado por la noche” a cambio de ciertas regalías que como hombre, más parecido a un animal en sus instintos pero hombre al fin, le puede ofrecer (lo único) Tiene un cuerpo de baile, del mismo submundo un poco menos bajo, en el cual ve saciados sus reflejos carnales con dos de las integrantes; una madre y su hija. No ama a nadie, no quiere a nadie, nadie ni nada le importa. Sicópata por donde se le mire, es capaz de hacer T-O-D-O con tal de convertirse en el verdadero Tony Manero.

Esperen. Antes de continuar, me detengo y leo el último párrafo. Probablemente si fuese una lectora de blogs y me encontrara leyendo este post, específicamente el párrafo anterior diría; “¡Esta mina está loca!, la película debe ser maestra”, pero no es así. Es cierto que hay un gran esfuerzo en mostrar la magnitud de locura y la bajeza del pobre tipo, pero se desarrollan un sin fin de acciones poco concretas sin finalidad. Tiene dos episodios de sexo explícito que no llegan a ninguna parte, porque si lo que querían con ellas era demostrar aún más el alto grado de turbiedad de mente y todo lo perdedor que podía ser Raúl Peralta, ya existía una cuota bastante alta de elementos para poder, por lo menos, inferirlo.
El punto de que la historia se desarrollara paralela al golpe de estado no tuvo mayor relevancia que dos intervenciones de supuestos espías de la DINA, de las cuales ninguna se entiende claramente el objetivo.
El final se desarrolla en un concurso del doble nacional oficial de Tony Manero, el cual Raúl pierde, decidiendo como parte de su venganza abordar la misma micro en la cual se estaba yendo el ganador del concurso. Sin esperar nada sorprendente la película termina, quedando el final a merced de los decepcionados espectadores que suponíamos sin mayor esmero que lo mataría, tal como mató a todos quienes obstaculizaban según él su gran sueño.

Comenzaron los créditos y un tipo exclamó. “¿Y este es el cine chileno?”.
Yo quiero creer que aún existe la posibilidad de películas chilenas con más trama, más encanto y menos pornografía. Y qué me diga el Fondart, los pro-cool y la ministra de cultura que soy ignorante, poco letrada y poco culta, para mí Tony Manero es en dos palabras Fome y Pornográfica (menos más la entrada era 2x1)

06 octubre 2008

Plata+Auto = Par de so burros


- Es bien rica la Magda.
- Si, pero es bien inalcanzable igual.
- Ninguna mina es inalcanzable si tienes plata y un auto.

Así tal cual fue el pequeño diálogo que escuché por parte de un par de tipos en una actividad de la carrera. No necesité mucho tiempo para darme cuenta del grado de ignorancia del par de tarúpidos acordándome de la poética frase de Luis Alberto en su canción “Jardín de Gente”, que dice “…con dinero no se inventa el amor…”. Y no es por que lo diga Spinetta, es tan sólo un mínimo de sentido común, por que ok, puede que con la suma plata+auto se consigan cantidades determinadas de minas pero veamos la calidad de las minas.

Para mí lo que resalta de este intercambio de frases tan llenas de sapiencia es el alto nivel de estupidez. Por que estamos en el Chile del siglo XXI, donde no hay dudas de la masificación de la revolución cultural, el acceso a la música, a los libros, a la información… hay que ser muy inocente para pensar que con muchas lucas y un mini cooper del año un chiquillo las tiene todas. O sea igual un mini es bonito, pero de ahí a creer que las mujeres se doblegaran ante él, lo veo bastante difícil, ya que si bien existe un pequeño porcentaje de minas que se quedaron en el pasado heabymente con madres que le aconsejan comprometerse con niños de buenas profesiones, de un cierto status, la mayoría de mis pares está en otra. Quiere divertirse, realizarse, opinar, desarrollar ideas, planear proyectos, leer, enamorarse de veras. Ahora si el príncipe viene acompañado de un auto cosa de él, pero ese punto está años luz de ser un requisito para amar.
Quizás hasta los 80’ era importante para una parte de la sociedad (la más arribista) emparejarse con niños bien para asegurar el futuro, pero en el siglo XXI más que querer asegurar el devenir se quiere luchar por él. Más que un macho protector que agasaje con regalos y que evite los problemas de transporte se quiere un compañero de vida, de expedición.

Después de atestiguar el parafraseo de ese par de so burros, junto con Luisito recordé historias como las de mis padres, los papás de la Chechu y los papás de la Pauly en los que tanto burbujea y burbujeó el amor no teniendo más que eso en los bolsillos.
La noción que ellos tenían era idealismo genuino, pero a pesar de que en nuestros tiempos se perciba como algo difuminado no debemos hacer juicios apresurados. Las cosas andan tan mal en la tierra que las personas están buscando resguardar los tesoros de cualquier invasión por parte del capitalismo. Lo que menos se quiere es contaminar el amor (el mayor de los tesoros) porque un amor que tiene como puente el interés poco vale, rápido pasa y nada importa.

05 octubre 2008

Fatalismo Inútil (casi como hedonismo)


A pesar de que los tropezones en mi andar son bastante frecuentes y debería tener un magíster en la superación de ellos (por la vasta experiencia) esta vez me presento en la batalla contra uno de estos prácticamente en pelotas. No tengo armas para superarlo.

El “Gran Tropiezo” al que me enfrento esta vez es un fatalismo inútil, que no me quita el aire, el sol, ni los deseos de alterar constantemente la cotidianeidad (mi mente es un mar de alarde) pero en el mundo terrenalisimo, lleno de orgullo, codicias de éxito y triunfos, me enfrenta al juicio de un montón de gente que muy ocultamente se llena de placer ante el fracaso ajeno (mío en este caso)
Fracaso entre comillotas, por que honesta y objetivamente no da para tanto, pero hay puntos trascendentales caracterizando a este insustancial hecho que lo convierten en todo un mal suceso. Hay una cuota importante de perjuicios al orgullo y al ego que transforman esta pequeña caída en un gigantesco fatalismo.

Cada instancia que involucre particularmente a estas dos características menoscabadas permite sin restricciones que afloren todas esas grises flores que poco ayudan a colorear el panorama. Se despintan las miradas y empieza a hacer ruido la preocupación, que jode y jode con la premisa de un incierto futuro, de la no responsabilización de los efectos secundarios, de la próxima declaración ácida de cada uno de los mortales que se aparecen en mi camino…

Hay está el tema de fondo, por que si el componente externo (lleno de personas con negros y ocultos anhelos disfrazadas de colores y sonrisas) se anulara, es muy probable que este post lleno de contradicciones no existiese. A mi cabeza, por una debilidad temporal, le importa la opinión pública. Mi corazón francamente no le da tribuna a nimiedades pero esta tonta cabeza se debate constantemente, otorgándole una grandilocuente suma de importancia a algo que en definitiva no se lo merece y en estos momentos y en este round, trágicamente, gana mi cabeza.


21 septiembre 2008

Isla 10 - Sergio Bitar


El libro “Isla 10” estaba en mi casa hace mucho tiempo. Se lo había prestado un ex pololo a mi hermana que estudia derecho para analizar una sentencia (Ojala que este post no lo lea el ex de mi hermana por que probablemente quiera recuperar el libro, lo venga a buscar y seguro que queda la media embarrada por que no terminaron muy en buena)

Yo decidí leerlo por que Pablo Larraín (director de cine chileno) tiene como próximo proyecto filmográfico realizar una especie de retrato de todo lo ocurrido durante el Golpe Militar en la Isla Dawson, uno de los tantos lugares destinados a actuar como campos de concentración para prisioneros de guerra, basándose en el libro de Bitar.
(Me cae bien Pablo Larraín, desde que le pidió la colaboración a Spinetta para la banda sonora de “Fuga”)

Sergio Bitar, quien se encontraba ejerciendo como Ministro de Minería en el gobierno de la UP, fue llamado a presentarse, junto con una larga lista de simpatizantes y colaboradores de Allende, dos días después del Golpe al Ministerio de Defensa Nacional por la Junta de Gobierno de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile. Al mismo momento de presentarse ya se transformaba en prisionero político, en su caso con destino a Isla Dawson, al otro lado del estrecho de Magallanes.

No les voy a hacer una síntesis ni nada por que lo que pretendo es que lo busquen en alguna feria de libros usados y lo lean, pero para motivarlos (pocos pero estimados lectores) les voy a contar que yo flipé con varias cosas:

1.- Primero me emocionó ese deseo tan poderoso de querer vivir, que sólo nace cuando uno está en circunstancias límites, cumpliendo la premisa de Víctor Jara de que no se puede volver atrás, que sólo nos queda seguir.
2.- La imaginativa de los prisioneros bordeaba el cielo, tallando piedras de río con un enorme talento escondido.
3.- La necesidad de ocupar la mente con conocimientos hizo que los prisioneros lucharan por que se les otorgara un poco de tiempo para poder realizar seminarios de temas como Física Cuántica, Economía, Cibernética, etc. Se desbordaba el deseo de saber estableciendo clases de idiomas en donde los que dominaban uno, les enseñaban a los otros. Bitar enseñó francés y otros compañeros enseñaron alemán e italiano.
4.- La ignorancia total, partiendo por lo oficiales, llegando a censurar libros como “La revolución de la ciencia” o uno que hablaba del Cubismo. El primero por que hacía alusión a una revolución y el segundo por ser considerado castrista.
5.- Miguel Lawner, de profesión arquitecto, durante todo el tiempo que permaneció como prisionero, dedicaba los pocos ratos libres en dibujar la situación del campamento. Terminado el Golpe, fueron recolectados todos los dibujos y editados en el exterior bajo el título de “¡Venceremos!”

Para los más literatas, la redacción quizás aburra por la simpleza y la poca pretensión (literatos dicen: “Como escritor, Bitar, eres buen político”) Para los que no somos tan intelectualoides se cumple con el objetivo de que la mayoría pueda comprender e interiorizarse con nuestra historia sin tanto recurso literario.
Es muy nostálgico, histórico, con unas cuantas pinceladas muy intimas del autor que da la sensación de estar leyendo un diario de vida.

“Isla 10”. Sergio Bitar.
Editorial Pehuén, año 1987.