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Sara Silva San Martín.-
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05 diciembre 2009


Sir Nicolás Ríos Salas:

Siempre lo he mirado a la distancia. Nunca ha sido mi docente directo, pero he aprendido de usted tanto o más que de muchos doctores de los que he dependido.

Aprendí sus técnicas, sus mañas, sus manías al momento de hacer las cosas, pero por sobre todo aprendí a como alguien de mi índole puede salir viva de la jungla que es la escuela de odontología, porque aunque usted no lo haya notado, somos muy parecidos. A veces pienso que si yo fuese profesora seguiría su forma y sus modos… Y bueno está todo lo demás: el arte, la literatura y la música. Sobretodo la música ( “Misty” ya forma parte del soundtrack de mi paso por la U)

Hasta que me muera recordaré nuestras charlas de Jazz en medio del completo estrés del trabajo en las clínicas.

No niego que a veces sentía que le molestaba que le hablara tanto (perdón por eso) pero es que lo veía y me nacían unos deseos tremendos de contarle todo lo artístico que pasaba por mi cabeza.

Yo sé que a usted le carga que le expresen cariño o que le digan cosas buenas, así que mejor no escribo con respecto a eso, pero hay algo que no puedo omitir: sin usted en la clínica 4, quizás que hubiese sido de mí (Sin hipérboles, ni melodramas, es así de simple)

Nicanor Parra dice en el documental : “Si en Chile no hubiese aristocracia sino nobleza, a estas alturas, tu amigo Parra, sería Sir" y yo creo que usted también sería Sir: Sir Nicolás Ríos Salas.

Gracias, profe Nico, gracias por tanta sencillez y autenticidad.

12 noviembre 2009

Isabelita...


De mi padre saqué lo mañosa, lo ruidosa y el movimiento constante.
De ti, madre, mujer de cabellera alocada, saqué tu nariz, tus lunares y tus manos. De esa sabiduría que destilas no tengo una sola gota, con lo que me hace falta ver las cosas como tú lo haces.

Cuando te enojas conmigo siempre me dices que soy un deja vú de tu marido y la verdad es que es verdad, jamás te llegaría ni siquiera a los talones.

El óleo, la comida y el aseo. La casa siempre helada por esa manía tuya de abrir todas las ventanas para hacer cambios constantes de aire, tal como lo hacía la madre de Josep Pla. Casera hasta los huesos, ermitaña extrema. Tú y tus pinturas, tú y tus antigüedades, tú y tus músicas…

De esta pequeña familia eres la matriarca.

Todo lo noble que tu descendencia puede hacer en algún momento de la vida es por que algo de ti, María Isabel, llevamos dentro.

No sé por qué escribo esto… Quizás porque escucho a lo lejos a un tipo que toca el piano, acordándome del presagio que hiciste en año nuevo: "uno de mis nietos será un artista por donde se le mire." Y es el único presagio que creo ciegamente. Seguramente habrá un bailarín, un saxosofonista, un escritor, o un pianista, que dedicará una de sus creaciones a esa gran mujer que sentó las bases espirituales, ideológicas y artísticas de toda la generación Silva- San Martín.

02 noviembre 2009

Polemista Sinforosa

Como siempre, estaba esperando la micro, sola y apurada, con síntomas del maldito mal que este año comenzó a aquejarme: Colon Irritable. Un paciente me había cancelado y tenía en mente una jornada entera sin trabajar, en momentos en que una jornada de trabajo clínico no se puede desechar así como así. Mi mentalidad zen trataba de vencer a mi intestino pero la verdad es que todo fue en vano. El colon irritable me hacia estragos mientras pensaba y pensaba en algún paciente suplente, pero nada.
Cuando ya me estaba resignando a perder esas horas sagradas de clínica, una familia entera llegó al paradero. Era un padre, una madre y tres hijos chiquititos. Típica familia de clase media, la cual desprendía por todos sus poros esa sensación de que el esfuerzo y el trabajo eran su estandarte. Todos iban con una sonrisa radiante. Los niños jugaban entre ellos. La madre trataba de repartir las colaciones y el padre revisaba su reloj. Tomaron la “7” mientras la madre se despedía de ellos a mi lado, no sin antes darles un beso a todos. En eso llegó la micro que me lleva a diario al lugar en el que no paro de batallar, en todo sentido, pero el largo trayecto, Django Reinhardt en mi Mp4 y esa experiencia previa me torno a una reflexión enorme, de la cual obtuve una curiosa conclusión: La simplicidad de la vida es lo que más me reconforta. Esa familia, que para un doctor, un ingeniero, un abogado puede significar nada, para mí significó más que muchas otras cosas, por que me confirma lo que pienso constantemente pero que necesito sea reafirmado en ciertas ocasiones: el dinero no hace la felicidad. “Sí , pero ayuda a costearla” podría decir Lalo de los “Chancho en Piedra”, pero declaro (y de lo más hondo de mi corazón) que prefiero cientos de veces ser pobre y feliz, que niña “high” tomando antidepresivos.
Concluí además que me gusta la gente. La gente sencilla y luchadora. La gente de verdad que disfruta de las cosas simples. Adoro cuando puedo atestiguar que personas sencillas pueden disfrutar de cosas que están diseñadas para clases sociales altas: como comprar un libro o un disco. Me gusta ir a la feria del libro y encontrarme con gente como yo, comprando libros o disfrutando de una tarde de jazz en la Plaza de Armas ( ¡Bendito y alabado seas Dios!, que iluminaste a gente influyente para crear el Club de Jazz de Talca)
Mi corazón se deleita cuando nos mezclamos todos en eventos públicos, sin formar ghettos, como es usual en la estructura social de este Talca que se jacta de dos tipos de cosas: para pobres y para ricos. Salud para ricos, salud para pobres. Colegios para ricos, colegios para pobres. Barrios para ricos, barrios para pobres. En un lugar así es casi comprensible que cualquier pelagato luche con uñas y garras por pertenecer al primer segmento.
Aunque la verdad, no me interesa nada ese grupo de descerebrados arribistas. Estoy feliz de que a pesar de que el mundo “A” está lleno de fulanos con aires de grandeza, existe un mundo “B” distinto, con distinta gente, distintos modos, distinta forma de ver y sentir la vida.

17 octubre 2009

Martín Rimbombante


Si uno ve a Martín, se envuelve en colores.
Si habla Martín todo es un jolgorio.
Y si sonríe Martín….si sonríe se ilumina el mundo!

Todos creían que de tanta alegría, Martín explotaría.
Pero Martín no era un muro infranqueable.

Había cosas que lo desconsolaban.
Cuando alguien que quería lo ignoraba.
Cuado alguien que quería lo retaba.
Cuando alguien que quería no lo escuchaba.
Cuando alguien que quería mucho no lo quería a él.

¿Qué hacer?
Buscó respuestas en distintas filosofías sin comprender una sola palabra.

¿¿Dejar de querer?? Ni loco.
¿¿Dejarse de tanta hipérbole?? Por ahí va la cosa…-pensó.


01 octubre 2009


"Si un dibujante trazara en algún papel el bosquejo de la vida de cualquier persona, este sería un enredo de líneas que representarian diversas emociones y situaciones. Algunos trazos resultarían muy simples, mientras que otros serían de una complejidad fabulosa. Ahora si le pedimos al dibujante que a esos trazos les agregue color, algunos tendrían muchos colores, otros tal vez sólo blanco y gris…." (Silva, 2009)

Para poder sobrevivir en este planeta confuso, que además de lioso está lleno de androides sin emociones, me invento teorías sobre el por qué de cada cosa en la vida. Gracias a esto me he mantenido relativamente a salvo, pero hay veces en las que los ataques son muchos y soy fatalmente derrotada. El mundo últimamente está mandando muchos ataques. Pero debemos entender que no es el mundo propiamente tal quien nos está bombardeando, sino más bien, somos nosotros mismos quienes nos estamos autodestruyendo olvidando el amor, el respeto, la tolerancia, el tiempo, pero haciendo remembranzas constantes sobre el trabajo, la ambición, la vanidad y el hedonismo. Y frente a nosotros mismos, la verdad es que la lucha se vuelve difícil y peligrosa. Unos cuantos se mantienen en la pelea, otros tantos se esconden en las trincheras y algunos deciden retirarse del campo batalla para siempre.

Ayer un compañero dejó el campo de batalla. Ayer en que la primavera nos coqueteaba tan descaradamente y ofrecía una tregua con el mundo.

En momentos así, lo ideal sería que rápido comenzara a esbozar las ideas de una teoría que alivie toda esa angustia que me apreta el pecho y que se transforma en una puntada a nivel de mi cabeza, pero nada, para esto no tengo la capacidad de crear alguna teoría.

No sé por que pasan las cosas. De repente me las doy de filosofa y empiezo a dar lata con un sin fin de teoremas, cuando en el fondo soy una niña inmadura a la que le falta mucho para poder dar su opinión. Sólo tengo algo claro (gracias a Dios): mientras exista la alegría y el amor podemos tener al menos la ilusión de que después de imperecederas batallas, en la guerra final salgamos victoriosos.

El hijo de mi mejor amigo del colegio tiene alrededor de 5 meses. Mientras caminaba ensimismada por todo lo ocurrido, me los encontré. Mi sobrino político me regaló infinitas risas, mientras agitaba sus bracitos y sus ojos almendrados destellaban de una alegría que me encandiló y me hizo rogar para que fuese eterna.

16 septiembre 2009

Waltz For You


“…Un valsecito para mí, señor pianista, tenga usted la bondad de tocar, mire que me he sentido un tanto sola estos últimos años. Sé bien que no le importa, que usted está ahí sólo para amenizar el salón de baile esta noche, pero le prometo que una pequeña melodía de su Yamaha le pondría un parche curita a todos esos momentos silenciosos, a esas lágrimas de cocodrilo, a ese almanaque eterno en mi cabeza…Un valsecito para mí, señor pianista, aunque no sea para mí en realidad, ya que a estas alturas hasta las sobras me acomodan y me sientan perfecto.”

12 septiembre 2009

Cuentos en 100 palabras

Hace unas cuentas semanas atrás y leyendo los cuentos del concurso “Santiago en 100 palabras”, se me ocurrió hacer una secuencia de historias y cuentos. No son obras maestras pero tienen el mérito de tener exactamente 100 palabras, no más ni menos. Esto me tiene muy contenta, y muy inspirada, con suspiros por todo. Hasta el momento he publicado cuatro (La Mujer con Cara de Niña, El Gigoló Encubierto, Pelayo-Artista, Silencio Incómodo) pero tengo muchos más en mente. Quisiera que todo el mundo los leyera y opinara, pero eso es soñar, así que espero que a los pocos lectores que me visitan les guste lo que estoy haciendo.
Saludos y a disfrutar de los días tan lindos que nos están llegando.

Silencio Incómodo


Sus labios cerrados querían decir algo.

Tenía un secreto escondido, que quería con urgencia ser develado .

Su boca se fruncía por la frustración de verse obligada a guardar silencio, por que si no, pensaba, su lengua balancearía una verdad fastidiosa para el mundo. Prefería dejar al mundo tranquilo, sin tanto alarde, mientras ella seguiría con ese silencio incómodo del cual sería dueña, quizás para siempre, aún sabiendo que sólo volvería a una liviandad feliz, si sacaba todo eso que escondía adentro.

Pero resulta que al final se lo saqué. Me lo contó todo.
Calla mejor- le dije.