31 marzo 2010

Entre Páginas


El libro de segunda mano que compré de Jorge Luis Borges ayer por la mañana tenía escrito en su primera página un nombre, con letras grandes y manuscritas: “Octavio Rojas Encina”. Antes de siquiera hojearlo, repetí el nombre en mi mente para quizás inconcientemente registrarlo en mi disco duro de pocos megabits. No avancé ni veinte páginas cuando me asaltó una gran duda: ¿Quién sería ese Octavio? ¿Sería Don Octavio? ¿Sería un adolescente despreocupado que vende sus libros para quién sabe qué? ¿Qué probabilidades hay que un adolescente se llame Octavio? Las preguntas me asediaban en desmedida así que al poco rato se me ocurrió tipear OCTAVIO ROJAS ENCINA en Google Search (que fuerte eso de que podamos encontrar pistas o detalles de cualquier persona gracias a este buscador) Varios resultados, pero sólo el primero me bastó para elucidar al hombre incógnito: “Octavio Rojas Encina, Talca. Director Preuniversitario Pedro de Valdivia” Se me prendió la ampolleta de inmediato y recordé la voz grave de un profesor de castellano que con el fin (quiero creer) de que algún adolescente de la manada que lo oía quedara en la universidad nos hablaba de los actos del habla, las modalizaciones discursivas, los tipos de textos y blablablases. El famoso Octavio R. E. fue un particular docente de lenguaje que durante ocho meses me hacía pensar que estaba escuchando un misterioso programa de radio vía amplitud modulada. ¡Qué extraña es la vida! ¡Qué maneras tan raras tiene para enmarañar caminos! Un libro que antes estaba en su biblioteca y por el cual pagó una suma considerable, ahora está en mi mini biblioteca y con un ochenta porciento de descuento.
Estaba pensando qué hago si me lo topo algún día. Tal vez le devuelva su libro. Creo que no lo quiso perder. El estado en el que se encuentra y el haber inscrito los sustantivos propios con tanta suntuosidad en la hoja inaugural me hace pensar que hubo una razón bastante poderosa para tener que desvincularse de el. He pasado ya bastantes horas elucubrando razones de tal divorcio, pero la verdad es que después del terremoto me cuesta aún más que antes armar ideas. Quizás ni el mismo Sherlock podría unir los eslabones y ni el mismo Borges poder escribirlos.
Una vez que lo termine de leer se lo devuelvo. Para mí las coincidencias no existen. En la página número cien, al comienzo del cuento “El jardín de senderos que se bifurcan” hay una firma. Quizás sea del mismo Borges….

22 marzo 2010

En el Teatro de La Esquina


Miró su reloj: “Las ocho pe eme”. Dejó de estudiar para la prueba del día siguiente y se puso en dirección al teatro. Tenía agendado un concierto allí, el grupo de Martín tocaría sus blues. Hacía un mes que había comprado la entrada, sin saber si era por masoquismo, por amor, sin saber por qué.
Las butacas estaban lo suficientemente vacías como para poder elegir la que se le viniera en gana. Faltaban 15 minutos para que comenzara a sonar la música, entonces optó por observar al respetable poco público que se encontraba disperso por todos lados. En eso vio a lo lejos a un ex - ex, que atoraba de besos a la desafortunada actual. Se hizo la desentendida y un chiquillo de particulares bigotes se sentó a su lado.
- ¿No está ocupado, cierto?- le preguntó.
- No. Para nada- respondió sonriendo Violeta.
“…Con ustedes: Martín Cassaretto Trío” se escuchó con una voz grave por los parlantes. Se apagaron las luces generales. Se prendieron las de la escena musical.
De ahí en adelante era ella y el escenario. Luego ella y la banda. Después ella y la música, decantando todo en ella y Martín. “¡Maldición! No puedo volver a enamorarme de Martín, mejor me voy!”- pensó.
- Disculpe me podría dar permiso.
- ¿Se va?- preguntó el tipo de los particulares bigotes.
- Sí.
- Pero está lloviendo muy fuerte.
- Los colectivos pasan cerca…
- Yo ando en auto. Si quiere podría ir a dejarla a su casa.
- No, gracias, no se preocupe, no es la primera vez que ando sola mientras llueve.

Se marchó, con una sutil complacencia producto de la preocupación que había despertado en el de los particulares bigotes. Paró la lluvia e instantáneamente ya no quiso seguir con sus planes. Martín no la volvería a abrumar, así que se le ocurrió devolver sus pasos al teatro, en una de esas el concierto aún no terminaba o mejor aún podría encontrarse con el tipo de los particulares bigotes. “Ni siquiera le pregunté como se llamaba, y tan amable que fue conmigo” Apuró sus pasos. El concierto había terminado y la gente estaba saliendo. Empezó a buscar al tipo de los bigotes, con un desespero que no sabía de dónde le nacía. Lo encontró, ni más ni menos que conversando con los integrantes de la banda. Lo miró y esperó a que algo la impulsara a dirigirle la palabra. Una especie de señal clarividente que le diera la venia, pero no fue necesario. El de los bigotes se anticipo y percatándose que era objeto de observación se volteó y la vio. Le sonrío con extrañeza.
- ¿Y tu no te habías ido?- le preguntó.
- Es que paró la lluvia y pensé que sería una estupidez desperdiciar una cita previamente planificada con el teatro.
- Pero llegaste tarde, acabó todo. Aunque te podría ayudar a darle trama a tu regreso.
- ¿En serio? Y ¿cómo?- respondió dudosa, Violeta.
- Te invito a escuchar música. Conozco a los chicos de la banda, somos compañeros de universidad, y van a tocar en el barcito nuevo, que se instaló dos cuadras más abajo- Hizo una pausa y prosiguió- Me llamo Cristián y ¿tu?
- Me llamo Violeta, y me da mucho gusto conocerte.
- El gusto es mío.

16 marzo 2010

Una escafandrista escondida

Clarita tiene 46 años y su epilepsia la ha acompañado desde que nació. La genética arrasó en la familia y dejó a su hermano menor instalado hace décadas en un manicomio. Su epilepsia agresiva la tiene postrada en una silla de ruedas y en un entorno llamado Hogar del Buen Samaritano, en Molina (Región de Maule, recientemente terremotiada) Comparte techo con ancianas en un 90% con altos grado de locura. Muchas gritan, muchas lloran, muchas declaman poemas…

Nadie sabe quien suministra el aporte económico que permite que Clarita permanezca en el hogar. Es casi un secreto de estado, pero dice la leyenda que su destino es extraño. Una verdadera historia de reyes franceses del siglo XIV, que articula tramas de familias acaudaladas que no pudieron soportar que uno de sus integrantes tuviera estos niveles de deterioro cognitivo.

Clarita en ocasiones entona monólogos en un lenguaje demasiado pulcro y eleva la autoconversación a niveles, sin exagerar, que podrían ser académicos: “De mi familia sé lo suficientemente poco como para siquiera poder decir algo sobre ella”

Tiene una mirada intensa, de unos insondables ojos verdes. Su cabellera es profundamente oscura y su piel increíblemente pálida. Pendula sobre la locura y la lucidez, inclinándose mayormente sobre la primera (¿quien no lo haría?) Aunque sin importar el estado de su mente ella se dedica simplemente a observar, quizás hasta a analizar, ¿por qué no?, eso nadie lo sabrá nunca. Pero ahí está, sentada en su silla de ruedas, agudizando los ojos ante cada detalle, con esa mirada que si pronto no acompaña con una sutil sonrisa podría servir para spot publicitario de una película basada en algún libro de Stephen King. Las enfermeras cuchichean que es mejor ni hablarle después de un reciente ataque o durante su período femenino. Las personas que lo han hecho no han podido sobrevivir para contarlo. No, mentira. Lo cierto es que no hay forma de borrarles de la cabeza esa mirada tan inquietante y a la vez tan tétrica, que por la ocasión no tiene sonrisa atenuante como extra.
Y del amor, ¿qué hay? No hay vida sin amor. No hay historia que merezca la pena ser narrada sin amor y esta no es la excepción. Está Jorge, del pabellón de hombres, que un buen día, cuando por casualidad chocaron en el jardín, le pidió que fueran pololos. Clarita no se negó y comenzaron su romance. Mitad locura, mitad lucidez. Como ellos. Como su esencia. Conversaban poco, se miraban mucho. Así hasta que un día Jorge escapó. Después de eso los días fueron solitarios para Clarita, que se sumergió aún más en ese mutismo de sentidos. Pero una tardía mañana Jorge volvió, aunque con una pequeña salvedad: Ya no recordaba a Clarita (o “Clara” como él la llamaba)
Mientras tanto los días pasan, inflexibles. Ella duerme, se levanta, come algo y observa. Luego come, observa y se acuesta. Duerme, se levanta, come algo y observa. Luego come, observa y se acuesta… “Me parece que la última vez que María vino a este lugar no usaba lentes. Definitivamente nadie sabe como van a terminar las personas”
Sí Clarita, toda la razón.

13 marzo 2010

Terremotiada (Fragmento)

(…) es como si quisiera abstraerme de todo esto que inunda la televisión, el diario, la radio, todo. Quiero pensar que estos terremotos son como una de esas películas que uno va a ver al cine, y que mientras comemos cabritas, damos por sentado que son cosas que sólo pueden ocurrir armando montajes, guiones y música de John Williams.

Mis amigos libreros del mercado quien sabe donde estarán. El irresponsable y siempre inubicable tipo que estaba arreglando mi computador que tenía toda la música que había bajado el último trimestre ocupando las redes de la universidad vivía en un departamento inclinado en el cual pocos valientes quedan. Claramente él no.
Poco de lo que solía completarme la vida ha quedado en pie y aunque tenga la convicción de que pronto esta pesadilla se acabará, no puedo no codiciar con alevosía mis lugares comunes y lo cotidiano de mi andar.

En estos días mis oídos se han agudizado bastante y percibo las réplicas casi diez segundos antes que se peguen el coqueteo con la ONEMI. En mi casa hay como tres planes de emergencia en caso de que un insignificante remesón se convierta en el pronosticado terremoto de 7.2º Richter. Al final es un enredo total por que cada uno hace un plan distinto. Hay noches que duermo como sí me hubiese tomado un Alprazolam, pero otras sólo me dedico a pensar y a pensar… Una locura la vida estas semanas. El 11 del 03, mientras me afirmaba en un paradero por el temblorcito de 6.9º, pensaba si ya estaba en el límite que divide lo que logro soportar estoica de lo que me tendría que desmayar (…)

09 marzo 2010


A pesar de la latente amenaza científica de que otra vez el sismógrafo agarre papa como aquel histórico veintisiete de febrero recién pasado, he observado en estos días post terremoto, como los talquinos están tratando de seguir sus rutinas y se ríen de esta desgracia en los pocos lugares que quedaron habilitados para evadirnos de todo el polvo que nos envuelve. Ver a otros coterráneos con una sonrisa me da un golpe de coraje enorme, y tomo fuerza y ya no creo, si no que tengo la certeza de que esto pasará.
Pero tuve la pésima suerte de leer un post del bloguero más desahuciador en la historia de las críticas. Una mezcla de Fernando Villegas (sin tanto argumento) y Woody Allen (sin tanta maestría, por supuesto) Para que quede claro, hablo de un pesimista fatal. Por que no eran criticas al tardío accionar del gobierno, la negligencia del SHOA y la ONEMI, la falta de cultura sísmica, los saqueadores, los inescrupulosos especuladores…no. Este compadre estaba en contra hasta de la fe con la que cualquiera pudiera enfrentar estos eventos de la naturaleza.
No se trata de ser positivista-extremo-insoportable, pero estamos pasando por días en los que se necesita por último inventar la esperanza.Tantos compatriotas que se quedaron con poco más que la ropa que llevan puesta necesitan aferrarse de algo. Sinceramente me da lo mismo que bombardeen la televisión con teletones, aranedas, camiroagas, onnetos, si el circo sirve para construir viviendas de emergencia. Me da igual que un porcentaje considerable de miembros de Un Techo para Chile sean niños lindos ABC1 si igual parten a armar mediaguas a cualquier lugar del país. Criticar eso para mí ya no es encontrar que más criticar. Por suerte este mino como crítico tiene el mismo futuro que Tomás Mocciatti en concurso de simpatía, y nadie, salvo yo y un par de pelmazos más podrían haberle dado un poco de tribuna.

03 marzo 2010


Escribo en medio de fuertes réplicas, pero con una calma sólo responsable del tiempo, la luz y el agua (aunque aún no canto victoria) Ya han pasado varios días después de esa madrugada del veintisiete de febrero que aún me impregna y que al recordar puedo revivir esa sensación de solución de continuidad o de conclusión final que experimenté por primera vez en mi vida.
Nunca tuve, tengo ni tendré pasta de héroe por lo que el miedo ha paralizado muchas de mis acciones. De lo poco que puedo evocar de esa terrorífica madrugada, hay un hombre que pasados diez minutos del terremoto pasó por las calles, andando en bicicleta, linterna en mano gritando: ¿Todos estás bien? ¡Soy médico! En plena oscuridad y con peligro de que el movimiento telúrico aún no quisiera despedirse, un hombre venció sus aprensiones y salió a hacer algo por la ciudad. Se me cayeron varias lágrimas. Pensé en mi familia, en mis amigos, en cómo los abrazaría cuando los viera. Sabía que lo peor no sería el remezón de casi nueve grados en la escala de Richter, si no sus consecuencias.
Al amanecer mi augurio tomaría fuerza. Presencié a mi Talca (del cual caprichosamente años atrás me quejaba casi por hobbie) prácticamente en el suelo y sentí que de mis pies se desprendían raíces y supe, como señal divina, que es aquí donde debo estar. Me arrepentí de todas esas veces que me enojé con esta ciudad por su calor endemoniado, por su pasividad cultural, por su distribución segmentaria, por prácticamente todo lo que se me cruzaba por la cabeza, cuando ahora lo único que quiero es que renazca de nuevo, con sus calles, pintorescos lugares, costumbres y rutinas.
Hoy por hoy, me siento más de esta tierra que nunca.

“(…) Las cualidades del pueblo chileno son capaces, sin embargo, de resplandecer por encima de todas las dudas. El valor con el que combatieron la dictadura sólo es comparable al virtuosismo con el que la liquidaron. Su capacidad para conciliar razas, ideas y credos es un ejemplo y una garantía de su propio progreso. Saldrán fortalecidos de este desastre. Lo superarán con sus armas de siempre: su tenacidad y su modestia. Aunque los éxitos de los últimos años les han dado a los chilenos una mayor confianza en sí mismos, no les gusta presumir de sus propias virtudes y paganizan su orgullo nacional con el incomparable grito de ¡Viva Chile, mierda (…)!” (Antonio Caño, 3 de Marzo 2010, Diario El País, Barcelona)

23 febrero 2010

Una cosa que me gusta de las vacas es....


Casi me dio un vahído el enterarme de la nada que no es el 15 de marzo la fecha de comienzo de clases: Fascinante efemérides se adelantó para el 3 de marzo. Mientras aún creía que quedaban días para merodear por aquí y por allá, pensando, escribiendo, escuchando discos que aún no termino de escuchar y finalizar la novela que he tratado de descifrar por muchos días, la verdad es que se truncó todo. Hasta me quedaban unos pocos pesos que pensaba invertir en entretención pero quedan en nada mis proyectos.
Atrás queda el período del año en el que puedo decir lo que quiero, hacer lo que quiera, estar con la gente que quiero y trabajar de junior estival.

Trabajo de junior estival desde que mi papá se inició en las arduas arenas del comercio. Casi 10 veranos limpiando y armando vitrinas, haciendo colas en el banco, pagando patentes municipales, enviando encomiendas, atendiendo al respetable, etc. Es una de las cosas que más me gusta del verano, aunque suene extraño.

Estoy muy acostumbrada a los sucesos raros en mi vida durante el trabajo de junior estival, pero el dieciocho de febrero la embarró: Partió la jornada caminando en dirección al banco, pajaroneando como siempre. Me despabilé de pronto con lo gritos que lanzaba un pelmazo a su tontona polola por celular: “Hasta cuando me llamai’ por la chxxxa, soimaagxxxxxdadéjame respirar, dale tiempo a esta caxxda”. Ahhhhhhh! Suspiré de amor y mientras pensaba que me había encontrado con el deja de Armando Manzanero un tipo medio acongojado chocó conmigo, cayéndosele de las manos una carpeta llena de papeles. De sapa me fijé en uno que era la cuenta de VTR : doscientos ochenta y seis mil pesos. Problemas de comunicación al menos no tiene. Luego en el banco una ejecutiva de cuentas se rascaba con mucho entusiasmo el trasero mientras Don Juan (así por lo menos deduje de su polera de “soy un don juan") le pegaba con similar entusiasmo a la maquina de consulta de estados de cuenta por no leer su tarjeta. Después fui a la municipalidad y al mismo tiempo que hacía la cola para pagar la patente comercial del bolichito una niñita sin dientes me sacaba pica con un helado, feliz de haber logrado que a las diez de la mañana su madre le concediera ese deseo de vainilla y chocolate.
Por la tarde debía ir a dejar los libros de compraventa donde la contadora, pero esta vez tomé un atajo y me encontré con el cumpleaños infantil más raro de la historia (sin contar el de los hijos de los Rolling Stones ) era en un bar, lleno de juguetes, serpentinas, dulces y chelas. Una locura.

Una locura que no parara el 3 de Marzo, por que en la escuela suceden los episodios más extraños de la tierra. Historias no faltaran.

15 febrero 2010

Hoy en la tarde, laburando con mi viejito en su boliche, llegó un tipo con un look muy zen a invadirnos con su presencia llena de filosofía mística. Todo bien, hasta que su lengua se puso en acción:

No la vengo a molestar señorita, únicamente vengo a contarle que pertenezco a una fundación altruista sin fines de lucro que sólo pretende incentivar en la gente el gusto por leer con estos simpáticos libros. Sí, es cierto que todos son de la cultura hindú, pero le apuesto que no sabe nada con respecto a ella ¿Qué es el yoga? ¿Qué es el karma? La pillé, ¿ve? Esta es una buena oportunidad para aumentar sus conocimientos. Puede elegir el título que sea. Recuerde que somos una fundación sin fines de lucro. ¿Ese le tinca? ¿Ese va a elegir? Ahora…bueno…existe el aporte igual, que es voluntario, a juicio de su conciencia, pero lo mínimo son dos luquitas…

07 febrero 2010

Apuntes de Viaje (Extraído de mi bitácora personal)


Día 1
El volcán Villarrica humea. Alerta volcánica verde (Uf!, al menos por el momento no nos convertiremos en Pompeya).
Una señora un poco siútica (bastante siútica en verdad) llegó a comprar pan al almacencito con una cartera Luis Vuitton, mientras la hija le gritaba en la cara que le depositara plata en la cuenta corriente “Me estoy quedando cero peso….pucha po’ y cómo a la Jóse??”

Pucón, ciudad llena de gente bien (bien cuica) Es tan bonita para ser habitada por gente tan siútica. ¡Qué lugar más homogéneo! ¡Qué niños más homogéneos! ¡Qué estilos más homogéneos! Por un momento trasladé a Pucón toda la gente siútica que conozco en Talca y la verdad es que no llegan al nivel ni por si acaso. Esa onda. Al menos este año vengo preparada al encuentro con la manada ABC1, por que el año pasado casi me dio un soponcio.

Día 2
La ciudad de Villarrica esta cada vez más linda, con mucha más diversidad social que Pucón y no anda tanta cabrería gritando y preguntando donde está la EXIT.

Por tirar la talla le pregunté a un niño que se bañaba en el lago si quería sacarse una foto conmigo. -Salte pal’ lao, le voy a decir a mi mamá que usted me está molestando- (Qué fuerte el “usteo”. Me deja mal, pero más mal quedo cuando los niños me dicen “tía”. ¡¡¡¡Tía!!!!, cuando yo hace mucho tiempo dejé de crecer….de porte y de personalidad)

La bici de cuatro ruedas me desestabiliza y me hace pensar que son muy pocas las cosas que hago bien…

Día 3
Primos sureños amenizan la jornada y damos la bienvenida a la bohemia sureña. Nos instalamos en un barcito pirulo, de esos que repletan Pucón (cuando la diversidad de estilos es poca y más aún te hacen una invitación con los gastos pagados no hay nada que hacer) Un tipo con los mechones más puntudos que los enormes tacos de su acompañante tomaba un whisky mirando fijamente los pechos de esta. Más desorbitados se le pusieron los ojos cuando su Dulcinea (la de los tacones) salió a cantar en el karaoke una canción de Ana Torroja que ni idea como se llamaba. Después de la canción se fueron rápido y eso que el ambiente estaba bastante bueno. Entre tanto mi hermanita de trece años (que anhelaría con todo su corazón que escribiera dieciocho en vez de trece) se escondía cuando aparecía algún guardia de seguridad debido a la ilegalidad que representaba el hecho de que una menor estuviera en el recinto. Pero lo chistoso del asunto es que estos mismos guardias, que al escuchar su voz infantil en el karaoke corrieron en su búsqueda, minutos antes la habían dejado entrar sin siquiera pedirle el carnet. -Quédate escondida debajo de la mesa, será mejor-le dije, y ahí se quedó, alegando por supuesto.
-Despídete con un beso, en la voz de Sara, directamente desde Talca- Aplausos. Hice el loco un rato y nos fuimos (hacer el loco en un lugar donde nadie te conoce no tiene ni un brillo, pero igual algo hay…)

Día 4
“Una tuna es una agrupación musical y hermandad de estudiantes universitarios que portan una combinación de vestimentas antiguas y que interpretan temas musicales del folclore europeo e hispanoamericano” (wikipediars) Una explicación algo cercana a ésta definición trataba de darme Pablo (primo sureño) cuando vimos a una que se dirigía a la plaza. Estaban recién comenzado su jornada musical y nos dedicaron un bolero de manera exclusiva: Muñequita Linda. En ese momento y como siempre me pasa, casi me enamoro del intérprete y me arrepentí hasta los huesos de no haber traído mi disco de Angel Parra Trío, por que me imaginaba la voz seductora de Julián Peña cantando este bolero, como lo hace con otros en el disco.
Después de ese instante lleno de encanto iba a cruzar la calle, pero un Hummer negro casi me atropella. Hummer del cual se baja el hermano menor del recién electo. El Negro Piñera andaba desesperado por jugar sus chauchas en el casino. Fotos por aquí y por allá. “¿¿Y este tipo no tiene más tenidas??”, se escucha en el tumulto.

Día 5
Si tuviera que irme de Talca a vivir a otra ciudad, este año elegiría Valdivia. El verano del año pasado hubiese sido Temuco, pero este verano elegiría Valdivia. Hoy anduve por allá, después de más de diez años que no lo pisaba. Reineta con papas fritas, fotos en el lago, artesanía mapuche…una delicia Valdivia, si no pregúntenle a Ricardo Solari, que a lo lejos divisé atragantándose con un pastel.

Día 6
Aburrida de la temperatura de las piscinas termales me lancé en tobogán al Río Liucura. Pésima idea, quedé para la historia, con una gripe que amenaza estar bien buena.
Ahora estoy acostada, inevitablemente sin poder dormir. Me abstraigo del viaje y sin querer (palabra que sí) pienso en el futuro. Asumo que es bastante masoca pensar en la universidad en medio de la salida estival anual, pero lo masoca es algo intrínseco en mí a estas alturas.
¿Qué cosas escribiría Benedetti si estudiara odontología en la Universidad de Talca? A veces pienso que escribiendo mis percances estos adquieren alguna razón y sentido…..y bueno, mejor cierro el tema académico, que chancho en misa acá en el sur, pero antes debo decir que me gusta lo que estudio, pero no va a haber día más feliz que cuando al fin no tenga que pisar más la escuela.

Día 7
La gripe no me abandona y el viaje de regreso fue bastante poco amable ( de noche y con tormenta) Viajamos tarde (la familia sureña nos secuestró todo el día) Llegamos cansados y yo con treinta y ocho grados de fiebre.
Talquita nos dio la bienvenida casi a punto de llover. Bienvenida de Lluvia v/s Bienvenida de Treinta y cinco grados de calor …creo que no hay donde perderse.
Así que menos plática, que aunque ni yo me lo creo, ya echaba de menos mis tierras.

22 enero 2010

Zapatos Rotos




Cuando tenía 9 años y a pito de nada gané un concurso de cuentos. Mis padres deliraban de orgullo. Mi profesora jefe aún más. Todos contentos con el gran logro de la “Negrita”. Todos, menos la Negrita.
La historia se suscita en el año 1996, en una ocasión en que la profesora de castellano dio como tarea escribir un cuento en 15 minutos y con una extensión máxima de 30 líneas. Dicha tarea iría con nota.
En la educación básica era responsable hasta bordear la locura, por lo que hice un cuento a la rápida, muy obvio y sin pretensiones, acerca de una hormiga que era súper trabajadora y cuyo título era (no me lo van a creer) “La Hormiga Trabajadora”. Lo hice en 5 minutos para cumplir y para irme a escribir uno más largo al patio del colegio. Fingí problemas intestinales y me fui al patio a jugar con las ideas. Por simple placer nació “Zapatos Rotos” una historia acerca de un joven al cual le gustaba tanto caminar que siempre andaba con los zapatos rotos y la gente lo miraba feo. Lo excluían porque se imaginaban que era un esperpento, pero no, tenía los zapatos rotos porque simplemente le gustaba caminar y cada vez que decidía que era hora de cambiarlos coincidía con una nueva etapa en su vida y cosas así. Conocía a muchas personas entretenidas en sus caminatas hasta que al final conoce a una niña que también adora caminar y salen juntos a pasear.
Me entusiasmé tanto con la historia que la hice como de 6 páginas, con una letra ininteligible. Una vez terminado volví casi al final de la clase.

- ¡Niños!- exclamó la profesora - Les tengo una sorpresa. Resulta que no les quise decir antes para no crear un ambiente de competitividad, pero resulta que sus cuentos están participando en un concurso del colegio y serán evaluados por un grupo de docentes para elegir al ganador.
No recuerdo bien en que consistía el premio, pero uno de los beneficios era que lo publicaran en la revista del colegio.
La profesora tenía todos los cuentos al lado del libro de clases. Casi por instinto me paré al basurero y dejé el cuento, con el que tanto me había inspirado en el patio, encima de los otros y con un “Anónimo” considerable.

Un par de días después:
- ¡Niñitos!- dijo la profe- hemos llegado a una decisión con el resto de los profesores. El cuento ganador es el de la señorita Sara Silva San Martín. Un aplauso para su compañera.
Ni contarles lo feliz que me puse. Empecé a imaginarme de grande siendo escritora importante, muchas personas leyendo mis libros, y pensaba también en “Zapatos Rotos” publicado en la revista del colegio.
- Felicitaciones, Sarita. Un cuento muy adecuado para la revista del colegio y con una gran moraleja…
Claro, pensaba yo, dejaba la moraleja de que no hay que dejarse llevar por las apariencias.
- …“La hormiga Trabajadora” es lo que nosotros queremos que ustedes sean, unos niños muy trabajadores.
¿¿¿Qué???, exclamé sin poder evitarlo.¿¿¿¿Cómo????, volví a exclamar. Pero es que no entendía como habían elegido ese cuento. Bueno, igual su moraleja estaba bien, pero “Zapatos Rotos” para mí era una oda a los desadaptados.
- Sí, Sarita. Felicitaciones. Y bueno: Matías, excelente trabajo, pero para la otra será. Pamela, no me quedo claro el final. Carol, era un cuento no una noticia……… - así siguió hasta que llegó a “Zapatos Rotos”- Y por último este “Anónimo”, que quien quiera que haya sido el chistosito le digo altiro que no entendí la letra y que se excede extremadamente del requerimiento máximo.
Luego de eso, la profesora hizo una pausa y retomó la clase. De mi cuento estrella no supe más, no tuve la valentía de decir que el anónimo era yo.



Difícil que pudiera ser de otra forma. La profe de castellano no iba a detenerse a leer “Zapatos Rotos” siendo que su amiga íntima era la profe de Artes Plásticas que se enojaba conmigo cuando pintaba lo cerros azules o cuando pintaba las rosas de cualquier color que no fuera rojo y retaba a Tomás, un compañero que era seco para el dibujo, haciéndolo llegar hasta las lágrimas por no creer que sus dibujos los hacía él, la muy artística creía que los calcaba.
Igual no más después ambas tuvieron problemas y se fueron. En su reemplazó llegaron otras, peores, pero ese no es tema, al menos por esta vez.

18 enero 2010

Ahora que de la noche a la mañana me convertí en oposición debo reconocer que soy un poco (bastante es la palabra realmente) inmadura para enfrentar las derrotas políticas, más aún con tías y primos que repetían constantemente que el candidato de la alianza era su salvador (¿los salvaba de que? No sé) Y estoy enojada y también muy triste. Bastante nefasto este 17 de Enero de 2010. Para esos que me quitaron la celebración de hoy fue una jornada histórica, para mí simplemente fue un día nefasto.

Estoy tan fastidiada con los bocinazos que he decidido pronunciarme con un pequeño texto, extraído de mi bitácora personal, para despejar un poco lo nebuloso de este domingo.

“(…)Siempre pierdo el tiempo pensando en que sería de mí si fuese una cantante negra de jazz. Si en vez de andar pajaroneando con tantas ganas en la universidad hubiese tenido como hábitat natural los clubes nocturnos más onderos de Chile, tener pretendientes saxofonistas, hacer dúos con Ema Pinto, Julián Peña y peinarme como Sarah Vaugan.
El pequeño detalle es que no canto. Tampoco soy negra afroamericana. Cuando chica me molestaban con Cirilo de carrusel y con los chocolitos pero de raza negra yo no soy. Soy India.
Así que todo mal.
Cantante negra de jazz quería la perla….
Pero una vez tuve una oportunidad…. Resulta que fui a ver a un grupo talquino de jazz: Funk club Septeto . De repente dejaron de versear a Steve Wonder y a Louis Amstrong y le tocó el turno a Aretha Franklin. “Respect” empezó sonar desde el escenario. La versión original tiene unos coros muy buenos , pero este grupo no tenía coristas así que no los hacían, entonces yo , que estaba en el publico, me avispé y los empecé a cantar. Sentía muchos ojos sobre mí y en el momento en que creí que el grupo bajaría del escenario para pedirme que me fuera de gira con ellos el tipo organizador me dijo que si no me callaba tendría que irme del lugar.
Cantante negra de jazz quería la perla (…)”

Lo intenté pero no puedo. Hay algo que por mas historias que escriba está tatuado en mi cabeza, eso de que durante larguísimos cuatro años tendré que soportar en la tele, en la radio y en los diarios a Piñera y asociados…algo totalmente inenarrable.

06 enero 2010

Resumen de Noticias

Durante casi 6 días he estado pensando en algo que escribir para dar el pláceme a este 2010 con un texto decente, pero la verdad es que estos días de enero, mes que auguraba ser de lo más fome, han resultado todo lo contrario: de lo más entrete, por lo que no me queda tiempo ni siquiera para pensar.
No. Eso último es broma.
Son excusas simplistas para justificar mi falta de inspiración y creatividad este año. Y con esto no quiero decir que soy la mujer más inspirada y creativa, pero al menos hace unos meses podría haber hecho el intento con otro de mis simples cuentos en 100 palabras. Partí este nuevo año sin que me fluyan las frases ni siquiera para darle la bienvenida.
Pero en fin, no todo es tan malo. Si en la realidad mi mucha cabeza loca no me da, en los sueños he escrito hasta libros. Anteayer, por ejemplo, soñé que escribía un libro. Una editorial quedaba encantada y muchos ilustradores querían trabajar conmigo pero la imprenta que haría las copias se había quedado sin hojas. Frente a esta situación salía muy enojado el dueño de la imprenta quien me gritaba que no tendrían hojas hasta mil años más por que el planeta se había desforestado con tantos premios Nobel. “Ah, miércale!” le decía yo.
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Ayer se me hizo tira la hebilla de una chalita y fui al zapatero. Se llamaba Juan. Muy amablemente y con mucha maestría compuso el desarreglo. Me estaba yendo cuando baja del segundo piso de la zapatería una mujer. Era una mujer muy simple, con el pelo al aire, muy despreocupada y muy alegre. Tuve la sensación de haberla visto en otro lado (como fisonomista podrían darme un Nacional) pero esta vez no tuve la capacidad de recordar donde. “Yo la he visto en otro lado” –le dije, “¿¿En serio??” –me preguntó curiosa. De pronto recordé todo. ¡¡¡Era la Señora de los Cierres!!!
Flash Back: Verano 2007. Me iba a Rancagua a ver a la Chechu. Como soy un poquitín quemadita el bolso con el cual viajaría tenía malo el cierre. Fui a una cordonería y estaba esta señora. “Esto va a estar listo pasado mañana, vuelva para entonces” Volví, no estaba listo, pero la señora de los cierres era tan simpática y tan buena para hablar, que me daba lo mismo esperar, así que mientras me arreglaba el bolso conversabamos miles de cosas. Yo preguntaba y me respondía con respuestas extensas, muy profundas y analíticas hasta que de pronto la conversación se puso más interesante aún:
- ¿Le cuento un secreto, señorita?
- Dele no más
- Estoy enamorada de Juan.
- ¿Quién es Juan?
- Juan es un amigo. Somos amigos hace más de 20 años.Tiene una hija grande, es viudo y trabaja en una zapatería.
Caramba! Mientras pagaba deduje todo. Existía una alta probabilidad que el "Don Juan" que me arreglo mis chalitas fuese el mismo "Don Juan" amor de la Señora de Los Cierres.
Y por qué estaban ahora trabajando juntos?
Y por qué la Señora de los Cierres estaba tan contenta?
No quise preguntar nada más, de repente peco de indiscreta, pero algo había ahí, se respiraba en el aire.
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Hoy en la mañana en la 1 sur con 5 oriente una niña le explicaba a otra por qué en segunda vuelta debía votar por Sebastián Piñera: “ Cacha!, están regalando pulseritas de colores. Viste que hay que votar por Piñera, no seai' lesa”. PLOP!

21 diciembre 2009

Saludos a todos!!

Hija de un comerciante de clase media que debe bolichear como nunca durante estas fechas para tener a que echar mano el año que se avecinda, siempre observo con recelo la navidad. Pero a pesar que vivo su perverso lado B (gracias al cual, mal que mal, puedo sobrevivir) deseo, muy honestamente, felices fiestas a todo aquel que lea este post, pero especialmente a esos muchos que han estado conmigo los días de estos años tan intensos y que se merecen el cielo por aguantar a esta desequilibrada de la vida.

Para los fines de años se me vuelve quimérico alejar la nostalgia de mi alrededor. Creo que es difícil no analizar el año, haciendo intentos, a veces inútiles, de separar lo malo y lo bueno, rescatando esto último y sepultar la hecatombe inservible, el caos que ni de inspiración sirve.

Este año ha sido todo un tema para mí, pero el cielo no me dejó sola. Cada vez que lo necesité apareció por pura magia un ángel transformado en persona que me tendió una mano para salir de los embrollos en los que me vi envuelta constantemente.
De ángeles y milagros puedo dar fe, así que no hay forma de que un mal agradecimiento en mí tenga fundamentos, por lo que me declaro firmemente una agradecida….aunque hay un detalle…..un pequeño detalle que si se afina, uf!........el Todopoderoso sabe ( a ver qué pasa el 2010)

FELICES FIESTAS!

05 diciembre 2009


Sir Nicolás Ríos Salas:

Siempre lo he mirado a la distancia. Nunca ha sido mi docente directo, pero he aprendido de usted tanto o más que de muchos doctores de los que he dependido.

Aprendí sus técnicas, sus mañas, sus manías al momento de hacer las cosas, pero por sobre todo aprendí a como alguien de mi índole puede salir viva de la jungla que es la escuela de odontología, porque aunque usted no lo haya notado, somos muy parecidos. A veces pienso que si yo fuese profesora seguiría su forma y sus modos… Y bueno está todo lo demás: el arte, la literatura y la música. Sobretodo la música ( “Misty” ya forma parte del soundtrack de mi paso por la U)

Hasta que me muera recordaré nuestras charlas de Jazz en medio del completo estrés del trabajo en las clínicas.

No niego que a veces sentía que le molestaba que le hablara tanto (perdón por eso) pero es que lo veía y me nacían unos deseos tremendos de contarle todo lo artístico que pasaba por mi cabeza.

Yo sé que a usted le carga que le expresen cariño o que le digan cosas buenas, así que mejor no escribo con respecto a eso, pero hay algo que no puedo omitir: sin usted en la clínica 4, quizás que hubiese sido de mí (Sin hipérboles, ni melodramas, es así de simple)

Nicanor Parra dice en el documental : “Si en Chile no hubiese aristocracia sino nobleza, a estas alturas, tu amigo Parra, sería Sir" y yo creo que usted también sería Sir: Sir Nicolás Ríos Salas.

Gracias, profe Nico, gracias por tanta sencillez y autenticidad.

12 noviembre 2009

Isabelita...


De mi padre saqué lo mañosa, lo ruidosa y el movimiento constante.
De ti, madre, mujer de cabellera alocada, saqué tu nariz, tus lunares y tus manos. De esa sabiduría que destilas no tengo una sola gota, con lo que me hace falta ver las cosas como tú lo haces.

Cuando te enojas conmigo siempre me dices que soy un deja vú de tu marido y la verdad es que es verdad, jamás te llegaría ni siquiera a los talones.

El óleo, la comida y el aseo. La casa siempre helada por esa manía tuya de abrir todas las ventanas para hacer cambios constantes de aire, tal como lo hacía la madre de Josep Pla. Casera hasta los huesos, ermitaña extrema. Tú y tus pinturas, tú y tus antigüedades, tú y tus músicas…

De esta pequeña familia eres la matriarca.

Todo lo noble que tu descendencia puede hacer en algún momento de la vida es por que algo de ti, María Isabel, llevamos dentro.

No sé por qué escribo esto… Quizás porque escucho a lo lejos a un tipo que toca el piano, acordándome del presagio que hiciste en año nuevo: "uno de mis nietos será un artista por donde se le mire." Y es el único presagio que creo ciegamente. Seguramente habrá un bailarín, un saxosofonista, un escritor, o un pianista, que dedicará una de sus creaciones a esa gran mujer que sentó las bases espirituales, ideológicas y artísticas de toda la generación Silva- San Martín.

02 noviembre 2009

Polemista Sinforosa

Como siempre, estaba esperando la micro, sola y apurada, con síntomas del maldito mal que este año comenzó a aquejarme: Colon Irritable. Un paciente me había cancelado y tenía en mente una jornada entera sin trabajar, en momentos en que una jornada de trabajo clínico no se puede desechar así como así. Mi mentalidad zen trataba de vencer a mi intestino pero la verdad es que todo fue en vano. El colon irritable me hacia estragos mientras pensaba y pensaba en algún paciente suplente, pero nada.
Cuando ya me estaba resignando a perder esas horas sagradas de clínica, una familia entera llegó al paradero. Era un padre, una madre y tres hijos chiquititos. Típica familia de clase media, la cual desprendía por todos sus poros esa sensación de que el esfuerzo y el trabajo eran su estandarte. Todos iban con una sonrisa radiante. Los niños jugaban entre ellos. La madre trataba de repartir las colaciones y el padre revisaba su reloj. Tomaron la “7” mientras la madre se despedía de ellos a mi lado, no sin antes darles un beso a todos. En eso llegó la micro que me lleva a diario al lugar en el que no paro de batallar, en todo sentido, pero el largo trayecto, Django Reinhardt en mi Mp4 y esa experiencia previa me torno a una reflexión enorme, de la cual obtuve una curiosa conclusión: La simplicidad de la vida es lo que más me reconforta. Esa familia, que para un doctor, un ingeniero, un abogado puede significar nada, para mí significó más que muchas otras cosas, por que me confirma lo que pienso constantemente pero que necesito sea reafirmado en ciertas ocasiones: el dinero no hace la felicidad. “Sí , pero ayuda a costearla” podría decir Lalo de los “Chancho en Piedra”, pero declaro (y de lo más hondo de mi corazón) que prefiero cientos de veces ser pobre y feliz, que niña “high” tomando antidepresivos.
Concluí además que me gusta la gente. La gente sencilla y luchadora. La gente de verdad que disfruta de las cosas simples. Adoro cuando puedo atestiguar que personas sencillas pueden disfrutar de cosas que están diseñadas para clases sociales altas: como comprar un libro o un disco. Me gusta ir a la feria del libro y encontrarme con gente como yo, comprando libros o disfrutando de una tarde de jazz en la Plaza de Armas ( ¡Bendito y alabado seas Dios!, que iluminaste a gente influyente para crear el Club de Jazz de Talca)
Mi corazón se deleita cuando nos mezclamos todos en eventos públicos, sin formar ghettos, como es usual en la estructura social de este Talca que se jacta de dos tipos de cosas: para pobres y para ricos. Salud para ricos, salud para pobres. Colegios para ricos, colegios para pobres. Barrios para ricos, barrios para pobres. En un lugar así es casi comprensible que cualquier pelagato luche con uñas y garras por pertenecer al primer segmento.
Aunque la verdad, no me interesa nada ese grupo de descerebrados arribistas. Estoy feliz de que a pesar de que el mundo “A” está lleno de fulanos con aires de grandeza, existe un mundo “B” distinto, con distinta gente, distintos modos, distinta forma de ver y sentir la vida.

17 octubre 2009

Martín Rimbombante


Si uno ve a Martín, se envuelve en colores.
Si habla Martín todo es un jolgorio.
Y si sonríe Martín….si sonríe se ilumina el mundo!

Todos creían que de tanta alegría, Martín explotaría.
Pero Martín no era un muro infranqueable.

Había cosas que lo desconsolaban.
Cuando alguien que quería lo ignoraba.
Cuado alguien que quería lo retaba.
Cuando alguien que quería no lo escuchaba.
Cuando alguien que quería mucho no lo quería a él.

¿Qué hacer?
Buscó respuestas en distintas filosofías sin comprender una sola palabra.

¿¿Dejar de querer?? Ni loco.
¿¿Dejarse de tanta hipérbole?? Por ahí va la cosa…-pensó.


01 octubre 2009


"Si un dibujante trazara en algún papel el bosquejo de la vida de cualquier persona, este sería un enredo de líneas que representarian diversas emociones y situaciones. Algunos trazos resultarían muy simples, mientras que otros serían de una complejidad fabulosa. Ahora si le pedimos al dibujante que a esos trazos les agregue color, algunos tendrían muchos colores, otros tal vez sólo blanco y gris…." (Silva, 2009)

Para poder sobrevivir en este planeta confuso, que además de lioso está lleno de androides sin emociones, me invento teorías sobre el por qué de cada cosa en la vida. Gracias a esto me he mantenido relativamente a salvo, pero hay veces en las que los ataques son muchos y soy fatalmente derrotada. El mundo últimamente está mandando muchos ataques. Pero debemos entender que no es el mundo propiamente tal quien nos está bombardeando, sino más bien, somos nosotros mismos quienes nos estamos autodestruyendo olvidando el amor, el respeto, la tolerancia, el tiempo, pero haciendo remembranzas constantes sobre el trabajo, la ambición, la vanidad y el hedonismo. Y frente a nosotros mismos, la verdad es que la lucha se vuelve difícil y peligrosa. Unos cuantos se mantienen en la pelea, otros tantos se esconden en las trincheras y algunos deciden retirarse del campo batalla para siempre.

Ayer un compañero dejó el campo de batalla. Ayer en que la primavera nos coqueteaba tan descaradamente y ofrecía una tregua con el mundo.

En momentos así, lo ideal sería que rápido comenzara a esbozar las ideas de una teoría que alivie toda esa angustia que me apreta el pecho y que se transforma en una puntada a nivel de mi cabeza, pero nada, para esto no tengo la capacidad de crear alguna teoría.

No sé por que pasan las cosas. De repente me las doy de filosofa y empiezo a dar lata con un sin fin de teoremas, cuando en el fondo soy una niña inmadura a la que le falta mucho para poder dar su opinión. Sólo tengo algo claro (gracias a Dios): mientras exista la alegría y el amor podemos tener al menos la ilusión de que después de imperecederas batallas, en la guerra final salgamos victoriosos.

El hijo de mi mejor amigo del colegio tiene alrededor de 5 meses. Mientras caminaba ensimismada por todo lo ocurrido, me los encontré. Mi sobrino político me regaló infinitas risas, mientras agitaba sus bracitos y sus ojos almendrados destellaban de una alegría que me encandiló y me hizo rogar para que fuese eterna.

16 septiembre 2009

Waltz For You


“…Un valsecito para mí, señor pianista, tenga usted la bondad de tocar, mire que me he sentido un tanto sola estos últimos años. Sé bien que no le importa, que usted está ahí sólo para amenizar el salón de baile esta noche, pero le prometo que una pequeña melodía de su Yamaha le pondría un parche curita a todos esos momentos silenciosos, a esas lágrimas de cocodrilo, a ese almanaque eterno en mi cabeza…Un valsecito para mí, señor pianista, aunque no sea para mí en realidad, ya que a estas alturas hasta las sobras me acomodan y me sientan perfecto.”

12 septiembre 2009

Cuentos en 100 palabras

Hace unas cuentas semanas atrás y leyendo los cuentos del concurso “Santiago en 100 palabras”, se me ocurrió hacer una secuencia de historias y cuentos. No son obras maestras pero tienen el mérito de tener exactamente 100 palabras, no más ni menos. Esto me tiene muy contenta, y muy inspirada, con suspiros por todo. Hasta el momento he publicado cuatro (La Mujer con Cara de Niña, El Gigoló Encubierto, Pelayo-Artista, Silencio Incómodo) pero tengo muchos más en mente. Quisiera que todo el mundo los leyera y opinara, pero eso es soñar, así que espero que a los pocos lectores que me visitan les guste lo que estoy haciendo.
Saludos y a disfrutar de los días tan lindos que nos están llegando.

Silencio Incómodo


Sus labios cerrados querían decir algo.

Tenía un secreto escondido, que quería con urgencia ser develado .

Su boca se fruncía por la frustración de verse obligada a guardar silencio, por que si no, pensaba, su lengua balancearía una verdad fastidiosa para el mundo. Prefería dejar al mundo tranquilo, sin tanto alarde, mientras ella seguiría con ese silencio incómodo del cual sería dueña, quizás para siempre, aún sabiendo que sólo volvería a una liviandad feliz, si sacaba todo eso que escondía adentro.

Pero resulta que al final se lo saqué. Me lo contó todo.
Calla mejor- le dije.

06 septiembre 2009

Pelayo-Artista


Mientras todos se besaban al sol, Pelayo dibujaba.
Mientras todos iban a la universidad, Pelayo tocaba su contrabajo.
¡Estás enfermo, Pelayo!-aseguró un día su madre- No puede haber tanta lentitud en ti. Necesitamos un doctor urgente…este niñito …. Va a ser un solterón sin futuro. Mire que no pololear con la Ludmila… esa chiquilla si que era un buen partido; dentista, soltera y con hartos pitutos. Y esa cuestioncita….Piensas comer con esa guitarra? No, si estás enfermo. Aló?, Doctor Correa? Urgentemente recete algún remedio para este soñador insomne que pretende cambiar el mundo con la música de esa guitarra extraña….urgenteeeeee!!!!!!!!

29 agosto 2009

La Nena Melancólica y el Gigoló Encubierto


Un mal día, la Nena Melancólica no pudo resistir el no enamorarse. Y se enamoró en Septiembre,
del más complicado amor.
Era un Gigoló encubierto, que se hacía el interesante, el muy entendido, el serio, cuando en el fondo…nada, por que no tenía fondo.
“Ahhhhhhhhhhh, maldito-bendito galán”, suspiraba nuestra Nena Melancólica cuando percibía su olor cerca, mientras el Gigoló Encubierto coqueteaba con mujer que veía.
Ella lo amaba al mismo tiempo que lo odiaba, porque no comprendía como había flaqueado tanto ante el enemigo.
Es que parece que a lo más peliagudo es a lo que uno más le sonríe …

16 agosto 2009

La Mujer con Cara de Niña


Ahí va la Mujer con Cara de Niña, buscando anónima y misteriosamente a ese Niño con Cara de Hombre que tan poco percata su existencia (La Mujer con Cara de Niña siempre dice que lo va a olvidar, pero no aguanta los celos cuando asume que el Niño con Cara de Hombre está en otro camino, millas lejano al de ella)

La Mujer con Cara de Niña se sentó sola, parece que no encontró al Niño con Cara de Hombre. Pero, ¡ahí lo veo! ¿Lo ven ustedes?, es aquel que besa a esa mujer, esa Mujer con Cara de Vieja.

27 julio 2009


Estoy tan contenta de haber salido de vacaciones, después de esa fatalísima última semana de clases de la cual, al menos, surgieron bastantes escritos que publicaré cuando en algún futuro lejano termine o me echen de la carrera (para evitar un destierro anticipado)

No me importa que en estos días igual deba hacer cosas universitarias, por que el sólo hecho de poder vivir y sentir las mañanas y las tardes me tornan a una felicidad tan compleja que ni yo entiendo (Eso de estar encerrada por mas de 9 horas seguidas en una clínica no es normal)

Cómo extrañaba sentir el frío del viento en mi nariz cuando camino, a paso lento, por ésta ciudad tan fea pero tan completamente tolerable en invierno. Cómo extrañaba las migas de esa galleta gigante que cada vez que tengo tiempo me compro en “Alimentos Pucón” para tener más energías y seguir caminando por las avenidas hasta llegar a la Alameda, donde una banca me espera deseosa de que le traspase algo de toda esa nostalgia que acumulo desde que sé que existo.

Tanto tiempo hacía que no iba al mercado a comprar un libro usado, aún sabiendo que sólo extraordinarias veces encuentro algo que me guste sin que esté deficientemente pirateado.

Vuelvo a recordar el sabor de las comidas de mi madre que esas “máquinas-de-hacer-comida” del Casino habían suplantado con robotizados almuerzos.

Regreso a conversar en esas tertulias y sobremesas tan estentóreas de la dinastía Silva-San Martín, de la cual soy yo la que tiene más elaborado el don que Dios depositó en nuestros genes: hablar hasta por los codos.

Reordeno mis C’Ds. Escucho toda esa música que almacené por un semestre en mi computador, descargando MP3 gracias al uso indebido y desenfrenado de la conexión de la Universidad mientras les hacía fichas clínicas a mis pacientes.

Termino de leer a Rafael Gumucio: “Memorias Prematuras”, ese libro que tenía metido en la cabeza de mayo…

Me voy para Rancagua a ver a la Chechu y pienso que de repente, cuando la rutina nos encarcela, lo simple es lo más amado.

29 junio 2009

Cuando estudiar en un día como hoy resulta poco productivo.-


Es facilisimo desconcentrarse cuando a tientas el sol trata de asomarse por entre las nubes después de un apasionado día de lluvia. La vista purificante (parece que ni una partícula de humo existiese) el aire fresco y puro, el olor de la tierra mojada… En un día así, calcadito, hace 10 años, iba con mi mamá caminando por el centro. Tenía 12 años, y hacía mucho frío (típico después de un día de lluvia en Talca) Llevaba una chaqueta gruesa, un gorro con chiporro, bufanda y guantes (lo bastante abrigada para que sólo mis ojos sintieran el gélido viento)

- Sarita, Apúrate! que vamos atrasadas!

Lejos de importarme el apuro de mi querida mamá, me detuve a observar a un tipo que me llamó mucho la atención. Era un hippie, de pelo rizado color miel, largo y desordenado que vendía artesanias y en una radio antigua escuchaba música, particularmente una canción muy estilosa, muy setentera, que habría jurado no almacenar en mis precoces anales musicales ( y eso que a esa edad me defendía bastante en temas de música setentera, debido a las influencias de la matriarca de mi familia)

- Hola, chiquitita! ¿Quieres comprarme algo?
- Mmmm, jejejeje….. La verdad no. Es que ...... me podrías hacer un favor?- le pregunté.
- Quieres que te haga unos aros especiales?- se apresuró en decir el hippielais
- No, es que, tu sabes como se llama la canción que suena en tu radio?
- Qué canción?..... Aaaaaa, sí, por supuesto.
- Me puedes decir?- pregunté nuevamente con una ingenuidad que un niño de 12 años de la era 2009 no tiene.
- Te digo, pero si primero, me compras algo.
- No tengo plata- dije honestamente
- Pídele a tú mamá, que ahí viene.
En eso llegó mi mamá a buscarme, media enojada por no seguirla en su apuro.

- Qué miras tanto, Sara??, vamos andando!
Rápidamente investigué bien en mi bolsillo y encontré $500 que mi papá me había dado hace tiempo para comprarme unos cuantos sobres para mi álbum de los backstreet boys. Decidí sacrificarlos en pos de sacar del anonimato a tremendo tema que ya me estaba volviendo loca. Le compré un pinche.
- Gracias por tu compra, pero el nombre de la canción no lo sé.

(Ahora que lo pienso, qué iba a saber ese ignorante el nombre de semejante canción, ese hippie que de hippie tenía sólo la facha)

- Ya voy mamá- respondí muy decepcionada.
- Oye, Sari! ¿Qué tanto le mirabas al tipo de las artesanias?
- Un pinche.
- Y te fijaste en el tema que estaba escuchando?
- Si!!!!!!! ¿Por qué, mamá?- pregunté ilusionada
- Por que es buenisimo y lo tengo grabado en un cassette.

Teniendo una excelente fuente al alcance de mi mano, mi mucha-cabeza-loca se inclinó ante la opción de informarse por medio de un deshonesto-mal oliente total desconocido.

A todo esto, el nombre del tema: Ain’t No Stoppin us now /McFadden & Whitehead

Ni les cuento como bailé combatiendo el frío de nuestros tan poco compasivos inviernos talquinos.

14 junio 2009

El fin de la pasión.-


Lo bonito de la vida es que presenta matices. Esto sumado a que siempre he pensado que una persona puede hacer o sentir muchas cosas a la vez, me da como resultado una incredulidad enorme el que alguien solo tenga una directriz a seguir. Al contrario, creo que se puede tener muchas y mezclarlas y revolverlas como sea nuestro antojo con el fin de sacar algo en limpio o compensar el alma.

A que voy específicamente: Al hecho de que el jardín de gente en el medio que me muevo, cree dicotómico unir la ciencia con el arte. Creer a un médico músico o a un dentista escritor fantástico con ansias de un Roal Dahl Award es inverosímil, mientras que si es fácil aceptar a arquitectos poetas, a diseñadores trovadores, etc. Yo creo que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Si me gusta la ciencia, perfectamente puedo disfrutar de la poesía y viceversa. En eso esta la chispa del mundo, en la diversidad que nos presenta de cada cosa. A mí, por ejemplo, me encanta leer, la música y tratar de escribir, pero también me apasiona lo que estudio, me gusta lo que hago a diario en la Universidad, a pesar de los malos ratos y una que otra humillación por parte de algunos por ahí… Disfruto lo que hago, pero asimismo disfruto de lo que para muchos no me esta destinado (Es que la ciencia tiene tantas cosas maravillosas y entretenidas que es capaz de enamorar a cualquiera, además amo el aprender cosas nuevas, el quedarme hasta tarde por las noches tratando de ingresar mas información a mi cabeza, el encontrar misterios oscuros que no entiendo y por los cuales debo esforzarme para poder esclarecer)

Cuando entre a la universidad, también era de los que creía poco probable un kinesiólogo poeta, un tecnólogo pintor, un odontólogo ilustrador. Ahora me doy cuenta que una cabeza capaz de maquinar semejantes elucubraciones no es mas que por una falta enorme de pasión por las cosas. Cuando uno tiene pasión por algo (lo que sea) la mente se abre y se transforma en una esponja que absorbe y entiende todo.
Además me relaciono con muchos compañeros que en conjunto con sus dotes odontológicos tienen tremendos talentos artísticos: hay guitarristas, dibujantes, escritores, poetas e ilustradores. Y no solo por hobbie.

Por eso autoproclamo que esto de la ciencia y la poesía van de la mano. En los dos hay belleza, misterios, enredos y vida. Si no pregúntenle a Nicanor Parra.

06 junio 2009

My Foolish Heart


Si hay algo de lo que me puedo declarar una total inepta es en asuntos que comprenden la sistemática de la mente humana. Nunca entenderé como diablos funciona, ni menos como, cuando, ni en que momento (fatalmente) se une con el corazón (por que mente y corazón hacen de las suyas como un par de locos desenfrenados en busca de cosas que pueden llegar a tranformarse en alambres de púas punzando por un lado a la mente y por otro lado, lo más importante, al corazón).

Eso de lo imposible.....Por qué el cerebro se apasiona tanto con lo imposible, con las cosas que no se pueden hacer? Y por qué el corazón las anhela tanto? ¿Cuál es la idea? ¿Doblegarnos ante la vida, dejándonos indefensos, desperdiciando nuestro tiempo pensando en lo que no se debe pensar o en lo que nunca va a ocurrir?

Nunca digas Nunca dicen algunos ingenuos por ahí, pero es que hay cosas que sinceramente nunca van a pasar, pero la mente sigue haciéndole la guardia a esas imposibilidades que nos hacen jaque y en cualquier momento jaque mate.

No entiendo como un órgano tan complejo y tan perfecto puede ser capaz de dejarse someter ante el corazón. No me calza como una maquina tan racional es dominada tan freneticamente por un visceral y ciego albergue de emociones. No me calza.

Si la cabeza y el corazón son de mi propiedad, podría tener el derecho de manejarlos a mi antojo, pero es todo lo contrario, ese parcito me maneja a mí y me deja tirada como estropajo escuchando a Charles Trenet (Que Reste Til de nos amour) con uno que otro episodio lacrimógeno (llorar por lo que nunca va a ocurrir es una solemne estupidez)

Y de nuevo está el tema de la amistad cerebro-corazón .... Esas amistades no son beneficiosas para una simple persona que amanece con el fin de disfrutar de la vida, gratamente, con mucha paz y otoño...Esas amistades lo único que hacen es desarmar todo lo que uno más o menos tiene armadito.

Me carga cada vez que presencio como en pos de lo imposible pierdo las batallas, lo impulsiva se me desprende por los poros, digo cosas que no debería decir o escribo necedades como ésta...

03 mayo 2009

Oferta de temporada


Si el ejetreo diario no da romanticismo ¿Quién lo da?



Tengo la respuesta señores!-----------------> El Otoño.



De quejumbrosa lo tengo todo, pero si hay algo de lo que no me quejo es del Otoño...una estación romántica por donde se le mire, más que la primavera, por que su delicioso frío inspira aún más besos y abrazos.


Además la primavera es muy populosa (hay que decirlo) y en el amor (creo yo) debe existir algo de exclusividad. Algo que sea.

31 marzo 2009

Mi par de caballos apocalípticos

El tiempo y la modernidad son mi par de grandes enemigos. No quiero jugar de su bando nunca.

Por que mientras el tiempo se encarga de transformar todo en recuerdo, la modernidad suplanta lo que alguna vez tuvo tanta historia.

“¿Y que diablos puede hacer alguien como yo?- me pregunto-Yo que peso menos que un paquete de cabritas en el mundo”…

Por un lado está el tiempo que infaliblemente cuenta sus segundos. Por otro lado está la modernidad que en un país con tanta amnesia (capaz de olvidar absolutamente todo) no es mucho lo que se puede hacer en su contra.

Para una persona de 20-30 quizás este tema resulte completamente irrelevante, pero es que si todos los que pertenecemos a este rango etáreo nos proyectásemos a unos 25 años (quizás hasta menos) la sensibilidad por la vida de hoy que en 25 años más será sólo un conjunto de recuerdos aflorará sin remedios y peor aún, sin los escenarios que tal vez ambientaron nuestra expedición. Haciendo este ejercicio además de entender como funcionan estos dos caballos apocalípticos, comprenderemos por fin a nuestros ascendientes cuando con tanta lágrima en la garganta nos cuentan acerca de su pasado, con ese telón de fondo que una pasarela brutalmente arrancó. Ese es el tema; por que yo me alegro que modernicen el Hospital Regional, pero de veras que me angustio cuando construcciones realmente bellas son destruidas con el fin de hacer crecer la ciudad en altura (O soy muy ignorante o soy muy lenta, pero jamás comprenderé ese sentido de desarrollo que tienen los sudamericanos)
Mucho cemento y poco cuento.

“Ponte a estudiar mejor, Sari”, me dice mi cabeza, recordándome que mañana tengo que someterme al escrutinio público de un grupito de suches de la facultad.

Me pesa el almacenar cada detalle de la vida, porque ya no me da la cabeza de tantos recuerdos y nostalgias.

26 marzo 2009

Carmencita in Wonderland.-


Llegó el día en el que mi entrañable Carmencita tuvo que inmaterializarce.


Ahora es un alma emporifollándose para la eternidad.


Su legado ya es leyenda.


Mi preciada leyenda.

08 marzo 2009

El ciclo no terminará.-

// Sara Silva San Martín dice:
Octubre 13, 2008 a las 0:15


Don Paul: Tengo 21 años y honestamente su programa me llega hasta los huesos. Especifico mi edad porque pretendo hacerle saber la magnitud de belleza que fluye por la televisión cuando emiten su programa, magnitud tal que es capaz de embelesar a esta jovencilla de pocos 21 años, de la generación que ya no se sorprende con nada. Imagínese, Don Paul…No lo puedo tutear porque me inspira un gran respeto. Respeto por su trabajo y por la forma en que intuyo que vive la vida: con sencillez, humildad y con ese amor tan grande por nuestra tierra y por la gente que vive en ella.Quizás todo el mundo le agradece por algo, yo no seré la excepción y le agradezco por ser capaz y tener la entereza de mostrar en la televisión que el mundo es más que saber los cahuines de un conjunto de payasos.Está dejando huellas en esta tierra que tanto ama, huellas que ningún hombre con asfalto alguno podrá borrar.Saludos desde Talca, don Paul! (Comentario Extraído del blog personal de Paul Landon) //

Tan sólo ayer me de desvelaba pensando en la pasión con la que se mueven sólo un pequeño número de personas. Claro, había pasado un par de horas viendo “Diarios de Motocicleta” y volando al infinito con Drexler en su premiada canción “Al otro lado del río”, que forma parte del soundtrack de esta película. Cerré los ojos y respiraba al compás de mis pensamientos, que luego de alucinar con el noble corazón del Dr. Ernesto Guevara, traían a colación a mi dentista con su tan poca gracia, tan poco amor por su trabajo, tanta ambición por lograr sobre abastecer su cuenta corriente o por pagar sus cuentas, quién lo sabe. Cavilaba lento, con un poco de rabia después por que me acordé de lo salado que le ha salido a mi padre el tratamiento dental en manos de ese señor…“Dios, por favor, te pido que no me pille el mercantilismo” me decía adormilada, cuando ante ésta petición (supongo) se aparece en mi mente Paul Landon. Saluda al Dr. Ernesto, le tira la lengua a mi dentista, y se acerca a mí. Abrí los ojos y me encuentro con que Canal 13 prefiere pagar sueldos estratosféricos a verdaderos androides que financiar el único programa que rescata nuestra nacionalidad de la forma más bella: con su propia gente y su trabajo, de la mano de la tierra, de los árboles, del alma del mundo. Tierra Adentro no va más, después de la labor incansable de este hombre apasionado por su país que con tanto apremio hace su trabajo, buscando por cada rincón de nuestra enmarañada geografía almas alejadas del tiempo que sólo buscan salir adelante de forma innovadora, sin tanta “Oferta-demanda”, tratando a su vez de compensar el alma (que es lo que siempre he pensado es el gran objetivo de vivir)

Para los directores ejecutivos o quien sea el tipo de androide que manda en un canal de televisión (me importa un cochuflí saberlo) dieciocho años de un proyecto lleno de poesía, de ingenio, de resplandor y de fraternidad no vale nada. Conjunto de hombres grises y tristes doblegados ante la mezquindad, el rápido olvido, la ambición y el people meter.

Quédese tranquilo, Don Paul, que con 22 años recién cumplidos estoy segura que encontrará la forma de siempre ir por el ancho camino.