14 junio 2008

Alone Again (Naturally) o Clair?? Esa es la cuestión…



…O “That is the question” como escribiría mi Nóbel personal Nicanor Parra.

Tus dos canciones favoritas. Tan favoritas cada una que no sé con cual de las dos despertarte en tu día. Porque una debe decir presente en esta efemérides por ser en extremo inherentes ambas ya de ti. Lo he pensado harto, se me pasa el tiempo pero nada. Anticipo mi negativa ante un posible mix aceptando que probablemente mi cabeza se debata muchas horas más. Quizás deba buscar episodios atenuantes o agravantes…
Y bien, partamos…
Tiempo atrás recuerdo haber divisado a un señor con una boinita pequeña que se movía de un lado para otro aceleradamente. Parecía tratar de convencer a un caballero acerca de algo, gesticulando y moviendo las manos frenéticamente. Su voz me era familiar. Ese tono estruendoso no podía ser de otra persona más que del monarca de una dinastía muy estentórea. Agudicé la vista y confirmé teorías; eras tú papá, que corrías a chacharear (para variar) con un cliente en tu amado boliche.

- ¡Papi!, menos mal que me encontré contigo.
- ¿Qué te pasó ahora, Sari?
- ¡Tengo pena!, me fue mal hoy….nada me salió bien en la U.
- ¡Ay!, no importa, Sari. ¡¡¡A morir!!!! Lo importante es que aún puedes por ejemplo respirar. Huele el aire, mira el solcito afuera…..ya, arriba el ánimo y mientras pondré esta cancioncita linda que tanto me gusta…. ( comienza a sonar “Clair”)

Parece que la balanza se está cargando, Chico Silva, pero no sé si estás conciente de las infinitas veces en las que me contaste la historia de cuando escuchaste por primera vez “Alone Again”…

- Era chiquitito Sari, y en la televisión, siempre antes de empezar la programación diaria, uno de los tantos temas que rellenaban las horas era este. Y yo estaba feliz.

Siempre has estado feliz. Nunca he visto siquiera atisbos de penumbras en todo lo que te rodea. ¿Qué onda, Señor Agradecido de la Vida? No me respondas, tengo claro que te conformas con lo que tienes y en eso basas tu paz, esa es la onda.

Y tan enamorado que saliste!!!! O te olvidas de la vez en que esperabas a mi mamá con velitas y “Alone Again” de fondo en el comedor??? No te pongas rojo, si tú sabes bien que eres un doblegado por el amor e intentas cantar “Clair” cuando la “Choli-Choli” se enoja con ese espíritu conciliador que sólo el cielo te pudo haber cedido.

Tanto que te gusta Gilbert O’Sullivan y The Beatles y ese viejo italiano que siempre te apago del equipo…Vamos mejor a flojear en la mecedora de tu mujer, viejito lindo y no te olvides del mate y de las bombillas.

P.D: Me inhabilito de elegir, mejor dejo que decidas tú.

25 abril 2008

.: No fue más que una bengala perdida :.


Hace dos años me inventé una historia de aquellas. Me acostaba y me levantaba pensando en ella, alimentando la ilusión de que alguna vez, todos los párrafos se reunirían conformando esa reseña capaz de cambiar el natural curso de las cosas.
Pero no hablo precisamente de una novela…

Me refiero a todas esas veces que evitamos la realidad protegiéndonos con quimeras que a la larga nos hacen más mal que el cable que podría tirarnos hacia la tierra.
Mi mente imagina y da por hecho que situaciones o personas específicas son de una determinada forma, bastante improbable, idealizando e idealizando hasta el colmo, sin medir reparos.
Idealizar ya me resulta inherente, es mi esencia, pero ayer todos los neurotransmisores de néctar que actúan en mis sinapsis provocaron que me trasquilaran el alma.

La situación que con más adornos estaba establecida en mi cabeza se concretó, luego de años, pero resultando una bomba neutrónica que no dejó nada. Caí duro ante el enemigo, me venció fácilmente traspasando con una estaca mi corazón, dándole dos vueltas y retirando su arma.

Por un momento pensé en que lo mejor hubiese sido no materializar nada, pero el sopetón estaría latente de todas formas, aumentando sus proporciones…Si llevaba dos años creyendo en un cuento y sentí la conclusión de este como una pesadilla, en tiempo más pasaría a la historia con algún tipo de demencia.

Y sólo tengo dos opciones:
Primera opción: Cortar los hilos celestiales que manejan mis actos.
Segunda opción: Resguardarme con más sueños aún.

Muy complejo el destino para mí. Puedo soportar la lejanía pero me tensa lo ininteligible, por eso me cuesta tanto no crear mundos propios en donde las leyes de la vida las rija yo... De los aterrizajes fortuitos que te descompesan por incalculables períodos de tiempo mejor ni hablar eso sí.

20 abril 2008

No soy atea

(Nota: Las líneas que está pronto a leer no procuran ser evangelizadoras ni tienen la misión de cristianizar almas. No tienen pretensiones católicas, apostólicas, protestantes, musulmanes, ni nada. Lo que sí ambicionan es algún tipo de amparo para las opciones de la autora que en ocasiones son tan menoscabadas)

Bien. No soy atea.
No soy atea por que creo.
Creo en el sol, en la luna, en lo verde, en el destino y en Dios.
En este último principalmente.
Tengo mis motivos…
Es que no puedo no sentir un milagro cada vez que sobrevivo ante mis intempestuosas cruzadas de calle,
cuando duermo en el bendito colchón que está en ese catre antiguo que mi madre restauró,
cuando me invade la tranquilidad al momento de luchar contra el hermetismo materializado que más intranquilo podría poner a alguien,
cuando sin salir del asombro observo como inexorablemente avanza el tiempo siempre a mi favor,
cuando se renueva mi vida cada vez que hay cúmulos de cenizas impidiendo que los días sean claros como casi siempre lo son,
cuando me percato de toda la poesía que me protege como un ejercito de este planeta de androides…

No me siento imbécil.
Sólo creo que semejantes regalías para esta simple hoja que sigue la dirección del viento únicamente provienen de una Forma Azul que enfoca sus rayos de bondades transformando la materia que me conforma en su película de proyección.

Y mientras redacto estas últimas líneas en mi defensa percibo como el fuego de la chimenea se está consumiendo. Siento escalofríos, por que la temperatura es baja, pero seguramente no volverá a arder por más que implore plegarias al cielo ya que resultarían meros caprichos de una chiquilla bastante antojadiza… Sin embargo está latente en mi corazón la certeza de que de una u otra forma, en el mismísimo momento en que el sol se nuble y la luna estalle, aparecerá un dulce alquimista con un elixir eterno que actuará como el agua que realmente saciará mi sed verdadera.

12 abril 2008

Salvemos colores!


Mientras el vecino de atrás carretea como si algún chamán hubiese pronosticado que mañana se acaba el mundo, encuentro refugio en un par de parlantes, que logran aislarme de la euforia, los gritos y del ritmo de moda. No me queda otra que quedarme despierta (creo que sería bastante difícil dormir con semejante jolgorio, pero al menos me sirve para navegar en las lagunas nocturnas antes de que aparezca el rey sol) Y mi mente encalla en el puerto que está cambiando la forma de avanzar por mi destino.

Cuando inherentemente (ya sea por codicia, ansias de buena fama o reconocimientos) la responsabilidad ante las deudas burócratas domina las acciones se hace difícil dejar de lado los compromisos aquí en la tierra. No podría emitir alguna opinión certera de si es algo bueno o malo, pero de que desgasta no hay dudas. La corrosión se hace inevitable al posponer la vida por la locura de lo que durará sólo un instante.
Si cumplimos ese tipo de compromisos podríamos ser exitosos y acumular triunfos. Lo malo es que estas reservas se salvaguardaran en un lugar que tiene los días contados…El mundo está que explota, bien poco importan los inmensos logros materiales, los depósitos en las cuentas corrientes, los grandes puestos de trabajo, el éxito y la fama.

El año pasado me toco a mí sentir lo damnificado que puede quedar un cuerpo al intentar dar las mismas vueltas que da el mundo. El excesivo estudio, la preocupación académica extrema y las cargas horarias que no aguanta un ser normal me dejaron para una historia digna de Necrópolis. Un desequilibrio preocupante que erosionaba mi mente y mi corazón al no querer como destino el “fracaso ilustrado” (tipo de fracaso relacionado con lo estudios) De a poquito mi corazón se descompensaba.
Siempre me dediqué mucho a estudiar pero el año 2007 me cobró los préstamos con unas grandilocuentes tasas de interés por que sumó preocupación, angustia en extremo (cayendo en la demencia) y responsabilidad magistral.
Este 2008, al recapacitar en todas las cosas y momentos que perdí por lo preocupada, angustiada y responsable, opté por vivir más que por cumplir. Si bien decidirlo no fue fácil, menos fácil ha resultado que mi muro de batalla (con todos los lamentos expiados) realmente me proteja de las emboscadas.
“> Profesor-le dije a mi docente de mesón- ésta obturación (tapadura) no me resultó-y solté una risita de resignación. (Cumplir los asuntos cuadrados con humor se transformó en mi trinchera más poderosa)
>Eso pasa por que te tomas todo a la chacota-me dijo él.
>Pero, profesor, es mi primera obturación, no me voy a poner a llorar- me defendí.
>Si po, claro-ironizó-Si te va mal en la prueba no va a ser culpa mía.”
A partir de ese día me quedó claro que cualquier intento de proteger mis banderas de colores sería una constante lucha contra los ejércitos que reciben órdenes desde el juicio y la razón.

Si nuestras motivaciones fuesen de otra naturaleza sería valorable luchar por cumplir con los compromisos. Pero en este caso, eso no va. Nos preocupa el no recibir coronas de laureles más de lo que podría preocuparnos que se carcoman las emociones que conforman el espíritu, que es lo realmente volará al cielo con las demás almas que si supieron distinguir lo que vale de lo que no vale tanto.

04 abril 2008

Por esa vieja loca que es el amor



Si se nos extravía el amor y los deseos de perdonar, perdemos en definitiva la sustancia de la vida. (De hoy en adelante ni se imaginan como defenderé esa premisa)

Por estos días he vivido un montón de situaciones imposibles de calificar con algún adjetivo. Situaciones que me han tornado a una susceptibilidad increíble de la que logré concluir que andar con odios y rencores a éstas alturas, en el que el mundo no da de convulsionado, egoísta, competitivo y estresado simplemente es insensato. No pienso dejar de lado ese sol que le cuenta historias al cielo, esa luna que le coquetea a la oscuridad por cosas que honestamente ya no van ni vienen.

Yo solía ser la mujer-power, que no perdonaba errores. Si bien al cabo del tiempo dejaba pasar todo, la espinita seguía punzando inconcientemente, impidiendo dejar fluir con verdadera honestidad el torrente de emociones, ya que esas fallas se transformaban en bloqueos absolutos de cualquier forma de espontaneidad. El rencor de cierta forma mecanizaba mis actos.
Seudo perdonaba rapidito, para evitar burocracias, pero las sombras tapaban los giros del cosmos al no existir la verdadera intención.

Pero alguien decidió salvarme. Dios intervino en mi destino de la forma más extraña; haciéndome testigo de las secuelas que puede contraer el que un alma, de un día para otro se eternice en el universo, el desenlace de lo dicotómico; una bella expedición en la purulenta tierra. El final al que todos llegaremos algún día, lo único realmente democrático y al presenciarlo me sentí tan desprotegida, tan a la deriva que algo clickeó en mi cabeza, pero en vez de fatalizar concluí que sería de una esquizofrenia significativa el no preferir que nuestros latidos estén impulsados por esa vieja loca que es el amor que en lo más general de sus implicancias, requetecontra somera, si existe verdaderamente, una de las tantas cosas que se inhibe es el rencor.

Si nos impulsan los rencores y los odios, los únicos que restan puntos de alegría a nuestra exploración somos nosotros.

El tiempo es hoy. Y hoy, gracias a esa alma que se elevó y que ahora es un ángel, me enamoré de la vida. Quiero compensar todas esas caídas. Quiero que las flores que ahora me sonríen les sonrían a todos. Quiero compartir los colores que en estos momentos dibujan y desdibujan mi andar. Quiero que las sonrisas no se despinten de nuestras caras. Quiero que de una buena vez dejemos de contenernos en este sistema que tilda de locura cualquier instante fugaz de dejarse llevar por esto que late tan fuerte, que nos hace sentir tan vivos.

Con el perdón se gana tranquilidad, se evaporan las presiones y hasta el andar resulta más ligero. Se eleva nuestro espíritu a una dimensión gigantescamente pura. Amando trascendemos, dejamos huellas en las personas y en la historia. Así de simple y llano.

01 marzo 2008

Al maestro (sin pretensiones)


Si la poesía no te mata, te deja con distorsioneta. O al menos eso cree mi simple pero hiperkinética cabeza, que no para de darle vueltas a asuntos que mi paz interna ruega para que me dejen tranquila. Los ruegos no logran nada y me sumerjo con ganas en nuevas profundidades de misterio y creación.

Conocí a Luis Alberto Spinetta por Fito Páez. Por esos entonces con el único argentino que me volaba la cabeza era con Fito (con todos sus discos) y se lograba calmar bastante mi ansioso corazón. Era la primera vez que compartía con un artista que laburaba con tanta entraña, condición artística que hasta hoy me deja a su merced. Pero Rodolfo tiene tantas colaboraciones con Luis Alberto que la atracción se hace inevitable. El disco “La la la” que resultó del trabajo en conjunto de estos poetas de la vida, fue el más importante de los transbordos hacia la isla del Flaco, a la que llegué, me instalé, me emocioné, lloré y grité.

Hace meses que pretendía enlazar frases en honor a Luisito, pero sin lugar a dudas que me queda grande. No me atrevo a teclear ni siquiera una coma sin lograr que llegue a la altura de éste ángel melodioso, que transforma en indómito cualquier sentimiento, que vuelve incoherente lo más comprensible… Caminar de su mano se convierte en adicción y el no verse iluminado al momento de tan solo escuchar sus introducciones colmadas de innovación es imposible. Quedo tan eufórica y tan susceptible al asistir a sus citas que si alguien me pregunta que onda con el flaco mi mente se pone en blanco, reafirmando mi vulnerabilidad a veces poco evidente.

Luis Alberto es de los acordes inteligentes, de la voz angustiosa, de la trova argentina. Cuando trato de armarme un mapa con respecto a su trabajo logro descifrar muy poco por que sus músicas y sus letras son enmarañadas, pero es ese misterio inherente lo que más me hace amar a Spinetta. Me pasó tardes enteras tratando de ver a donde va Laura, de idear un plan para sacar del hospicio a Fermín, de encontrar La llave del Mandala, de saciar la Sed Verdadera, entender a Tía Amanda, descifrar lo que dice Donde no se Lee, de no despertar a nadie con Plegaria para un niño dormido, de despabilar A Estos Hombres tristes para que persigan sueños, he infinitas cosas más con cada canción del Flaco…de ese hombre que crea poesía en complejidad con su inteligencia celestial en un rinconcito poco pretensioso de América del Sur, por que si su lugar de nacimiento hubiese sido Liverpool, se da por firmado que Luisito sería un Beatle más.

Muy a menudo creo que el cielo conspiró para que Páez y Spinetta llegaran a mi vida. De pronto me vi dormida en compañía de ellos, haciéndome parecer ante el mundo menos pequeña de lo en verdad soy, por que mi alma y mi corazón crecieron, se completaron con estas dos piezas perdidas del puzzle que busqué todos estos años pero que sin querer encontré en el mejor momento de esta estadía de casi 21 años en la Tierra, dejándome con una placentera distorsioneta que no tiene fin y que inspira mis horas, mis días….mi vida entera.

27 febrero 2008

Librémonos de ese defecto


Luis Alberto Spinetta me cuenta en una canción que perdió la razón peleando por salvar su amor con una chiquilla, la cual despierta sus celos hasta el punto, entre otras cosas, de envidiar los jeans que lleva puestos, por la razón de que estos si que pueden sujetarla para sí.
¿Da para tanto el amor? A Luisito se lo acepto porque es un corresponsal de Dios aquí en la tierra y su mente se vuela con poesía (¿sólo con eso?) tan pura que prácticamente lo deja convertido en un loco de las emociones y los sentimientos. Es inimaginable pensar que algo de orden exista en su cabecita de cristal. ¿Pero qué pasa con el resto de los mortales?

Hablando en serio. Si bien excuso al Flaco por meras razones de fanatismo personal mezclado con insensatez, los celos son algo que no se pueden perdonar. Si parten involucrando humillaciones, gritos, peleas y carga sicológica estamos a medio paso de los golpes y hasta quizás de la muerte.

¿Es normal que el amor involucre la posesión?, ¿El creer que el otro es de uno?
No sé mucho del amor y la verdad es que me siento una patuda intentando entrar en un tema tan personal de vivir, pero humildemente pienso que si creemos amar, punto uno, debemos entender que quien recibe tal sentimiento por parte de nosotros pertenece a la vida en la cual traza su propio cuento. Punto dos: Confiar. “Yo confío en ti, pero del resto no” Típica frase mitómana del celopata. Los celos se originan por la desconfianza que nos generan nuestras parejas, suspicacia que certifica lo poco que en realidad amamos.

Últimamente he tratado de pensar más en el trasfondo de ser celoso. Además de la desconfianza hay todo un tema de crianza machista, baja autoestima y falta de cariño.
El celoso no se valora, por eso cree que las personas se ven con mayores probabilidades de dejarlo por alguien que según él es más valioso. También es factible que la nula emisión y recepción de cariño e interés le generen un sentimiento de aferramiento a todo aquel que le demuestre atención. Aunque el punto del “enamoramiento desenfrenado” me tuvo horas dándole vueltas a su alrededor puedo decir que me resulta poco creíble como atribución de tal enfermedad sicológica. Porque de que es una enfermedad no hay dudas y el amor no tiene nada que ver. Si amamos confiamos, como decía antes, además respetamos al otro, desde la forma de ponerse los calzones hasta su forma de pensar.

“Si honestamente es amor no hay problemas”, me dice constantemente mi papá ante mis insistentes preguntas sobre temas como este y le encuentro toda la razón mientras complementa sus afirmaciones citando reportajes acerca de mujeres que mueren por diagnósticos tardíos de enfermedades cuya temprana pesquisa estaba a cargo de un ginecólogo; uno de los peores males del celópata. Caso extremo, pero al que con seguridad se puede llegar.

“No me gusta esa polera, andas provocando a todos”, “No quiero que tengas amigos”, “No quiero que vallas al teatro sin mí por que puedes conocer a alguien”, son frases que forman la antesala del maltrato psicológico, de las peleas, peleas y más peleas.
¿Si el tiempo avanza lamiéndonos los pies es razonable desperdiciarlo de tal forma cuando existen tantas cosas por compartir como el aire, las estrellas, la música, los libros…….los besos?

A los celosos les digo que se traten y que no anden jodiendo la vida de los demás. El mundo ya está lo bastante jodido como para agregarle una joda más.

22 febrero 2008

Sin Fin


De la polaridad de la vida se podría llegar a escribir mucho, pero hay cosas que realmente me cuesta comprender. Quizás sea el calor incompasivo de este Talca tan sin gracia que bloquea cualquier flujo de ideas queriendo ser la explicación de muchos temas enmarañados que desespero por aclarar.
¿Por qué de pronto nos envolvemos de perfumes y aromas que de la nada nos dejan convirtiéndose en recuerdos hiperekinéticos que constantemente nos punzan la psiquis para enloquecer con los “ayer” y no querer “mañanas”?
¿Es que acaso absolutamente nada es sin fin?

31 enero 2008

[Inconciencia Razonada]

La Alegría en la personas suele ser calificada por algunos como un signo de vanalidad ante la vida, como si el peregrinar apesadumbrado y abatido por la aterradora realidad fuera a resolver algo.

La Alegría es un estado en el que el alma, entidad encargada de darle emociones a cada paso de nuestro andar, se encuentra en otro mundo que resulta ser simple, puro, sin ataduras, poco viciado y más honesto. Al trascender el alma de esta forma su labor de sentimentalizar la vida le otorga a las emociones un toque de simpleza, pureza, libertad y honestidad (cualidades de quienes cohabitan con el alma en tan particular mundo) Por esto la Alegría se aleja años luz de la idea de que quienes la utilizan como bandera sufren algo parecido a “Principios de frivolidad”.

La Alegría compensa los corazones y no nos deja más opción que reír al momento de combatir con el destino, sea como sea que este se presente en la lucha.
“La risa abunda en la boca de los tontos” ¡Por favor! ¿Alguien me puede decir quién demonios conjuró semejante pelotudez? Déjenme contarles, señores y señoras que la risa es una de las formas de materialización de la alegría. La manera más placentera de perder energía y liberar cualquier presión punzando en las horas del día. ¡Bendita invención del Todopoderoso!, quien creó el más perfecto sincronismo de movimientos faciales.

La seriedad y la marcha compungida no mejoran los sueldos mínimos. No les da casas a los habitantes de campamentos. No resuelve diferencias étnicas. No acaba con el hambre. No derroca dictaduras. No mejora la salud. No vuelve menos mitómanos y cleptómanos a los políticos. Y varios otros.
La Alegría por lo menos nos lleva por los caminos de la inspiración cuyo tránsito podría ser fuente de mil novecientos sesenta y tres ideas que seguramente ayudarían a darle fin a varios de los problemas que circundan la realidad.

No es tan fácil, pero si buscamos pacientemente siempre habrá razones para impregnarnos de Alegría, tan escasa en el mundo, y así transformarla en nuestra poderosa trinchera.
Y concluyo con un verdadero acierto de Pepe Pelayo : “Sólo leer y reír toda la vida”.

25 enero 2008

.:.Serenata Rap.:.


A pesar de que los discos compactos se instalaron con todo para echar raíces en el mueble que tengo destinados para ellos, igual queda uno que otro cassette que le da un toque nostálgico a ese espacio que fue siendo paulatinamente invadido por la nueva tecnología. (Cuando el cassette remplazó a los vinilos también existió un feroz repoblamiento musical. Y es que así se va la vida, con puros reemplazos)

(2008)Los cassettes que me quedan son pocos, pero eso no les quita el lugar que en su tiempo ocuparon. Son importantes y ellos lo saben, pero el día en que ocurrió este relato estaban quietos, sin hacer alardes, en el silencio del olvido, tal vez anhelando que por casualidad algún tercermundista se apiadara y reprodujera su contenido.
Bien. Quien les trata dificultosamente de describir tal episodio se encargo de suplir los deseos de tal formato de música envasada. El cassette elegido a merced de una mezcla de ocio y remembranzas de antaño tenía un adhesivo blanco en el cual estaba inscrito “Sary & CC- 1998” (*CC eran las iniciales del chiquillo que por esos años me movía el piso)

Al leer tal título otorgado al material audiovisual me imaginé que tal vez era una declaración de amor olvidada o un compilado de canciones lloronas para pensar en el fulanito ese y decidí comprobar cualquier hipótesis. Cual sería mi sorpresa cuando en vez de sonar las vocecitas púberes de los Backstreet Boys (grupo de infancia) comenzó a dominar el equipo una voz que mientras perseguía frases en italiano me dejó impávida con una canción para la historia de la vida……….Serenata Rap- Jovanotti.

Nunca he entendido el italiano, mucho menos iba entender las salidas rápidas de Jovanotti en su tan literal serenata rap, por lo que muy probablemente, hace 10 años atrás, me atrajo su ritmo y la alegría que de pronto llegaba de la mano de Lorenzo Cherubini (alias Jovanotti)
Este año, luego de diez, me eclipsa la musicalización y el videoclip único, llamativo, y clásico a la vez… Yo me imagino que cualquier chiquilla con normales pretensiones queda con trastornos cardíacos si un romántico declara su amor con flores y con una banda de músicos sobre un andamio a más de 100 metros del altura como lo hace Jovanotti en su video (más aún si el romeo se parece a él, jejeje!)
En síntesis, la canción es pura alegría, energía y amor para desmaterializar aún más el alma y el espíritu... Una liviandad más feliz.
*Si se declaran incrédulos ante las propiedades benéficas del compositor italiano en tela de juicio se recomienda revisar el siguiente link http://www.youtube.com/watch?v=Jg-DCIhnl8s&feature=related

Ciao, Tercermundistas!

15 enero 2008

/ Para los diecisietes de eneros /

Ahora que me dispongo a materializar unos improvisados deseos de escribir me doy cuenta que en mi estadía en la universidad me han pasado muchas cosas y tal vez resulte latoso tener como escenario un ambiente que he manoseado tanto, pero ya está…me niego a ir en contra de la exactitud de los hechos, así que ahí les va la historia…

2006
Allí estaba sentada yo, mirando a una compañera que alcanzaba a escribir hasta los suspiros del profesor. Hacía tiempo que la voz del catedrático se había esfumado de mi cabeza (mi poder de concentración es igual a cero) y mi atención estaba con ese lápiz que cruzaba tan velozmente cada línea…
“¿Cómo alcanza a anotar todo?”, me preguntaba y entre las ideas que descubría mi búsqueda se podría haber armado un torreón de estupideces varias. Me aburrí de ir en contra de ese lapicito así que me dediqué a explorar a los mateos que se sentaban adelante y estaba en eso cuando mi curiosidad se detuvo ante una niña de pelo largo, con lentes y con una expresión como de drama peliculesco. Me llamó bastante la atención porque su ropa contrastaba sorprendentemente con las minis, los petos, y la ropa ajustada y a la moda de las demás futuras colegas.
“Apuesto que esa niña es hippie. Y chuta que se parece a la Violeta Parra!!! Es distinta a todas…Tal vez seamos amigas algún día”

Sinopsis: Y como si NO lo hubiese pronosticado Zulma, el universo entero confabuló para que nos habláramos un día en la biblioteca y para que la Chechu se convirtiera en mi amiga, de esas a las que les cuentas hasta porqué crees que tu respiración tiende a ir más lento. Con el tiempo que siempre pasa pisando los pies me enteré que la cara de drama era por el pavor que tenía esta chiquilla ante las clases de Anatomía y mi noción de su hippismo según ella no va, pero igual tiene algo…

2008
Tengo a bordo de mi barco a la honesta, enamorada y tímida Cecilia (“Chechu”) que jamás provocaría la más mínima distensión a su alrededor para no interferir ni en el más fino trayecto de una partícula. Un par de comadres que son variables disímiles en la polaridad de la vida. Así que levanto mi copa por ti, Cecilia, Ceci, Viole, Chechulia, Chechu….Lo más probable es que si quiera tener otra amiga como tú me tenga que esperar hasta el cambio de siglo.


Feliz cumpleaños, vamos con los 21 y como dice Fito: ¡¡¡Buena estrella para vos!!!

07 enero 2008

Las emociones me vulven a pisar los talones


Septiembre del 2007

Venía llegando a mi casa a almorzar de la universidad. Mi mamá había cocinado corbatitas y yo quería sólo comer. La saludo y en vez de recibir un “hola” como retribución oigo algo realmente enternecedor para mi alma desolada:
“Sary, estuve en tu pieza y había un disco de Fito Páez puesto en tu equipo. Bueno, tú sabes que a mis oídos setenteros no le van mucho tus amigos argentinos, pero es que hoy casi me morí cuando le puse play al equipo por curiosidad y fluyeron dos temas de los cuales necesito saber más. Sary, cuéntamelo todo”
[Bien. Si alguien me pide que hable acerca de algo que me apasiona les aseguro que puedo articular millones de palabras por minuto y resultó que se originó una petición que me toca las fibras más sensibles; la poesía innovadora de “mis amigos argentinos” (Luis Alberto Spinetta y Fito Páez)]
“Calma, mamá. De ese tema sé mucho”
El disco implicado era el segundo disco más popular de mi Rodolfo, “Circo Beat”. No es mi preferido, pero estaba ahí para repasar las canciones que podría tocar en el concierto que ofrecería el mes siguiente. Mi madre desconocía los nombres de los temas así que ofrecí un pequeño show cantando desafinadamente todo el CD. Resultado: Normal 1 y She’s Mine eran las composiciones implicadas en tal colapso emocional. Se las volví a cantar y le cayeron varias lágrimas. Yo no sabía si era porque le dolían los oídos con mis tonos tan poco armoniosos o tal vez le pasaron la cuenta los recuerdos que afloran tan de la nada cuando uno se hace participe de las letras que conforman la creatividad de un hombre bajado directamente de otro planeta. Para mi alivio fue lo segundo y comencé a explicar lo que entendía yo de cada frase y la historia objetiva según lo mucho que he leído del por qué fueron dadas a luz.
Ese almuerzo concluyó con una inevitable atribución de esas melodías a mi mamá y me devolví a la Universidad pensando en eso hasta que por obligación abrí un libro de Microbiología para una prueba (¡qué manera de desinspirar algunas cosas!)

Enero del 2008

Lunes 2 a.m.
El calor me había dejado en vela y en el libro “Atrapado sin salida” que sólo compré porque en la tapa salía Jack Nicholson nunca se llegaba al centro de la trama, por más que leía y leía así que me aburrí de tanta descripción y concreté una cita astral con mi atractivo músico. Sin querer Normal 1 y She’s mine pidieron un asilo en el corazón y en esta ocasión la que lloró no fue mi mamá…fui yo.

- “Mamá, despierta- le dije susurrándole al oído- ¿recuerdas las primeras canciones de Fito que tanto te gustaron y que yo te canté?"
- “Sary, me pasas cantando todo el día"- respondió dormitando
- “Si sé, pero las primeras, las que tu me pediste que te cantara…”
- “Ah, sí. Eran hermosas - She’s mine, she’s mine, she’s mine…”
- “Si, mama- afirmé ya con calma- Te quiero tanto…”

15 diciembre 2007

Mi entrañable Carmencita


La abuelita Carmen, mi querida vecina de edad sin fin citada en un anterior post, deja su dulce morada después de Navidad tras la decisión de sus hijos que optaron por tenerla más cerca luego del diagnóstico de cáncer al estómago que le realizaron meses atrás. Ellos la quieren cuidar en quizás sus últimos años de infinita y afanosa vida, pese a cualquier lágrima ajena.
“La vida es tan corta, Sarita, y yo la quiero aprovechar por siempre” suele decirme mientras riega y poda sus árboles que se han transformado en sus fieles acompañantes luego de que su esposo la dejara para esperarla en la eternidad.

Tan digna, tan pulcra, tan entregada a sus cosas, tan orgullosa, tan agradecida de la vida.

Cuando la conocí, yo corría estrepitosamente con 6 años a cuestas. Ella, con sus buenas primaveras encima, peleaba divertidamente con Don Samuel, su esposo y llevaba en la cabeza más de 20 tubos para encresparse el pelo y seguía poniéndose aún más, rutina que realiza hasta el día de hoy por ser poseedora de una encantadora vanidad que gratamente me desconcierta . Se pinta los ojos, los labios, plancha recelosamente su poca pero impecable ropa y sale a sus quehaceres sola, no sin antes ponerse unos gigantes lentes de sol que le tapan la mitad de la cara.
“Cómo me va a dar miedo andar sola en la ciudad si yo camino lentito. Me daría susto si fuera acelerada como tú”.

Ahora se la llevan por motivos de salud y aunque ella nunca estuvo de acuerdo, al final accedió con la única condición de vivir independientemente en una casa pequeña circundante a la de sus hijos. Ella no quisiera ser el estorbo de nadie y sabe valérselas por sí misma sacando fuerzas sepa Moya de donde.
“Dios me da la fuerza, incluso manda a Samuel para cuidarme en las noches y a veces nos quedamos conversando hasta el amanecer acerca de cómo andas las cosas acá”

Por mi parte es poco lo que pretendo. Tampoco puedo hacer algo para que se quede. Si se va es por motivos que nadie puede manejar, pero mi cabecita de cristal ideó esta forma de estampar su participación en mi camino. Aunque su legado es más que una simple historia cargada de emociones; me dejó un alma al descubierto con formidables soplos de ánimos para coexistir felizmente en esta selva endemoniada y le agradezco al Todo Poderoso el permitir enlazarme con personas así de milagrosas y así de apasionadas en su leve pulsar.

Jamás olvidaré a ese gran pez, que fue mi pequeña lumbrera por tanto-tanto-tanto tiempo…

22 noviembre 2007

Entramado de puro cuento.-


¿Creen en el destino? Personalmente tengo hasta teorías al respecto. Yo creo en el destino, siempre he pensado que todo pasa por algo entonces las coincidencias, según mi noción del tema, no serían coincidencias sino sucesos que deben pasar por una razón determinada, ya sea gravitante o superflua… Todo pasa por algo.

Si nos detuviéramos tan solo pocos segundos y el cambio de nuestra mente lo pasáramos a reversa para recordar uno que otro detalle, probablemente encontraríamos en nuestra vida una serie de personajes que actuaron como extras, pero que algo entramaron en la historia que vamos formando y en la que ellos tuvieron, cual sea el modo, un guión para actuar.
Otras de esas vidas que se entreteje un tiempo con la tuya y que luego desaparece sin dejar otro rastro que este aroma a membrillos y a higiene de convento o de clínica que entristece la música” (El Guitarrista- Luis Landero)

En algún momento y por 60 días el destino me presentó una linda alma en pena, que merodeaba entre computadores, cuadernos y calculadoras. Con ojos de pena, nariz prominentemente exacta y sonrisa crepuscular divagaba de un lugar a otro hasta que un buen día lo encontré. Yo estaba estresada, el régimen del miedo con el cual nos gobiernan en las clínicas me tenía en estado de sitio. Con nervios incluso en el pelo por un futuro seminario de Anatomía Dentaria Superior cuya presentación debía ser ante la Generala y sus súbditos. Pero entre todo este caos y días enteros en las salas de computación apareció esta mirada un poco cabizbaja, escondida tras mechas de pelo que caían tiernamente sobre su frente. Ese fue el día en el que comenzó mi despreocupación y llegaron las flores. No paré de verlo. Me lo encontraba por todos lados. En la fotocopiadora, estudiando en la biblioteca, caminando, a la salida de mis clases, cuando me quedaba en silencio…en todas partes. Llegó a tanto la manipulación del destino que cuando no lo veía me inquietaba, aunque nunca tardaba demasiado en aparecer. Y me alegraba los días. La sencillez de su mente, la humildad de su actuar y su mirada inocente coloreaban mis horas. Cuando mi ánimo se extenuaba trataba de ubicarlo de diversas formas hasta que lo encontraba y las mariposas volvían a revolotear.

Debía hablarle de algún modo pero no sabía si era lo correcto. Rebuscaba señales o indicios que me certificaran que si lo hacía no quedaría en ridículo y encontraba algunos signos pero mi cobardía, como siempre, prohibía cualquier movimiento con la excusa de que podía ser en falso. En total resultaron más de 5 intentos frustrados que me hacían sentir como el agua que cae al suelo violentamente de un jarro a gran altura.

Cuando al fin mi cerebro comenzó a descansar de nuevo y mi alma ya no sentía presiones este señor errante desapareció de mi camino. Sin alarde, ni rodeos.

Duro golpe de mi amigo el destino al que en cientos de ocasiones le he preguntado por las razones del fugaz abandono. Sus respuestas son tardías pero algo me dicen con respecto a que cumplió eficazmente su papel de despejar mis pensamientos para ponerme a cavilar en otras cosas. Entonces entendí todo y debí seguir con mi historia, tan sólo con los vestigios de esos encuentros iluminados por otro sol.

09 noviembre 2007

Polaroid del Momento

Cerca de mi casa vive la abuelita Carmen, una menudita señora derechamente de la tercera edad. Tiene 93 años y aunque el cuerpo no la acompaña para nada su mente sigue lúcida y despierta, recordando y opinando de todo. Es muy común verla temprano en las mañanas a duras penas barriendo, jardineando de aquí para allá. A menudo voy a verla. Me siento en uno de sus pulcros sillones y empieza a contarme sus historias. Siempre es así, pero no me aburre, por que además de ser una señora 100% despabilada me incita inusitadamente a pensar en mi vejez, cosa que me aterra asombrosamente y me mantengo todo el encuentro atenta, pensando que en cualquier descuido los años me caen encima.
Tengo nociones de la causa principal que desemboca en el miedo del párrafo anterior. Todo parte por haber cumplido 20 años hace unos cuantos meses atrás. Ya que si bien cuando tenía 18, 19 percibía atisbos de ciertas preocupaciones todo se canalizó cuando me atraparon las dos décadas transformándose la vejez en uno de esos miedos hedonistas, y sin mayor trascendencia como regalo a la sociedad.
Siempre he sentido que alguien me estruja el corazón, que juega con mis emociones, lo que desencadena que mi mente critique todo y que cada cosa se lleve una emoción. Poseo tantas historias, tantas ideas desafinadas, tantos desamores, tantas canciones a mi corta edad que pienso en como exponencialmente eso aumentara cuando llegue a ser mayor y me desespero. Quizás me vuelva loca (lo más probable) rodeada de papeles y un equipo con los añejos discos de Fito Paéz que tanto me inquietaron cuando era una cabra universitaria. Ese es el miedo, por que he mencionado en incontables ocasiones que no muevo ni un pie sin que quiera advertírselo a mis compañeros de vida. Además me da miedo que la daga del maldito tiempo me quite alguno de mis sentidos para poder gritar a todos los vientos como habitualmente lo hago. Temo perder mi mente y mis recuerdos, mis pocas habilidades con las palabras. Tiemblo por que mi salud en algún cambio de estación esté a merced de los violentos fantasmas de la muerte y sentir que estoy en nada.
Me consuela pensar que soy una Pasajera en Trance como dice Charly, que quizás ni siquiera alcance a llegar a los 30….
Al final de todo, igual da lo mismo. Ya estamos en el mundo, ya ofrecimos en sacrificio nuestros corazones, no nos queda otra que apechugar no más.

11 octubre 2007

Rodolfo Páez en Talca: Qué extraño que es el corazón!

Si alguna vez debí llorar por un hombre hoy es la ocasión. Y no es porque me pusieron el gorro o me dejaron botada a merced del desamor. Más bien por que el destino me presentó en persona a un hombre transformado en poesía: Fito Páez en Talca, mi ciudad natal.

El señor Páez me escoltó en la transición que sufrió mi lucidez, la madurez que de pronto me golpeó la cabeza y en un pequeño período de tiempo logró llenarme de todas las forma posibles. Su hipersensibilización me identificó. Sus músicas me susurraban todo el día, sus letras raras me dejaron sin piso. Me puse a flotar en el aire y me enamoré con un amor de admiración elevada a la enésima potencia, con amor de niña-mujer…

Noches enteras arrebatas por canciones e instrumentalización de tiempos en los que yo ni siquiera nacía, pero en los que Fito se proyectaba como uno de los grandes del rock argentino. Y no hablo de los mismos temas con los que tanto le dan en las radios y en la televisión. Me refiero a la verdadera esencia de este señor que es la de ser un total juglar.

Ante todo esto no me quedaba más que desvelarme por sus creaciones y lagrimear una que otra vez. Nunca perdí la esperanza de tener la opción de verlo en un concierto con lo temas esos de los raros. Había desechado la opción de Viña por ser totalmente lo contrario a lo que me imaginaba como una cita astral con Rodolfo, pero en fin…la ilusión estaba.

El año pasado vino al Teatro Regional el Flaco Spinetta y Pedro Aznar, ambos amigos íntimos de Páez, entonces pensé: “Tal vez en una de sus voladas, Luis Alberto le cuente a Fito acerca de un teatrito encantador en Talca, Chile y éste por excentricidad venga a tocar” Y bien. Al parecer se me cumplió lo que en esos momentos me parecía tan quimérico. Hoy fue el día que divide mi vida en dos: Antes de Fito Páez en vivo y Después de Fito Páez en vivo. Si esto es un sueño que alguien venga y me despierte que el corazón ya no me da más. Tuve a tres metros a uno de los miembros más activos, más genio y con más talento de la música latinoamericana.

La taquicardia me dominó desde que salió y se sentó ante su pianito con Waltz For Margui, una pieza clásica de su autoría que recomiendo escuchar para sentir la fuerte evocación hacia una nostalgia extrema y logren entender lo que en esos momentos pudo ocurrir en mi alma. Prontamente iba alternando temas nuevos (El cuarto de al lado, Gracias, Cae la noche en Okinawa, Nocturno en sol, Vas conmigo, Sofi fue una nena de papá) con temas de hasta el disco “Ey” y otros más obvios (Polaroid de Locura ordinaria, Detrás de muro de los lamentos, Dos días en la vida, Al lado del camino, Un vestido y una flor). Luego, por siete minutos intercambio su piano por una guitarra eléctrica cantando Ciudad de pobres Corazones y Naturaleza Sangre. También se hizo presente la infaltable 11 y 6 y las trilladas Mariposa technicolor, Dar es dar, Dale alegría a mi corazón, A rodar mi vida para finalizar y satisfacer a sus fieles.
Tan flaquito y tan alto. Nunca se enteró de mi presencia, pero acompañé sus canciones sin dudar en ningún momento. “Si es amor” y “Zamba del
olvido” se llevaron mi euforia y las lágrimas nacieron ante un Páez cantando a capella “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Y nada. Es más hermoso que en sus dvd’s y su voz suena increíblemente perfecta en vivo. Sorprendentemente el primer punto me paralizó las sinapsis; es extraordinariamente atractivo. Todos estos años lo he encontrado guapísimo, pero es más que eso. Logra tener ese “no se qué” que a muchos benjamines vicuñas les falta y que Fito tiene de sobra. Ya me paraba y le robaba un beso, es más, si el destino hubiese querido que la distancia de edad entre Rodolfo y yo no fuese tanta probablemente hoy le hubiese pedido matrimonio, aunque tuviera muy presente su obvia negativa.

Catastro: Más de 100 minutos con la sensibilidad a flor de piel. No sé si estar feliz o largarme a llorar. Tengo el centro del corazón apretado. Es lo historia que les contaré a mis nietos, mi amor platónico eterno, la música que me revuelve las emociones, la voz más seductora que he percibido.
Ay!, Rodolfo, como podría dejar de escucharte alguna vez…
Sus músicas nos hacen brillar
Sus músicas nos hacen cantar
Sus músicas nos cuentan que algunas cosas están...
están en su preciso lugar (Gracias - Sir Fito Páez)

07 septiembre 2007

Is it a Sin, Is it a Crime.-

“Se esforzaron por hacerla entrar en razón…
De distintas maneras…
De curiosas maneras…”

En lo que llevo de años tratando de hacer sinapsis he imaginado millones de locuras, he hecho otras tantas y he escuchado infinitas. Pero ésta vez la mente me venció.
La cabeza me da vueltas. Y no es para menos…
Me encontré con las manos más hermosas que he visto en mi vida.
Se movían al son de las palabras de su patrono, con suavidad, ritmicidad y elegancia.
Quede pasmada mirándolas, sin perder la vista, acosando con los ojos cada sencilla vuelta en el aire corriendo las infinitas partículas del ambiente. Para variar las seguí, imaginándome las ciento un mil cosas que sus exactos desplazamientos podían trazar.
Al rato las vi acariciando la cara de una señorita, probablemente novia del señor propietario y tal vez quise intercambiar roles, sólo para sentir lo que esa afortunada señorita estaba sintiendo. A los pocos días me las topé siguiendo la oración de un libro en la biblioteca, jugando a que la mesa recibiera sus golpecitos, protegiéndose del frío, tecleando las teclas de un PC, marcando números en el celular, afirmando la cabeza de su dueño y recibiendo besos mensajeros que con su leve inclinación permitieron que volaran para ser parte del aire con el fin de alcanzar a la niña que tiene el honor de comprobar la mayoría de las desequilibradas cosas que están descritas acá.
Es un pecado, un crimen el poseer un par de celestiales manos a las que solo tendré el placer de observar cada vez que el destino me cruce con este niño que quizás ni se da cuenta de su magno regalo divino.

24 agosto 2007

Del Eterno Resplandor de un Profesor.-

No existe absolutamente nada que en una helada tarde de radiante sol no salga a flote.

Año 2006.
Entrar a la universidad es un salto en la vida.
Cambia todo. Desde tus hábitos diarios hasta la manera en que piensas, es por eso que el primerísimo primer día de Universidad es realmente importante.
Ingresé a la Universidad de Talca el año 2006, con la implementación de la nueva malla curricular en la que además de los cursos correspondientes a la carrera se debían realizar 11 ramos de formación fundamental (Humanistas) en dos años, tres por semestre. Y justo el primer día partíamos con ellos. Recuerdo haber llegado como pollito, sin conocer a nadie, con la idea de universidades como la de Chile en la que todos están tirados en las áreas verdes, escuchando música, con ropas llamativas, con pelos de colores….Pero en Talca resultó ser más distinta la vida académica, parece más colegio que otra cosa. Bueno, ese no es el punto.
El punto es que recuerdo perfectamente mi entrada tímida al Campus Lircay mientras observaba sin despegar mis ojos a un tipo ya mayor que leía un libro tirado en el pasto (el único) Tenía el pelo larguísimo, un poco canoso, usaba lentes y camisa morada con pantalones al tono y estaba ensimismado leyendo, sin percatarse de nada más que su inclinado libro. Al tiempo después supe que era el ponderadísimo profesor Mariano Muñoz-Hidalgo, a cargo de los ramos de formación fundamental de la sección E. Lástima, yo era la B.
Como mencionaba con anterioridad, 3 ramos de esta índole por semestre y me desligue del tema, a pesar de que todos hablaban de lo maestro que era este profesor, de su marcianos conocimientos, de su hiperactividad neuronal, de su gran-gran-gran inteligencia y su titánica creatividad.
Año 2007.
Con ya cursados 9 de estos ramos comienzo el segundo semestre con los últimos 2 para completar los 11. Sigo fiel a mi sección aunque ahora con una gran sorpresa, mi profesor de “Ética, Valoración y Sociedad- Sección B” no es más ni menos que el famosísimo don Mariano. Al enterarme mi corazón se aceleró taquicardicamente. Es que no era para menos, iba a ser alumna de un tipo de otra estratosfera.
La espera para la anhelada clase no tardo en llegar. Era tanta la ansiedad que soñé varias veces con el señor Muñoz- Hidalgo. En mis días de clases prácticas en las clínicas odontológicas en lo único que pensaba era en este ramo humanista, que jamás mi tonta cabezota imaginó que su docente a cargo sería este admirado señor.
Y llegó el día.
¿Qué decir?. Sir Mariano Muñoz-Hidalgo es un poeta, un actor, un juglar. Parecía que estaba viendo un monólogo de un artista extranjero en un importante teatro nacional. Claro, él para situarnos en el contexto de lo que podría ser un Problema Ético (primera unidad de la asignatura) nos contó la historia de amor más desgarradora que he conocido en mi simple existencia. Con separaciones por exilios, con apasionadas y eternas cartas, fervoroso amor, triste final…Uff!! No quería irme. Quería seguir escuchándolo, observando su gran gestualidad, captando cada palabra de su universal vocabulario, llenando mi mente de sueños…
Me fui con una sonrisa que cruzaba toda mi cara.
Los docentes que por una mala pasada del destino están a cargo de los ramos que realmente en tiempos posteriores utilizaré en mi profesión son personas déspotas, adineradas, que se creen superiores. Fijones de la facha del pobre estudiante que con suerte alcanza a ponerse algo en las mañanas por el poco tiempo que nos dan para todo. Os juro que en estos dos años no me he encontrado con ningún docente de profesión dentista que sea humano. No pues, ellos son de otra casta.
Por suerte en ese mundo lleno de tiranos se puede pensar que habrá una lucecita que durante dos horas del día miércoles llenara el espíritu con verdaderas catarsis que sin duda ayudarán a sobrellevar lo ausente de emociones que están los pasillos con personas de delantal blanco.

08 agosto 2007

El mejor momento es el encuentro.-

El calentamiento global nos tiene en una cuerda floja. Que un día sol, que al otro día tormenta eléctrica, que el viento, que el calor, que los granizos…No me sorprendería que Punta Arenas se transformara en una playa de Surf y Viña del Mar en un hollywodense campo de nieve.
Es por eso que aproveché el inesperado sol brillante en el intenso cielo azul del día de ayer para hacer una excursión. Y no cualquier excursión. Me dispuse a averiguar la morada de mi Papelucho. Como comprenderán resultó ser una verdadera locura, pero que diablos, el mundo en cualquier momento explota….Hay que aprovechar de enloquecer ahora. Ahora que al menos queda oxígeno para hacer respirar nuestro cerebro y que las ideas puedan volar.
A mi Papelucho lo conozco de años. Pero él aún no lo sabe. O sea, no se da cuenta.
La primera vez que lo vi me recomendó un disco, por que trabajaba en una disqueria a la que yo descaradamente entré para ser correctamente atendida nada más ni nada menos que por este príncipe de los ojos enormes. Yo quería un disco de Jamiroquai, pero el presupuesto no me acompañaba, así que él me aconsejó que por un tercio menos podría llevar uno de PapaNegro, que además tenía el plus de ser nacional… Le creí absolutamente todo.
El segundo encuentro fue en el teatro. Había ido como violinista de mi hermana y su pololo. Sentada sola mientras ellos, llenos de amor, se besuqueaban a cada minuto. A mi lado,para postre,se sentó un abuelito que resultó ser víctima de las irónicas risas de mis acompañantes. Ya terminada la obra busco mis cosas, las tomo, me volteo y estaba él, sentado unas cuentas butacas más atrás. Me miró por una fracción de segundo y rápidamente se fue.
El tercer encuentro fue en la micro, en donde descubrí que la aborda dos paraderos más allá del mío. ¡¡¡Es de mi sector, señores!!!. ¿Un regalo del todo poderoso?
En el cuarto encuentro se me desvanecieron las ilusiones. Lo choqué por honesta casualidad con mi caja de materiales odontológicos recibiendo una enojada mirada como respuesta gestual, que dijo más que chorrocientas mil palabras.
La quinta vez fue en el paradero, en donde me enteré de lo que estudiaba.
La sexta, la séptima y la octava vez pasó raudamente ante mi estúpida cara.
En la novena ocasión estaba en el casino almorzando. Por mirarlo choque con un niño y su bandeja. Altercado sin mayores incidentes, con lo que se evitó la obvia humillación que hubiese sufrido.
La décima y última ocasión fue hace dos semanas. Estaba agotada sicológicamente. Los ramos semestrales absorbían mis 24 horas del día, hasta en los sueños se inmiscuían cual Freddy Krueger. Por lo que me dirigía como fantasma al paradero de la universidad cuando justo venía la micro que me servía pero que no alcancé a tomar, así que con la resignación que me caracteriza esperé la próxima que no tardó ni dos minutos en aparecer. La hago parar cuando al instante me doy cuenta de unos familiares y enormes ojos negros acompañados de grandes ojeras que miraban a través de la ventana del transporte que también me trasladaría por esas encantadoras casualidades de la vida. Mi corazón no daba de la felicidad. Subí las escaleras lentito, para extender el tiempo lo más posible. Busqué un lugar estratégico para poder mirarlo, el cual no podía ser ni adelante ni atrás, por lo que opté por el puesto de él transformado en su opuesto de la otra fila. Lo miraba y lo miraba…Pero él se había quedado dormido. Igual estaba yo ahí, fiel a su presencia. Su amigo, que lo custodiaba, en un determinado instante se rió de mí por lo que opté por mirar a la ciudad. Bien fome mirar algo que no quieres mirar, pero pronto volví mis ojos hacia lo que realmente me interesaba en esos momentos. Seguía durmiendo, con su naricita en dirección al piso, su cuello más contorsionado que modelo argentina y su pelo radiante que le caía tiernamente sobre la frente...Llegado su destino el amigo lo despertó. Mi papelucho abrió los ojos, se abrochó las zapatillas, bajó y se encaminó a su domicilio. Domicilio que ayer quise descubrir siendo todo un mero intento fallido. En realidad nunca lo quise encontrar, más bien prefería un sutil décimo primer encuentro, que era lo que verdaderamente necesitaba. Pero me conformé con escuchar a Tonny Bennet…The way you look tonight....

03 agosto 2007

Sonny, Please


El I-Ching. El Compendio de la Sabiduría Calipso.
Rollins es al jazz como Mahoma al Islam.

El único de los gigantes del jazz que aún sigue vivo. Y en movimiento.

14 julio 2007

Joe tiene la Coolpa.-

Las veces que me he dispuesto a escribir sobre música le dedico interminables palabras a grupos extranjeros cuyo tarea de hacer música si bien no es fácil trae consigo altas probabilidades de estabilidad en comparación por ejemplo con nuestro país. En otras palabras, es más factible que un artista europeo se lance a las turbulentas aguas de la música que uno chileno. Recordemos que aquí las oportunidades son pocas, sin meritocracia, pura fachada, 100% pituto.
Aquí no nos podemos dar el lujo de seguir las corazonadas. Hay que sustentarse de alguna forma y para eso está la universidad, o un trabajo, cualquier cosa que deje de en enésimo plano una real pasión. Porque de pasiones es muy difícil que en Chile viva el hombre. ¿Cuánto Ingeniero Civil es un músico frustrado?, ¿Cuánto Odontólogo es un escritor deambulando por los fríos caminos de la ciencia?

Es por eso que admiro a las bandas nacionales. No todas están dentro de mis preferencias, pero son dignas de mi total admiración. Pese a todo se tiran a fondo. Eso es admirable.

Esta vez realizaré una breve reseña acerca de un tipo medio loco, con acento extraño, muy popular, del cual seguro que nos sabemos al menos dos temas de su autoría inconcientemente: Don Joe Vasconcellos.
La primera canción almacenada en mi cerebro es Mágico. Como a los 10 años la grabé en un cassette que escuchaba eternas horas. El video clip se me tatuó en la retina, lleno de colores, de baile y alegría. La frase “Dime si hay un dueño en ese corazón, si es un hechizo o pura ilusión…” me cocinaba el corazón.
En seguida llegó
Blusa Transparente, Me demoro, A las 6 y Huellas.
Con Quieto me caigo en el pozo de la nostalgia. Sentimiento absurdo al ser un tema con cualidades para moverse un poco, muy salsero.

Pero el tema destacado es Una Fiebre, por que por su existencia es que me di cita esta vez con la web. Canción relegada al olvido por la constante sustitución de discos en mi equipo, pero que hoy, casualmente, reencontré en el PC.
La razón por la que aconteció esto fue mi ansiedad de conocer la nota de una prueba. Era ansiedad mezclada con pena y estrés. Una mezcla extraña, casi mortal. Necesitaba compensarme de nuevo, pero ¿con quién? En esos momentos quería desahogarme cantando (en nuestro idioma si fuese posible) por lo que la baraja de opciones se desplegó. Hartas alternativas que se fueron haciendo pocas al no cumplir con el requisito del momento: hacerme feliz con una letra que mi cerebro no tuviera que doblar al español. A los segundos sonaba Joe en el playlist, con una voz suavecita, susurros al límite, letra asesina: se trataba de Una fiebre, la canción que años atrás perturbaba mis ideas y que hoy me deja haciendo sinapsis evitando que pueda dormir.
Es evidente de quien es la Coolpa.
Lo de la letra homicida…compruébenlo.

Una Fiebre – Joe Vasconcellos (Transformación, 1997)

No hay que pensar, analizar, ni cuestionar
solo déjalo fluir, sin pecado y sin temor
como perder la razón, se paga en el corazón
fue lo que fue, noche de amor, puro calor
parecías tan feliz, hasta me juraste amor
y tuviste que partir... Que fue de ti?
Fue tu canción talvez tu cara, fueron
tus ojos tu mirada...fue tu canción
talvez tu cara fueron tus ojos, tu mirada
Una fiebre una obsesión, mensaje del
corazón...talvez amor...
Solo quedo, la inspiración, vaso de ron
tu camisa en el rincón, una cama por hacer
un inmenso vacío...
Puedo llorar, puedo sufrir, puedo morir
nunca lo vas a saber, alguien te lo va
a contar y para entonces voy a estar
lejos de aquí...
Fue tu canción talvez tu cara
Fueron tus ojos tu mirada...
Fue tu canción talvez tu cara
Fueron tus ojos tu mirada...
Una fiebre, una obsesión, mensaje del corazón
Talvez amor...

31 mayo 2007

Principios de Incertidumbre

Antes que este planeta estuviese habitado por hombres y mujeres, vivían en él Pasiones y Virtudes. En el planeta tierra estuvieron viviendo cientos y cientos de años , durante toda la eternidad, que se aburrían de lo lindo…así cada día trataban de inventar un juego nuevo al que jugar para que se hiciese más llevadera la larga, larga, larga, larga existencia. Solía ser la Imaginación quien proponía los juegos y un día propuso jugar al escondite. A todos les pareció bien, a todos les encantó la idea, pero ¿quién la cuenta? La primera en levantar la mano fue la Locura, “Yo, yo, yo la cuento”. ¡Ufff!, la Locura…está bien. Vuelve la cara en ese árbol y comienza la cuenta mientras el resto se esconde y comenzó a contar una cuenta imposible “1, 7, 2, 55,88” y uno a uno se fueron escondiendo. La Locura seguía su cuenta y cada uno buscaba el lugar más indicado en donde la Locura no los encontraría. Todos se iban poco a poco escondiendo, excepto uno, que tardaba en encontrar el lugar apropiado. Ese era el Amor. Y es que ya sabes que el amor es indeciso y andaba de un lado para otro sin encontrar donde meterse. La Locura seguía contando “55, 88,100, voy” y se dio la vuelta. El amor se metió al primer lugar que encontró. Se metió de un salto a un matorral de zarzas, que había allí cerca. Ahí se coló esperando que la Locura no pudiese verlo y no lo vio.
A la primera que se encontró la Locura ahí tumbada fue a la Pereza. La Imaginación estaba por las nubes. A la Mentira la divisó ahí, pero como era mentira, era mentira que estaba ahí. Así uno a uno fueron apareciendo. La Locura los iba encontrando a todos, pero al rato sólo faltaba uno por encontrar, aquel era el Amor. Es que ya sabes que encontrar al Amor es bastante difícil.
El juego comenzaba a hacerse pesado, así que la Locura comenzó a gritar “Amor: ¡sal ya!, que se hace tarde”, pero el amor es indeciso y no solamente uno tarda en encontrarlo sino que muchas veces tarda en salir a la luz. El Amor asustado no salió.
La Envidia que suele preocuparse más de los demás que de sí misma fue a donde la Locura y le dijo “El Amor está allá, oculto tras esas zarzas”. La Locura muy enfadada fue hacia las zarzas gritando “Amor, ¡sal ya!, que se hace tarde”. La Locura, trató de meter las manos entre las zarzas para sacar al Amor por las solapas con la mala fortuna que se pinchó con una espina, y es que a veces hacer salir al amor es doloroso. Y la Locura, más enfadada aún, agarró una rama que había cerca, la introdujo en el matorral y comenzó a agitarla entre las ramas. De repente sonó un grito. Entre las ramas salió el Amor, con las cuencas de los ojos ensangrentadas. La Locura en su locura al agitar la rama entre las zarzas le había sacado los ojos al amor, dejándolo ciego para siempre.
Todos se quedaron muy callados, mirando al Amor, sin saber que decir. Quizás aquella fue la única ocasión en que la Locura habló con un poco de cordura porque dijo “No os preocupéis, desde ahora yo seré sus ojos”.
Es por eso que desde entonces el Amor es ciego y la Locura son sus ojos.

Historia relatada por el cantautor español Ismael Serrano en uno de sus conciertos.
...y se hizo luz, se hizo silencio, y en un momento todo paró y nació el amor…nació el amor.-

17 mayo 2007

Hora del Intermezzo (Dibuje, Maestro)

Todo parte por la necesidad irrefrenable de encontrar por donde fuese la felicidad perdida en los arduosos años de trabajo y siguiendo el ajetreado ritmo que se me impuso en el camino”

Frase con que comenzaba la edición eternamente dominguera de Tierra Adentro. La elocución inicial es propiedad de Don Nacho, ante una de las exactas interrogantes del señor Landon, en donde se refería a los comienzos de su divino arte…
Este señor no supera los 60 años de edad. Usa lentes gigantes, de gran aumento, con un marco desgastado al igual que su chaleco, sus pantalones y zapatos. Si tuviéramos la oportunidad de presenciarlo, sin poseer ni la más remota noción de él, muy factiblemente creeríamos que es un pobre tipo y más agudizaríamos nuestro prejuicio al verlo en los basurales reuniendo los hallazgos del día, es decir pequeñas cosas consideradas en su mente como futuros grandes tesoros que para otros sólo fueron cosas que ya cumplieron su ciclo…para don Nacho, el ciclo es la vida.
Luego de salir con su carrito a recorrer callecitas antañas de la ciudad, revisando los rincones, los recovecos, las escorias de un país que no quiere lo antiguo, llega la instancia de comenzar a trabajar en su pasión, por que él es un artista y hace de su arte el trabajo diario que desencadena la vía de la plenitud en su máxima expresión.
¿Y qué tanto hace don Nacho?
Don Nacho revive lo olvidado. Reproduce con gran fidelidad fachadas de arquitectura pretérita, restaura objetos, pule los cerámicos rotos y crea mosaicos, lija los pequeños trozos de madera recogidos con los que establece diversas figuras que plasma en el interior de su “Templo”, una especie de domo construido por él y un par de sus discípulos que tardaron años en finalizar, con ventanas multicolores, diagramas y figuras dando vueltas por ahí.
Los trabajos referidos a los frontis de lugares de tiempos remotos son de una prolijidad digna de comparar con grandes exponentes internacionales. Los ladrillos de sus obras son hechos por él, así mismo las manillas de las puertas, los pestillos de las ventanas, las vigas de madera…. Todo es de su autoría y fabricado, lo más asombroso de todo, a escala.
Sus reproducciones van desde una simple casa de barrio añejo a una gran Iglesia abandonada por los feligreses que en presencia de otra, probablemente más nueva, la dejaron en el pasado, adquiriendo el sentido que a este hombre verdaderamente le importa.
Llegada la tarde se prepara su propio pan, moliendo con una piedra gigante el trigo, pensando sin detener el paso en qué hará con lo encontrado en la mañana de ese día, desencadenando la opresión de mi corazón clandestino al percibir en vivo la magnitud de un don tan exponencialmente elaborado.
Mientras el mundo se esfuma, don Nacho no quiere salir de su "Templo". Es su refugio, su placard, su cuarto de salida, en donde nada es real…en donde nada estorba.

22 abril 2007

Esta pieza es para tí.-

Admito que me impresiono fácilmente. De repente por honestas estupideces, pero lo de ahora, lejos de ser todo menos alguna payasada alcanzó el umbral para propagar y desbordar honorables estremecimientos.
(Esta pequeña introducción seguramente puede sonarles muy iterativa de mi parte, pero ya está…no se me ocurrió algo más novedoso)

Le escribo al amor, como también lo he hecho en incontables oportunidades. ¿Por qué a esta señorita de los relatos extraños le dio por despilfarrar minutos con palabras dedicadas al tema más hiperventilado en la historia de las artes? Simple: Sólo es que en la semana recién pasada fui testigo del desenlace de una situación que me predispuso a la reflexión (de un tiempo a esta parte podría tener un magíster en reflexiones) y no de cualquier tipo: sencillamente las del corazón. "¿Por qué se le atribuyen los sentimientos al corazón?", nos preguntó el decano de la facultad en una clase de Patología, obteniendo un silencio sepulcral como respuesta. Ni siquiera sé por que hago yo semejante inculpación. Quizás los medios de comunicación me lo implantaron en el subconsciente…Quien sabe, pero algo tengo claro, eso de que se nos acelera ante situaciones de índoles que realmente nos atañen es una verdad sin contra-argumentos. Tal vez sea por eso que le atribuimos lo que nos mantiene vivos: las emociones.

Un par de meses atrás un amigo, probablemente con espectaculares reservas de amor, enredo su camino con una niña que alcanzó todos sus niveles de expectativas. Hacía años que no desbarataba estimablemente sus sentimientos, pero el tiempo ejerció su tarea: Le puso en frente a la chiquilla que completaría esa parte que le faltaba al puzzle, aunque con una maldita condición: no sería para siempre. Pero no le importó. Se lanzó heroicamente a las turbulentas aguas del amor y obtuvo el premio: ese oído predispuesto a escuchar sin tabúes ni tapujos, esa mirada iluminante, esos abrazos confortantes, esos besos incondicionales… Disfrutó lo más que pudo los escalofríos, los desenfrenados revoloteos de mariposas en el estómago, los deseos desesperados de sentirla cerca, la necesidad sin mesura de estar con ella eternamente. Precisamente resultó ser ese el aprieto, la condición que el tiempo exigió y que ahora pidió ser cumplida. Llegó el momento en que ella debe marcharse de su lado, dejando nada más que un triste y desolado corazón, que amó épicamente sin miedo ni límites.

Trato de transformar mis pensamientos en algún símil de los que deben estar en la cabeza de este romántico caballero pero se me hace un poco difícil. Siempre he creído que en el amor se sufre. Es el riesgo latente que lo circunda inevitablemente. Si amamos sufrimos. Es ley de vida, y algún remedio para ello no tengo forma de recetar. El cuento de la superación es bien personal. El modo de sobrellevarlo para unos puede que no sea valido para otros y las lágrimas empiezan a caer sobre el teclado al encontrarme con la frustración de estar inhabilitada para poder auxiliar. La música del PC no me saca de la tristeza en la que me hundo probablemente hasta que acabe de escribir: “Try Again - Keane” y reconozco que factiblemente deba terminar pronto éstas difusas frases no sin antes decir que a mí el amor me doblega...

13 abril 2007

Sólo quiero contarles lo que en una tarde helada sucedió...

Anteayer fui beneficiada con una tarde muy desocupada. Tenía frío y pensé en irme a acostar. Al lado de mi cama estaban tiradas muchas cosas. Unos cuantos cuadernos, lápices, ropa, discos, unas revistas y un libro de Julio Verne. “¿Qué hace el solemne señor Verne aquí tirado en vez de estar guardado en el rinconcito del clóset que tengo destinado para él y sus colegas tan letrados?”, me pregunté, pero me auto respondí expeditamente: “¡Ah!, Tiene que haber sido la Cony*, que en su afán de poder obtener nota azul en lenguaje indagó como una ráfaga para encontrar el librillo que debía leer, posiblemente para el día siguiente, por lo tanto me dejó todo así…tirado” (*Cony: hermanita menor, de esas que son casi de chiripa)
Bueno, pero tenía tanto frío, tanto desánimo, tanta ambición de poder acostarme que ni ganas me daban siquiera de hablar, así que la Cony se las llevó totalmente peladas.
Suspiré tirándome muy poco suavemente a la cama. Reboté un par de veces y cerré los ojos. Pero como siempre, la luz del día impidió mi concilio del sueño por lo que debí buscar cualquier excusa para no aburrirme (detesto los tiempos muertos) y estiré mi brazo para alcanzar, sin tener que levantarme o hacer algún esfuerzo, un libro rojo como un tomate. ¡Sí!, era el de Julio Verne. Lo tomo y mi subconsciente se hace presente advirtiéndome que al parecer ese libro ya lo había leído antes. Eso era efectivamente cierto, pero al hojearlo recordé que no era tan así. Lo que pasa es que era una edición que reunía tres de los clásicos de este escritor y yo sólo había leído dos: “Veinte Mil leguas de viaje submarino” y “La vuelta al mundo en 80 días”. Faltaba uno: “Miguel Strogoff”. Entonces me dispuse a repasar las líneas cuando sin avanzar más de 5 páginas me aburrí. Además me confundieron los nombres de los personajes. Aunque seguí revisando, observando los dibujos muy poco caricaturizados que entretuvieron a mi cabeza unos minutos. Después llegué sin querer a la biografía del autor: “En una pequeña isla llamada Feydeau, situada en la desembocadura del río Loira, muy cerca de la ciudad de Nantes, nació Julio Verne el 8 de febrero de 1828…”. Ahí me quede, pues. Su historia de vida sí que logró captar mi atención.
Se relataba los comienzos de su pasión por ser marino, que venían de pequeño, su amor casi eterno por una prima, su amistad con Alejandro Dumas (autor de “Los Tres Mosqueteros”), de cómo alcanzó reconocimiento y de su frustrado estudio de la carrera de Derecho, obligado por su padre, abogado de profesión.
Este último punto consiguió que descifrara las letras aún con más curiosidad.
El joven Verne, por esos tiempos de estudiante, lo único que quería era ser marino, sin embargo, gracias a relacionarse con ninguna pretensión en el mundo bohemio de los artistas de la ciudad, nacieron los ávidos anhelos de tener el tiempo necesario para poder escribir, porque se dio cuenta que sólo con eso podía llenar su espíritu. Pero no abandonó la universidad. Terminó sus estudios, le entregó el título a su padre y siguió por su camino, que no era ciertamente el de las leyes. Se tiró a fondo, se lanzó a la literatura y con los años todas sus capacidades fueron retribuidas con fama mundial, altos requerimientos de sus títulos y hasta una fuerte comparación entre él y Leonardo Da Vinci.
Julio Verne luchó por sus sueños al fin y al cabo.
Reconozco que ponerlo como referencia es algo un poquito espectacular, no obstante nos demuestra con eficacia como muchos tenemos miedo de no hacer lo que dictamina nuestra sociedad. Todos los jóvenes están obligados a ser profesionales y el que no lo logra es un pobre tipo arruinado. Es por eso que hay gente tan frustrada, por que nos dedicamos a todo menos a compensar el alma. Nuestro corazón merece urgente-urgente una indemnización…

07 abril 2007

La noche no disipó mis alas.

No sé si fue el cansancio de una larga jornada o tal vez la necesidad de mi organismo de aumentar sus niveles de glucosa lo que tal vez me hizo ver lo que vi...
Estaba esperando anhelante en una esquina un colectivo para llegar raudamente a mi casa. Había pasado al centro, después de un tedioso día universitario (de esos que son de 8 a 8) para rebuscar materiales dentales solicitados por los académicos entendidos en la materia. Al no encontrar lo tiránicamente requerido y al ver, además, que todas mis intenciones fueron truncadas quizás por la Ley de Murphy, que impresionantemente se aplica en los momentos menos oportunos, opté por la resignación y me doblegué ante la rapidez de ese particular transporte público. Pero mientras hacia tiempo ante la venida del generalmente “Nissan V16” se me presentó algo tanto o más conmovedor como cuando escuché por primera vez “Luna Luz” de Francesca Ancarola, canción que acompañaba unos pocos segundos del programa estrella de Paul Landon (a “Tierra Adentro” me refiero) El punto es que ser testigo de tal escena me emocionó como no me emocionaba hace mucho.
El cuadro se me presentó con un joven que apurado salía del Centro de Extensión de la Universidad de Talca, con un violín salvaguardado rigurosamente, apresurándose cada vez más para trasladarse posiblemente veloz a un lugar "X" en el transporte que casualmente yo también había elegido. Su espera también resultó ser en el mismo lugar que mi volada cabeza prefirió. Aunque la esquinita no era tan solitaria. Había además dos señoras, un par de niños chicos, un abuelito, una colegiala y otra joven universitaria (deduciblemente por su bolso cruzado de la UTAL y por un par de libros de anatomía cargados por sus brazos).
Aunque a pesar de la variedad de prototipos que tenía a merced para analizar, el violinista se robó mi atención. Su actitud era como de alguien de otro mundo, a pesar de su apuro, tan humano, me traspasó una sensación etérea, como que me obligo a pensar que el violín era su todo y que la música le permitía sobrevivir en este mundo, posiblemente tan ajeno a él. Se sentó en una escalera. A muy pocos metros estaba observándolo detenidamente. Me percaté que sacaba un papel con un lápiz y tomaba nota, mientras no podía quitar los ojos de la joven universitaria del bolso cruzado. Escribía y escribía, quien sabe qué hasta que al parecer llegó el número de colectivo que le servía para arribar a quien sabe donde. Pero antes de abordar el autito negro le entregó a la joven el papel sobre el cual se había detenido a trazar frases unos minutos. La miró fijamente y luego siguió su rumbo. La joven, desplegó apresuradamente el papel, que se encontraba doblado en cuatro y leyó en silencio el mensaje. Cuando esta acción terminó esbozo una coqueta y gran sonrisa.
No pasó un gran lapso de minutos hasta que se marchó.
Mi emoción fue retardada, pero monumental. Ocurrió ser así porque mi mente se fugó a otro planeta y presumí miles de teorías ante la espontánea sonrisa de la universitaria. Supuse desde una canción en su honor, un desesperado soneto, hasta una fugaz declaración de amor a primera vista... aún ahora, después de un día de lo ocurrido, las sospechas siguen volando en un planeador. Es que como sabiamente dice mi frecuentemente citado Fito Páez (suspiro) y como quiero creerlo yo: “Nadie detiene al amor en un lugar”.-