22 abril 2007

Esta pieza es para tí.-

Admito que me impresiono fácilmente. De repente por honestas estupideces, pero lo de ahora, lejos de ser todo menos alguna payasada alcanzó el umbral para propagar y desbordar honorables estremecimientos.
(Esta pequeña introducción seguramente puede sonarles muy iterativa de mi parte, pero ya está…no se me ocurrió algo más novedoso)

Le escribo al amor, como también lo he hecho en incontables oportunidades. ¿Por qué a esta señorita de los relatos extraños le dio por despilfarrar minutos con palabras dedicadas al tema más hiperventilado en la historia de las artes? Simple: Sólo es que en la semana recién pasada fui testigo del desenlace de una situación que me predispuso a la reflexión (de un tiempo a esta parte podría tener un magíster en reflexiones) y no de cualquier tipo: sencillamente las del corazón. "¿Por qué se le atribuyen los sentimientos al corazón?", nos preguntó el decano de la facultad en una clase de Patología, obteniendo un silencio sepulcral como respuesta. Ni siquiera sé por que hago yo semejante inculpación. Quizás los medios de comunicación me lo implantaron en el subconsciente…Quien sabe, pero algo tengo claro, eso de que se nos acelera ante situaciones de índoles que realmente nos atañen es una verdad sin contra-argumentos. Tal vez sea por eso que le atribuimos lo que nos mantiene vivos: las emociones.

Un par de meses atrás un amigo, probablemente con espectaculares reservas de amor, enredo su camino con una niña que alcanzó todos sus niveles de expectativas. Hacía años que no desbarataba estimablemente sus sentimientos, pero el tiempo ejerció su tarea: Le puso en frente a la chiquilla que completaría esa parte que le faltaba al puzzle, aunque con una maldita condición: no sería para siempre. Pero no le importó. Se lanzó heroicamente a las turbulentas aguas del amor y obtuvo el premio: ese oído predispuesto a escuchar sin tabúes ni tapujos, esa mirada iluminante, esos abrazos confortantes, esos besos incondicionales… Disfrutó lo más que pudo los escalofríos, los desenfrenados revoloteos de mariposas en el estómago, los deseos desesperados de sentirla cerca, la necesidad sin mesura de estar con ella eternamente. Precisamente resultó ser ese el aprieto, la condición que el tiempo exigió y que ahora pidió ser cumplida. Llegó el momento en que ella debe marcharse de su lado, dejando nada más que un triste y desolado corazón, que amó épicamente sin miedo ni límites.

Trato de transformar mis pensamientos en algún símil de los que deben estar en la cabeza de este romántico caballero pero se me hace un poco difícil. Siempre he creído que en el amor se sufre. Es el riesgo latente que lo circunda inevitablemente. Si amamos sufrimos. Es ley de vida, y algún remedio para ello no tengo forma de recetar. El cuento de la superación es bien personal. El modo de sobrellevarlo para unos puede que no sea valido para otros y las lágrimas empiezan a caer sobre el teclado al encontrarme con la frustración de estar inhabilitada para poder auxiliar. La música del PC no me saca de la tristeza en la que me hundo probablemente hasta que acabe de escribir: “Try Again - Keane” y reconozco que factiblemente deba terminar pronto éstas difusas frases no sin antes decir que a mí el amor me doblega...

13 abril 2007

Sólo quiero contarles lo que en una tarde helada sucedió...

Anteayer fui beneficiada con una tarde muy desocupada. Tenía frío y pensé en irme a acostar. Al lado de mi cama estaban tiradas muchas cosas. Unos cuantos cuadernos, lápices, ropa, discos, unas revistas y un libro de Julio Verne. “¿Qué hace el solemne señor Verne aquí tirado en vez de estar guardado en el rinconcito del clóset que tengo destinado para él y sus colegas tan letrados?”, me pregunté, pero me auto respondí expeditamente: “¡Ah!, Tiene que haber sido la Cony*, que en su afán de poder obtener nota azul en lenguaje indagó como una ráfaga para encontrar el librillo que debía leer, posiblemente para el día siguiente, por lo tanto me dejó todo así…tirado” (*Cony: hermanita menor, de esas que son casi de chiripa)
Bueno, pero tenía tanto frío, tanto desánimo, tanta ambición de poder acostarme que ni ganas me daban siquiera de hablar, así que la Cony se las llevó totalmente peladas.
Suspiré tirándome muy poco suavemente a la cama. Reboté un par de veces y cerré los ojos. Pero como siempre, la luz del día impidió mi concilio del sueño por lo que debí buscar cualquier excusa para no aburrirme (detesto los tiempos muertos) y estiré mi brazo para alcanzar, sin tener que levantarme o hacer algún esfuerzo, un libro rojo como un tomate. ¡Sí!, era el de Julio Verne. Lo tomo y mi subconsciente se hace presente advirtiéndome que al parecer ese libro ya lo había leído antes. Eso era efectivamente cierto, pero al hojearlo recordé que no era tan así. Lo que pasa es que era una edición que reunía tres de los clásicos de este escritor y yo sólo había leído dos: “Veinte Mil leguas de viaje submarino” y “La vuelta al mundo en 80 días”. Faltaba uno: “Miguel Strogoff”. Entonces me dispuse a repasar las líneas cuando sin avanzar más de 5 páginas me aburrí. Además me confundieron los nombres de los personajes. Aunque seguí revisando, observando los dibujos muy poco caricaturizados que entretuvieron a mi cabeza unos minutos. Después llegué sin querer a la biografía del autor: “En una pequeña isla llamada Feydeau, situada en la desembocadura del río Loira, muy cerca de la ciudad de Nantes, nació Julio Verne el 8 de febrero de 1828…”. Ahí me quede, pues. Su historia de vida sí que logró captar mi atención.
Se relataba los comienzos de su pasión por ser marino, que venían de pequeño, su amor casi eterno por una prima, su amistad con Alejandro Dumas (autor de “Los Tres Mosqueteros”), de cómo alcanzó reconocimiento y de su frustrado estudio de la carrera de Derecho, obligado por su padre, abogado de profesión.
Este último punto consiguió que descifrara las letras aún con más curiosidad.
El joven Verne, por esos tiempos de estudiante, lo único que quería era ser marino, sin embargo, gracias a relacionarse con ninguna pretensión en el mundo bohemio de los artistas de la ciudad, nacieron los ávidos anhelos de tener el tiempo necesario para poder escribir, porque se dio cuenta que sólo con eso podía llenar su espíritu. Pero no abandonó la universidad. Terminó sus estudios, le entregó el título a su padre y siguió por su camino, que no era ciertamente el de las leyes. Se tiró a fondo, se lanzó a la literatura y con los años todas sus capacidades fueron retribuidas con fama mundial, altos requerimientos de sus títulos y hasta una fuerte comparación entre él y Leonardo Da Vinci.
Julio Verne luchó por sus sueños al fin y al cabo.
Reconozco que ponerlo como referencia es algo un poquito espectacular, no obstante nos demuestra con eficacia como muchos tenemos miedo de no hacer lo que dictamina nuestra sociedad. Todos los jóvenes están obligados a ser profesionales y el que no lo logra es un pobre tipo arruinado. Es por eso que hay gente tan frustrada, por que nos dedicamos a todo menos a compensar el alma. Nuestro corazón merece urgente-urgente una indemnización…

07 abril 2007

La noche no disipó mis alas.

No sé si fue el cansancio de una larga jornada o tal vez la necesidad de mi organismo de aumentar sus niveles de glucosa lo que tal vez me hizo ver lo que vi...
Estaba esperando anhelante en una esquina un colectivo para llegar raudamente a mi casa. Había pasado al centro, después de un tedioso día universitario (de esos que son de 8 a 8) para rebuscar materiales dentales solicitados por los académicos entendidos en la materia. Al no encontrar lo tiránicamente requerido y al ver, además, que todas mis intenciones fueron truncadas quizás por la Ley de Murphy, que impresionantemente se aplica en los momentos menos oportunos, opté por la resignación y me doblegué ante la rapidez de ese particular transporte público. Pero mientras hacia tiempo ante la venida del generalmente “Nissan V16” se me presentó algo tanto o más conmovedor como cuando escuché por primera vez “Luna Luz” de Francesca Ancarola, canción que acompañaba unos pocos segundos del programa estrella de Paul Landon (a “Tierra Adentro” me refiero) El punto es que ser testigo de tal escena me emocionó como no me emocionaba hace mucho.
El cuadro se me presentó con un joven que apurado salía del Centro de Extensión de la Universidad de Talca, con un violín salvaguardado rigurosamente, apresurándose cada vez más para trasladarse posiblemente veloz a un lugar "X" en el transporte que casualmente yo también había elegido. Su espera también resultó ser en el mismo lugar que mi volada cabeza prefirió. Aunque la esquinita no era tan solitaria. Había además dos señoras, un par de niños chicos, un abuelito, una colegiala y otra joven universitaria (deduciblemente por su bolso cruzado de la UTAL y por un par de libros de anatomía cargados por sus brazos).
Aunque a pesar de la variedad de prototipos que tenía a merced para analizar, el violinista se robó mi atención. Su actitud era como de alguien de otro mundo, a pesar de su apuro, tan humano, me traspasó una sensación etérea, como que me obligo a pensar que el violín era su todo y que la música le permitía sobrevivir en este mundo, posiblemente tan ajeno a él. Se sentó en una escalera. A muy pocos metros estaba observándolo detenidamente. Me percaté que sacaba un papel con un lápiz y tomaba nota, mientras no podía quitar los ojos de la joven universitaria del bolso cruzado. Escribía y escribía, quien sabe qué hasta que al parecer llegó el número de colectivo que le servía para arribar a quien sabe donde. Pero antes de abordar el autito negro le entregó a la joven el papel sobre el cual se había detenido a trazar frases unos minutos. La miró fijamente y luego siguió su rumbo. La joven, desplegó apresuradamente el papel, que se encontraba doblado en cuatro y leyó en silencio el mensaje. Cuando esta acción terminó esbozo una coqueta y gran sonrisa.
No pasó un gran lapso de minutos hasta que se marchó.
Mi emoción fue retardada, pero monumental. Ocurrió ser así porque mi mente se fugó a otro planeta y presumí miles de teorías ante la espontánea sonrisa de la universitaria. Supuse desde una canción en su honor, un desesperado soneto, hasta una fugaz declaración de amor a primera vista... aún ahora, después de un día de lo ocurrido, las sospechas siguen volando en un planeador. Es que como sabiamente dice mi frecuentemente citado Fito Páez (suspiro) y como quiero creerlo yo: “Nadie detiene al amor en un lugar”.-

21 marzo 2007

Antes de tramitarme... (lo que pasó)

El reloj despertador comienza a hacer ruido.
Separo escrupulosamente los ojos.
Corro la cortina, abro la ventana para verificar el grado de acierto de la Dirección Metereológica de Chile en el pronóstico del día que tanto alardean en su página web. “¡Uuuy!, le achuntaron”, pienso.
Ágilmente bajo las escaleras para conquistar el lugar número uno en la ducha, tan sólo para no atrasar mi andar. Me visto, cargo mi MP3 player con misiles musicales y saco una caja de leche del refrigerador.
Camino con pequeños pero firmes pasos hacia el paradero. La “5” es la única que me sirve pero no tarda en pasar. Subo las escaleritas. Le pago al chofer. Saludo a los papás de un ex compañero de colegio dirigiéndome, simultáneamente, a algún asiento desocupado. Para mi alegría en el fondo del transporte hay un lugar, quizás reservado, esperándome. “¡Perfecto!, ¡al lado de la ventana!”.
Mi viaje entonces principia, de la mano de Yann Tiersen. (Inspirador acompañante).
¡La ciudad ha despertado! Mis ojos se hipnotizan observando como la gente transita apurada con destino a quien sabe donde. Los obreros de la construcción afanan, mirando a una que otra transeúnte con divinas proporciones. Me río. En las plazoletas unos pocos colegiales posiblemente capeando clases. Unos cuantos pololos desayunando besos apasionados y un par de borrachitos, seguro que con la tremenda resaca.
No demoran en subir los universitarios. Unos se sientan alegremente, otros, cargados hasta los tuétanos, buscan taciturnamente algún puesto disponible. Uno de los pasajeros de éste último tipo me llama la atención. Curiosamente, este extraño personaje, se sienta a mi lado, y su cara apesadumbrada me perturba hasta los huesos. Lo miro, insolentemente y sus ojos, apunto de estallar en goterones lacrimógenos, me invitan a pensar en un supuesto grave problema personal (como obvio, ¿no?) Se me ocurren unas palabras para emitir, pero descarto al instante la idea ya que uno nunca sabe que es lo que en verdad se quiere en esos momentos. Me desligo del tema.
Sigo arriba de la micro, pegada a la ventana, sin perder de vista a este tan llamativo Talca mañanero y en seguida aparece una graciosa señora de moño atado con un luminoso pinche rojo, buscando desesperada algo. Mira para todos lados, pero no lo encuentra. Tal vez anda en busca del “Boliche del Repuesto” que está localizado a unos cuantos pasos más allá (pero ella aún no lo sabe). Por detrás aparece un niño que corre tras una mariposa que de seguro escapa del incesante ruido de los maniáticos conductores. Un señor pelea con otro. No es que los escuche, pero sus facciones arrugadas me hacen cavilar tal cosa. Una niñita pecosa con dos largas trenzas me sonríe. Sonrisa devuelta por una mía que fácilmente se me dibuja en la cara.
Ahora me detengo en las construcciones, específicamente en una que ocupa un sitio en la 11 oriente y está a la venta. De pequeña que me imaginaba que era un “Puticlub”, una antes famosa casa de remolienda, cuyas féminas tenían mil y una historias para contar. Según yo, ellas, vestidas con majestuosos trajes, debían hacer pasar a sus clientes por la escalera y llegaban a un gran salón, donde sonaban constantemente las teclas de un piano viejo. Las piezas de más arriba las ocupaba la más soberana de todas, especie de una insuperable “Doña Isabel” de algún Hernán Rivera Letelier. Aunque no lo pude creer por mucho tiempo. Mi fantasía se extendió hasta que mi adorada mamá me contó que esa imponente casona sólo fue una fome y aburrida farmacia, muy popular en sus años.
No paro. Me mantengo avanzando sobre las exuberantes ruedas del medio en el que me movilizo, aunque el recorrido se debe desviar por la modernización, ustedes saben, estacionamientos subterráneos que no podemos dejar de tener en momentos en los cuales se quiere demostrar que Chile si que es uno de los jaguares de Latinoamérica. Bueno, pero sin pasar más de veinte segundos todo vuelve a como era de costumbre.
Ya casi concluye mi travesía. En unos dos paraderos más me tendré que bajar.
Llegué. La universidad sigue igual. Los niños pudientes llegan en autos, con anteojos de sol (a pesar de las muchas nubes que impiden que el sol brille) con tenidas nuevas y un gesto de complacencia en sus rostros. Por ahí va un despectivo doctor que al año pasado me hizo clases, unos cuantos niños de años más avanzados con sus trajes blancos y sus cajitas con instrumental clínico. “Mal comienzo para mi corta jornada de papeleos”, me digo y para subir mi tantito menoscabado ánimo cambio de monaguillo musical. Ahora es mi inconmensurable amor quién me dice que la corte, que no exagere, que no sea tan drástica.
Saco mi libretita de notas para apuntar tonteras varias, pero arriba al instante la compañera con la que lucharemos durante la mañana en contra de la burocracia que se necesita para poder estudiar.
Chau!, es mejor empezar luego, antes que el tiempo se nos consuma.

17 marzo 2007

Entrancesocial

¿Cuántos políticos no nos han dicho en sus histriónicas arengas que la educación es la plataforma irrefutable para el desarrollo de las personas y por ende del país?
De inmediato se me viene a la cabeza la presidenta Bachelet que repetía incesantemente la palabra “educación” en sus discursos políticos en pos del cargo de “Jefe de la Nación”.
Y razón tiene. Detesto a los políticos pero el concepto del rol de la educación en el país está correcto en hipótesis…aunque se quedan ahí, en la pura palabrería. Pero no quiero despilfarrar las letras hablando de gente tan poco “gente” como son los políticos, la idea del post es algo de lo que ciertamente vale la pena escribir.

La tarima de una persona es su niñez. La mayor parte de los acontecieres que vivimos de niños determinan nuestra futura personalidad (científicamente comprobado) y también lo que nos podrían deparar años ulteriores. Un niño ignorante, de familia indocta (por este motivo habitualmente de escasos recursos) no será capaz de romper el famoso círculo de la pobreza. Se quedará estancado, pensando tal vez en por qué Dios lo puso en esta vida, si lo único que hace es padecer una interminable lista de incomodidades, partiendo esencialmente por el hambre. Entonces, no hay que ser un magistral sociólogo de quien sabe que universidad extranjera para poder dar como solución ante tal inaplazable problema la educación. ¡Sí!, la misma de la que hablan la jauría de políticos chilenos, pero que en vez de consignar a ella unos cuantos milloncitos más en función de su mejora, prefieren destinarlos para pagar sueldos fuera de orbita a conservadores de bienes raíces.

Los niños siempre me han llamado enormemente la atención, es más, creo que en muchas ocasiones les he brindado un espacio en mi blog trazando líneas en su honor. Son tan perceptibles, tan abiertos a recibir conocimientos que es ese el blanco al cual hay que disparar.

Todos los niños tienen el derecho de estudiar, en teoría (todo es en teoría en este país) aunque no todos pueden hacerlo. Algunos deben afanar para tratar de ayudar, con un atisbo que sea, a sus pocos beneficiados padres. Ese es el pequeño que se quedara en las mismas, a no ser que venga un multimillonario (en Chile hay cuatro de los ochocientos hombres más adinerados del planeta) y decida mantenerlo por siempre. Probabilidad casi nula, por lo que la palabra “Aprender” nos da señales de que por ahí es el sendero correcto. Sin embargo, según mi perspectiva del universo, ilustrarse “académicamente” no es todo en la vida.
Hay incontables colegios y a la mayoría de ellos no es tan difícil acceder, pero no todos los directores de escuela y profesores tienen esa visión de formar más que entes pensantes (que sin duda es de una relevancia absoluta y por donde seguramente el niño de mala situación económica encontrará el camino para salir de su actual condición) a verdaderas y autenticas PERSONAS. Eso es un complemento, algo muy difícil de distanciar. La educación debe tener muy presente ese escenario y tiene que ser capaz de integrar los conocimientos con los valores. Los establecimientos educativos tienden a creer que la parte de real formación de personas como tales está a cargo de la familia. No se encuentran muy alejados de cómo tienen que ser en verdad las cosas pero ¿qué pasa con el pequeño que no ve en todo el día a su papá y a su mamá por que éstos trabajan?, “que lo críe la nana”, muchos pensaran, pero ¿si no tiene nana, y es él que debe cuidar a sus hermanos menores o en el peor de los casos, no tiene padres y vive con sus tíos de allegado con la suerte de que al menos lo mandan al colegio? Ese pobre pequeño tendrá que idear por sí mismo una correcta manera de enfrentar la vida, de repente por leves corazonadas, por instintos, por actitudes que percibe a su alrededor, que sé yo, cuando es aquí que la dualidad valórica/educativa de un centro educacional debe tomar las riendas del asunto. Los profesores, más que acumulo de conocimientos, deben transformarse en individuos sabios capaces de crear en sus alumnos conciencia de la radiografía del mundo, de cómo es éste efectivamente. No puedo negar que un niño que sólo capta información logre en el futuro un cimiento para su estabilidad económica, pero si falló el aprendizaje de cómo ser sujetos verdaderamente humanos no hay vuelta que darle, con altas probabilidades ese impúber tan abierto al mundo tiempo atrás se transformará en un tirano.
Lo substancial además, aparte de lo anteriormente expuesto, es que comprendan las cosas de otra manera, no cómo lo hace el común de los hombres, si no realzando lo que realmente les llena el espíritu. Acción que puede conseguir la música, la poesía, el dibujo, la danza, etc. Los colegios tienen que tener el discernimiento de que eso satisface el alma. Lógicamente entonces se debe desarrollar lo artístico en gran medida, incentivando además al alumnado a ampliar su mente de esta forma, y lejos la edad más propicia para inquietarlos con éstas ideas es en la incauta infancia.
No es lo más trascendental el grado erudito que logren alcanzar los niños en los próximos años. Corresponde, sobre todo teniendo noción de cómo se están sucediendo las cosas en el mundo, enseñar y aprender a compensar el alma, que es lo que finalmente importa.

12 marzo 2007

Inteligencia Graduada (truncada teoría)

Me desgasto pensando cuan inteligente puede llegar a ser una simple alma en pena. Varias horas del día se me esfuman logrando vislumbrar el por qué de un don tan inicuamente repartido entre todos lo mortales. ¿Por qué algunos entes son capaces de inventar grandilocuentes proyectos de construcción de centrales nucleares , tienen la habilidad para idear pomposas superproducciones, escribir, pintar verdaderas obras maestras, hacer música o tal vez dictar charlas sobre una mejora a sistemas varios con datos e información que no capta la mayor parte del pueblo?
Es una verdad irrebatible y turbadora.
Muchas veces le he preguntado a mi papá el motivo de tal injusta repartija. La respuesta habitual es algo acerca de que debe existir la diversidad para que se logren abarcar todos los aspectos que no se cierran principalmente en la inteligencia. Respuesta que logra mantenerme tranquila pero no conforme. A veces me da por entender esas razones, pero en otras ocasiones simplemente no me calzan. Como autoreferencia puedo decir que uno de mis deseos más apetecidos es convertirme en una gran escritora, pero la cabeza no me da. En cambio, otros, sin siquiera pretender las cosas, resultan absolutamente idóneos con las palabras. A mí me cuesta. Apechugo con eso pero no logro advertir las diferencias. Y es en esos precisos momentos cuando se me vienen a la mente los motivos que me dan ante la inquietante interrogante que constantemente suelo hacer y deduzco que tal vez si fuese más imparcial el asunto seríamos todos grandes genios y no existirían, por ejemplo, estudiantes de odontología. Entonces asumo que lo que quiere decir mi padre con eso de “abarcar todos los aspectos” es que tiene que existir obligadamente una inteligencia graduada en las personas para que no todos se vuelen conjurando cosas notables y significativas, si no que también deben haber individuos que luchen en el día a día cargando en sus hombros la realidad, ya que al no tener todos esas clarividencias tan brillantes no todos podemos optar a algo distinto que no sea la realidad, ¿se entiende?
Bueh!, quizás ni yo misma comprenda lo que tan jactanciosamente escribo…Posiblemente llegué tarde a la repartición.

08 marzo 2007

Nena, es tan absurdo.

¿Cómo no escribir algo cuando me encuentro con el hecho tangible de haber estado girando dos décadas en el cosmos?
Respuesta: Imposible, es un jaque que la vida me hace esperando como diablos iré a reaccionar. Aquí un extracto de lo que pasa dentro de mi intranquila cabeza...

Sin saber que era el ocaso de la dictadura, mis padres tuvieron a su primera hija. Honorífico título que recayó en mí.
Es inevitable no mostrar mi descomunal agrado ante la efemérides en que se destinó que viniera al mundo: 8 de marzo del 87’, día internacional de la mujer y año en que se concordó tal fecha para ese titánico homenaje. “Es por eso que eres tan feminista, Sary”, dicen algunos…
Un episodio inolvidable fue cuando tenía 9 años y me aterrorizaba la idea de cumplir 10. Razones diversas. Una era mi estúpida teoría de que agregando un dígito a la edad ya no eras niño. Siempre me dio miedo dejar la niñez. Las personas adultas vivían con problemas, cuentas que pagar, trabajo, no alcanzándoles ni un pellizco de tiempo para poder jugar que era lo que realmente me hacía feliz y perder eso me espantaba. Pero resultó ser que cumplí los pocos bienvenidos diez años pasando absolutamente nada, la vida siguió tal cual era: llena de alegría y colores que formaban una capa a mi alrededor resguardándome de cualquier agente con planes de dañar mis cuatro paredes de cal.
La burbuja en la que según algunos vivo y de la cual escribo existió en su momento, perpetuándose en degradé hasta aproximadamente los 16 años, rompiéndose sutilmente por un sin fin de motivos poco claros. Tal vez aún quede algo, quién sabe…Pero sin cabida a alguna duda, mi expedición siempre estuvo marcada por un desborde desmesurado de felicidad, también de buenos libros, magistrales discos y cassettes a la mano. En consecuencia, las letras y la música llegaron a tempranísima edad y obtuvieron su respectivo asilo en mi corazón, tejiendo una “especie de trama subterránea”, como dice Fito, que sin duda está marcada en cada cosa que digo, que hago, que pienso y que escribo. Es que encontrarse con una obra artística siendo un niño se transforma en parte de la identidad de una manera tal que será algo que llevaremos por siempre guardado en nuestro subconsciente saliendo a la luz en determinadas ocasiones dejando ver la huella tan profunda que esa pintura, libro, canción ha dejado. Huellas en la mente, el alma y el corazón. Por otro lado, este último en ningún momento ha dejado de latir y como una especie de base para esa tesis puedo decir que paralelamente a la veintena de veranos, otoños, inviernos y primaveras viví varios romances y mantuve profusas amistades, algunas de las cuales aún conservo. Relaciones interpersonales marcadas por mi ingenua visión del mundo en matices alborozados. Unas grandes personas, otras no tanto, pero que pese a todo lograron llevarse algo de mis afectos con ellos.
Cuántas peleas de las que fui protagonista, cuántas reconciliaciones, cuántos amores platónicos, cuántas conversaciones, cuántas lágrimas volcadas al infinito, cuántos lugares en los que estuve, cuántas canciones y películas que me dejaron sin dormir, cuántas frases guardadas pidiendo a gritos ser dichas… es imposible dar cifras, de repente los números no son buenos acompañantes de las emociones.
Rondando por los jardines. Eternamente en las nubes. Apunto de ser atropellada por los maniáticos conductores (debido a mi andar despreocupado) Ansiosa por hablar. Sonriendo tan diáfana como inolvidablemente.
Y pensar que el tanguito de Gardel dice que veinte años no es nada…

28 febrero 2007

Ahí voy, de nuevo...

Es impresionante como con el tiempo la cantidad de personas con la peculiar capacidad de escuchar atentamente al otro va disminuyendo. En mi vida son individuos que puedo contar con una mano (sobrándome dedos). Pocos, sin duda, pero que se han transformado en pequeños ángeles que se entregan a mi disposición, importando absolutamente nada todo lo que puede estar atándolos en ese momento. Idóneos para escuchar mis arrebatos, llantos, amores platónicos, música, estupideces y por sobre todo la infinidad de caprichos que pueda llegar a tener. Es que si hay un problema que yo no tengo es el miedo de dejar ver mi corazón. Jamás guardo mis emociones, y si se me ocurre hacer el intento exploto igual.
Mi visión del asunto es considerar difícil lograr esa aptitud y más complicado aún conseguir desarrollar ese sentido a cabalidad, ya que ¿¿cuántas veces hemos hablado con gente que aparentemente sigue fielmente nuestro relato pero al terminar lo expuesto sigue con otro tema?? Ese es un clásico del interés disfrazado. El verdadero “oído” es capaz de hilar lo dicho tratando de ofrecer las palabras más atinadas posibles al tema en cuestión. (Conste que dije “atinadas” y no “brillantes”)
A continuación ejemplificaré una de las ideas a las que me refiero en el párrafo anterior:
Rodolfo: Te llamaba por que siento que algo me aprisiona la garganta, un peso en el pecho, algo como en mi alma…
Amiga de Rodolfo: Y ¿cómo que sería?
Rodolfo: No lo puedo explicar muy bien. Es una especie extraña de sentimiento que me ha hecho llorar la noche entera. Puse un disco que no escuchaba de la época del colegio y fue para peor. Estoy que exploto en emociones…
Amiga de Rodolfo: mmmmmmm…
Rodolfo: ¿Entiendes a lo que me refiero?… Pienso que es melancolía extrema.
Amiga de Rodolfo: ¡Que lata, Rodolfo!
Rodolfo: No, no creo que sea tan “lata” como dices tú…incluso me inspiré y escribí un artículo para mi blog.
Amiga de Rodolfo: bacán. Ya, no estés triste.”
En ésta situación, tal vez Rodolfo no necesitaba más que ser escuchado, ya que lo que le pasaba era tan personal y tan difícil de entender que cualquier opinión serviría de nada. En ese contexto en particular la amiga actuó bien, acotando sonidos y frases para el bronce como el habitual: “mmmmmm” y el trillado: “Ya, no estés triste”. Pero, ¿Y si Rodolfo quería oír algo que atenuara el incesante burbujeo de sus emociones? Si hubiese sido así, debió haber llamado a otra amiga o simplemente haber conversado con su almohada (que no diría menos que lo que pudo decir su amiga y por último no lo dejaría con la sensación de que nadie lo entiende)
Conclusión: Como siempre, todo es relativo, todo depende de lo que en ese momento halla querido Rodolfo, pero sin duda que en las dos opciones de lo que podría haber esperado le hubiese calzado perfecto unas cuantas frases acertadas sin tener por qué ser éstas de una ocurrencia extrema. Quizás un “Pucha, amigo. Tu siempre tienes esa especie de arrebatos que no tienen por que mantenerte inquieto, al contrario, tienes que aprovecharlos y poner tus palabras al servicio de lo que sientes…escribe lo que más puedas, así también aprovechas de desahogarte”. Genial, ¿no? Una elocución sin mayor dificultad que resulta ser precisa para la ocasión. Pero si como yo tienen el problema de que por más intento que hagan no pueden decir algo, el honesto: “Amigo, en serio que no sé que decir, pero quiero que sepas que igual soy capaz de escucharte. Pienso que hay veces en que el silencio puede llegar a decir mucho, perdona si no es lo que esperabas.” puede cambiar las cosas. Pero la idea es decirlo de corazón no como frase salvadora del momento.
En fin, cada uno puede hacerse participe de la historia del otro como se le plazca, pero la idea es que el graneado gentío realmente gravitante para nuestra vida se de cuenta que no somos meros entes pensantes, si no que también podemos internarnos y compartir su antojadiza novela.

21 febrero 2007

Atiborrada de Un No Sé Qué.....

Cada cierto lapso de días florecen en mí unas ganas incontrolables de frasear todo lo que se me está pasando por la cabeza en un determinado instante, de todo lo que pienso, lo que siento, de las vueltas de mis ideas por las nubes, etc., pero me encuentro con un obstáculo que es demasiado para mí, ese de no encontrar las palabras correctas para expresarme de manera precisa,clara, por lo que me aplasta la más completa de las ignorancias y todo lo que en ese instante podría haber fluido de mi mente se estanca, quedando ahí, intentando explotar aunque sin mucho éxito.
Recuerdo esa vez que con 18 años me reencontré con la película “Philadelphia”, luego de verla por primera vez siendo una niñita que no entendía nada. Claro, quise compartir mis emociones, pero no logré nada concreto. Me pasé la noche entera tratando de hilar ideas que no encontraban sus nexos para poder reunirse y formar algo. Algo que siempre al no armarse trae consigo esa noción de que todo lo que alguna vez escribiste fue mera suerte y que más encima, resultó ser horrendo. Por ejemplo, ahora anhelaría palabrear acerca de unos temas de Fito que tienen estrujado mi corazón ( “¡Oh!, Nena”, “Sable Chino”, “Parte del Aire”, “Ámbar Violeta”, “Dejaste ver tu corazón” y quien sabe cuantas más que en este momento se me van ) por la letra, la música y la voz de ese descomunal hombre, pero fallan mis sinapsis neuronales para crear un hermoso apartado a la altura de esas magníficas composiciones (incluso creo que la palabra “magníficas” queda chica, pero debido a mi analfabetismo no encuentro el término exacto…)
Aún no descubro por qué siempre que algo que me hace bombear sangre más rápido, me pone los pelos de punta y me deja en vela debe ser expuesto de una u otra forma para poder quedarme un poco tranquila, de distinta manera me mantengo sobresaltada con un nudo en la garganta. El conflicto es que para poder lograr por completo esa calma necesito palabras por revelar. Hay muchas que no he logrado encontrar y son justamente esas las que coartan cualquier intento de brillantez léxica por ende sólo nacen tropiezos literarios. Espero,entonces, perdonen mi falta de genialidad, que no es mi culpa...todo es por mi poca cabeza.

31 enero 2007

Locos Tiempos Que Ya No Están.-

Se han escrito tantas cosas sobre los recuerdos que de alguna manera me pongo trabas para hacer este poco relevante comunicado, pero me instalaré un escaparate ante los supuestos futuros comentarios de poca gama de temas en este blog y soltaré mis dedos sobre el teclado, que ellos fluyan tan antojadizamente como se les ocurra .
Hace más de tres años deje de ver a un sobreestimado compañero de colegio, de esos que por cosa del destino te acompañan durante los años más trascendentales de tu adolescencia. Cuando nos distanciamos lo tomé como parte de la vida: “el tiempo debía avanzar inexorablemente”, dejando como resultados un acumulo de recuerdos que a pesar de ser extraordinariamente lindos no eran más que RECUERDOS…
Pero algo aconteció. De una semana para otra un insólito sentimiento de extrañarlo apretaba mi corazón. Recordé detalladamente los tres años en los que mutuamente nos acompañamos entre tareas de castellano, pruebas de matemáticas, interrogaciones de química y música de Jamiroquai en su personal stereo (adelantando el cassette con un lápiz para no gastar pilas). Eran lindas evocaciones que venían en aumento sin poder darle alguna atribución, ya que cómo puede ser posible que ahora, después de aproximadamente mil cien días sin tener el más mínimo contacto, vengan hacia mí esas añoranzas del pasado, cuando ya me encuentro próxima a cumplir dos décadas dando vueltas por el universo.
Fue un tema que compartí últimamente con quien se cruzara en mi camino y pudiera otorgarme un oído atento por un pequeño momento, recibiendo casi por beneficencia un montón de consejos. Uno de ellos (el más sabio) fue: “Tienes que ubicarlo de nuevo, la gente que uno quiso y quiere no puede quedarse estática en el pasado”. Esa bendita frase se me tatuó en el cerebro. Sin pensarlo más de dos veces hoy busqué su número en una agenda vieja (de esos espléndidos años) y lo llamé por teléfono, con la duda latente de si le importaría hablar de nuevo conmigo, después del paso de tanto tiempo, pero para mi estupefacción me reconoció de inmediato, sin darle la más mínima de las pistas, y se notó su voz de sorpresa y agrado. De ahí hablamos de todo… Del presente, del ideal futuro y por supuesto, de aquellos tiempos, que nunca mortal alguno podrá arrebatar.
Agredecimientos para tí, compañero de estudios, andanzas y sueños, al parecer yo nunca te olvidé.
"Eran los tiempos de caramelos,
maestras hurañas y sol.
Jugando a ser mayores
escondidos en alguna plaza.
El tiempo inflexible pasó

Y aunque reniegues tus primaveras,
algo en tu pelo cambió.
Ansiosos, ambiciosos,
decadentes y con malas ganas.
La vida real te atrapó.

Muñequitas, carrusel,
Bicicletas, llorando en un jardín.
De esos tiempos
un mago regresará.

Y aunque reniegues tus primaveras,
algo en tu pelo cambió.
Ansiosos, ambiciosos,
decadentes y con malas ganas.
La vida real te atrapó.

Muñequitas, carrusel,
Bicicletas, llorando en un jardín.
De esos tiempos
un mago regresará." (Bicicletas- La Rue Morgue)

16 enero 2007

Viven las Ideas de los Amantes...

La narración a la que decidí referirme esta vez es una simple historia, sin melodramas extremos, homicidios, suicidios, accidentes automovilísticos, infidelidades (tan usuales, por Dios!), etc., por lo que si no se cumple con las anteriores categorías es el momento indicado para cambiar de dirección de blog.

El viernes partí por unos pocos días a la playa con mi familia, a las cabañas más hermosas de la séptima región. Llegamos y sin siquiera pasar 12 horas encontré a mi hermana desconsolada asomada por la ventana y mirando el mar. Yo, que en ese momento estaba dormida a más no poder por el cansancio típico provocado por un largo viaje, desperté por el sonido de sus sollozos. Entre sueño y cansancio le pregunté que diablos le pasaba y para mi desmesurado asombro dijo que extrañaba a su pololo. ¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿Qué?????!!!!!, exclamé yo, no pudiendo entender que se pudiese echar de menos a una persona que acababas de ver el día anterior. No le encontraba alguna lógica y opté por detener el fluir de mi conciencia. Al instante le di un par de consejos fríos como piedras (que por más pino que les puse no sonaban ni un tantito convincentes) y me dispuse a continuar mi velada con la poco conocida almohada (más dura la pobrecita). Al otro día, siendo este el momento del tenue clímax de mi historia, tocan la puerta de la cabaña como a mediodía. Yo pensando que era la señora que clandestinamente nos trae “locos” cada veraneo corrí a abrir, pero no era Doña Mariscos: Era el novio de mi hermana. No pude evitar la risa, “¡Cómo tanto!”, pensé, porque se vino de Talca, tan calentito en temporada estival, viajo más de una hora 1/2 en bus, todo acalorado para ver a su pecosa novia, a la cual no vería por unos pocos 5 días…. Eso me llamó la atención, esa desesperación, tan poco común en pololeos actuales. El resto de la historia es un tanto evidente, ya que posterior a su llegada se quedo con nosotros hasta hoy, que fue el día elegido para regresar a la ciudad. Durante la estancia se le podía observar abrazados, de la mano, caminando por la orilla de la playa en un romántico atardecer, saliendo a pasear por la noche fría de la costa, conversando con esas “ganas de escuchar mutuas” que sólo se puede generar entre dos personas que estan completamente interesadas en el otro. Ahí recién logré comprender el por qué de los hechos: “Aaaaah!, pues claro, es el amor”.

02 enero 2007

Nunca Me Voy a Olvidar...

Esperando que este año 2007 transcurra con más glorias que penas me atrevo a recomendar una simple canción, inadecuada totalmente para personas que se dan vueltas mucho en sus pensamientos y cuyos gustos abstractos superan la sencillez de la vida (sin ser eso algún agravio de mi parte, por supuesto).
Es una canción que descubrí de ociosa, viendo el DVD “Naturaleza Sangre – vivo en Gran Rex” del genio de la música argentina, el señor Rodolfo Páez Ávalos, alias FITO PÁEZ (siendo objetiva y dejando a un lado mi exagerado gusto personal por Gustavo Cerati).
La situación en la que aconteció todo me sorprendió con un aburrimiento escandaloso, y con unas inusitadas ganas de ver televisión. Empecé a estudiar acabadamente el material que en ese momento se me ofrecía, cuando algo me dice que ese era el DVD indicado. Lo puse, y como siempre, encontré a don Fito desmesuradamente atractivo, pero ésta vez y aparte de “Tumbas de la Gloria”, “Volver a Mí” , “Los restos de nuestro amor” y “Ojos Rojos” (ésta última merece una mención honrosa debido a la participación de la cantautora brasileña Rita Lee y a la poderosa interpretación de Páez al final de la canción en donde canta, nada más ni nada menos en un hermoso portugués) quedé atrapada por una canción más: “El Centro de tu
corazón”. Esta canción ya la conocía, pero sólo la versión en estudio, del disco “Naturaleza Sangre” en donde
Fito comenzaba (con esa voz, que debo agregar es la voz masculina más genial que he escuchado hasta ahora en mi vida) y el coro lo continuaba el maestro Luis Alberto Espinetta. Pero la canción en vivo es distinta. En general las canciones en vivo tienen un toque especial, algo así como mágico, pero esto no era así, era algo más, ya que además de estar siendo interpretada para los miles de admiradores que ese 28 y 29 de noviembre de 2003 llenaron uno de los teatros más importantes de la avenida “Corrientes” en Buenos Aires, Páez la desentrañaba de los instrumentos con otra adaptación, más deslumbrante y más lastimosa (la versión original no llega a tener ésta última característica). Dos particularidades que suelen dejarnos hipnotizados ante una creación artística. Y así es, casi lloro cuando escucho la introducción tan melancólica y a Fito explayando en su canción:
“Que pasó, que pasó, que pasó la vida, extraño carrousel
Me dejó, me dejó, me dejó un sabor amargo bajo piel
Ya sabes, ya sabes, ya sabes me gusta tener el control
Pero igual, pero igual, pero igual yo me quiero morir con vos...”
La letra era acompañada por la cara taciturna brindada para la ocasión del señor Páez, que cantaba desde las entrañas, pero mi asombro fue mayor cuando en vez del flaco Espinetta era el propio Fito quien acopañaba el coro:
"Nunca me voy a olvidar del centro de tu corazón, nunca me voy a olvidar nada..."

Eso me supero emocionalmente. Es que Fito tiene la capacidad de empaparnos de sus aguas de colores, gracias a su voz, sus letras, sus dúos con Joaquín Sabina, Cerati, Calamaro, Charly García, hasta con Caetano Veloso y quizás cuantos más (aún no los descubro todos). Gracias a él nos transformamos en jardineros de nuestros propios dilemas y eso nos crea confusiones que al fin y al cabo si están acompañadas de una magistral canción no es mucha la objección que presentamos ante ellas.
"..Y colorín colorado, este cuento se ha acabado"

18 diciembre 2006

Christmas Time is Here.Mp3

"Christmas time is here
Happiness and cheer
Fun for all that children call
Their favorite time of the year
Snowflakes in the air
Carols everywhere
Olden times and ancient rhymes
Of love and dreams to share

Sleigh bells in the air
Beauty everywhere
Yuletide by the fireside
And joyful memories there
Christmas time is here
We'll be drawing near
Oh that we could always see
Such spirit through the year

Sleigh bells in the air
Beauty everywhere
Yuletide by the fireside
And joyful memories there
Christmas time is here
Well be drawing near
Oh that we could always see
Such spirit through the year"


Del fondo del incesante bombardeo de trillados villancicos navideños, sale a la luz Dianne Reeves con la canción previamente presentada: “Christmas Time is Here
Esa canción, pero con otra interpretación, fue la presentación de uno de los capítulos más populares de “Peanuts”: “Feliz Navidad, Charly Brown”. La canción, acompañaba la inagotable búsqueda de Charly Brown por el verdadero significado de la navidad, y a Snoopy deslizándose por la nieve, suavemente, con los ojos cerrados, apuntando su pequeña nariz al cielo. Yo quedé encantada con el piano y las imágenes que corrían al tiempo de la melodía, pero con la versión de doña Reeves quedé atónita ante la infinidad de cosas rescatables partiendo por la magna voz de la cual ella es poseedora. Adaptaciones distintas para una atractiva canción: una casi celestial (la de la serie animada), la otra para cantarla fervorozamente… yo me quedo con las dos
.

01 diciembre 2006

Homenaje al señor Schulz

Si hay algo de culto en esta vida eso es “Peanuts”, mundialmente conocido por sus protagonistas; Charlie Brown y su curioso perro Snoopy.
Pero va mucho más de ser una serie de dibujos animados cuya finalidad es entretener a niños. Bueno, recuerdo que a mí me entretenía, pero siempre quedé con la sensación de que eso no llegaba hasta ahí, que había algo más detrás de los singulares personajes.
Charlie Brown era definitivamente un personaje no-infantil. Es cierto que un niño podía verlo y no quedar impactado con nada de lo que hacía, pero ahora que soy más grande puedo decir que Charlie era un hombre con cuerpo de niño, que tenía un universo propio hecho completamente a su medida.
Él se cuestionaba cada suceso de la vida, motivo por el cual sus amigos a veces no lo entendían y pensaban que era un tonto. Pero él trasciende. Era un niño agradable, cortés y con un enorme corazón. Lo que me llama más la atención es que nunca se rendía ante los infortunios que siempre lo rondaban para que nunca le resultara nada.
Me daba risa cuando Charlie, en busca de una explicación lógica a las preguntas que constantemente se hacía se dirigía hacia la casilla psiquiátrica de su amiga Lucy Van Pelt, cuyos argumentos para tranquilizar a Charlie carecían extremadamente de juicio alguno. ¿¿Se acuerdan de Lucy?? La Chilindrina de “Peanuts
”. Egoísta, mal genio, totalmente autoritaria y enamorada de Shroeder que prefiere mil veces a Beethoven que estar con una niña, menos si esa niña es la malcriada Lucy.
Por otro lado estaba la hermana de Charlie, la pequeña Sally que lucha por ganar el amor de Linus, que simplemente me robaba el corazón. Él era una paradoja. Mientras andaba con su mantita y se chupaba el dedo era capaz de otorgar soluciones coherentes a los problemas y de dar opiniones completamente sabias. Lucy era su hermana y para variar siempre se aprovechaba de él y de su otro hermanito pequeño, Rerun, el que le daba un montón de galletas a Snoopy, que con su entrañable confidente y compañero prácticamente de vida, el pajarito Woodstock, con los años adquirió más popularidad que el mismísimo protagonista de esta serie.
Pig-Pen que siempre andaba rodeado de una nube de polvo era un encanto, cuando le hacían preguntas acerca de su suciedad él nunca sabía responder. Franklin era un personaje un tanto más plano, con menos preocupaciones y ansiedades, pero que de igual manera me cautivó.
También estaba Patty, que era seca en el béisbol y su amiga Marcie. Lo que no recuerdo muy bien era cual de ellas dos amaba en secreto a Charlie Brown, aunque recuerdo un capítulo en donde Patty le pedía a Charlie que le sostuviera la mano, con una música de fondo que no podría describir de lo encantadora que era. Ese punto es admirable. Si hay algo de lo que nunca me olvidaré en esta vida es de la música instrumental de Peanuts, mezcla de jazz con música fusión, un verdadero deleite para la vía de la audición.
Muchos caricaturistas, dibujantes y escritores se cuestionan todo el marco
estructural que rodea a “Peanuts”. Richard Marschall, especialista y editor norteamericano de cómics opina textualmente que "las pretensiones de algunos de los miembros del reparto (especialmente de Snoopy), la sensación de fatalidad que impregna toda la serie (caso de Charlie Brown, especialmente en los
primeros años de su publicación, cuando nada le salía bien) y todas las actitudes intermedias (Linus es neurótico; Lucy, autoritaria) hacen de la serie una exposición, no sólo de la sociedad del siglo XX, sino también de la condición humana”. El dibujante mentor de Mafalda “Quino”, ha confesado muchas veces que no podría haberla creado sin antes haber leído las tiras cómicas de “Peanuts”, que se publicaban en 35 diarios gringos (que posteriormente fueron animadas y transmitidas por televisión).
¿Pero quién está detrás de semejante mundo paralelo? El maestro del cómic, Don Charles Schulz, quien en una oportunidad ante la pregunta del por qué de niños como protagonistas señaló: "
Peanuts no se trata de niños. Con los niños como personajes trato de demostrar algo. Lo que pasa es que los adultos entienden mejor sus debilidades cuando los devuelven a su infancia."
La primera tira de “Peanuts” apareció el 2 de octubre de 1950, la última fue el 3 de enero del 2000, debido a la muerte por cáncer del maestro del dibujo don Schulz. Pero lo más conmovedor de todo es que la última tira se publicó horas después de su muerte y muestran a un Snoopy taciturno (Schulz siempre dijo que Snoopy era su alter ego) sentado en el techo de su casita, en frente de una máquina de escribir que tenía una carta del dibujante que decía:

Queridos amigos,

Tuve la suerte de dibujar a Charlie Brown y sus amigos por casi 50 años. Esto ha sido la culminación de mis ambiciones infantiles.Desgraciadamente, ya no puedo continuar con la demanda diaria de una tira cómica. Mi familia no quiere que Peanuts sea continuada por ninguna otra persona, y es por eso que estoy anunciando mi retiro.Estoy agradecido de todos estos años de lealtad de parte de nuestros editores y del maravilloso apoyo y amor que me han expresado los fans de la historieta.
Charlie Brown, Snoopy, Linus, Lucy... cómo podría olvidarlos alguna vez...

Charles Schulz”

Eso, como me ha pasado una infinidad de veces en la vida, me paralizó el corazón. Como nos dimos cuenta en su carta, la familia del dibujante no quería que otros siguieran con la historia de Charlie Brown y su perro Snoopy, por lo que ese fue el punto final de “Peanuts”, de ahí en adelante sólo nos quedó ver las re-ediciones de una de las series más trascendentales en la historia de los dibujos animados.

Concluyo escribiendo la admiración que siento por éste artista, quien, además de ser uno de los pocos adultos que ha hecho de mi infancia algo aún menos inolvidable, ha sido uno de los pocos que sobre valora el universo infantil y se da cuenta de lo significativo que puede resultar internarse en ese alucinante mundo.

13 noviembre 2006

Soy un Vaso Vacío...

De sol a sol detuve hoy mis pulsos. Pensé el día entero sobre como se suceden una y otra vez las tragedias en el mundo. Me despierto y en las noticias matutinas un montón de desgracias. En los avances vespertinos, continúa un sin fin de tristes infortunios. Mejor ni hablar de la edición especial nocturna que eterniza el concentrado de desventuras…
Las cosas lindas de la vida se van desvaneciendo de a poco. Las personas ya no creen en la magia después de enterarse de las malaventuras de las que somos inevitablemente prisioneros. El destino nos maneja y es una verdad terriblemente innegable.
A veces creo que he tenido mucha suerte en esta vida. Nunca me han asaltado, por ejemplo (y yo si que tiento a los ladrones con el no darme cuenta de que llevo la mochila abierta). Nunca me han atropellado con lo volada que soy para cruzar las calles. Ningún familiar querido se ha muerto, sólo mi abuelita Lidia que nunca me quiso más allá que para que fuera a darle comida a sus gallinas (“Niñita cobarde!!! Anda a darle comida a la Briggite, si no te picoteará más las piernas”). Por otro lado, mi probable lista de tragedias podría partir por eso; que mi abuelita Lidia nunca me quiso mucho. Algo tragi-cómico es que mi hermana nunca me dejó interpretar a personajes protagónicos en nuestros juegos de infancia, siempre tenía que ser un extra o la nana. Algo triste también es tener que ir al dentista, que se ríe de mí cuando las preguntas que me hace se encuentran un tanto tarde con sus respuestas (sin tener en cuenta que su supuesta futura colega recién cursa primer año de odontología)… Esperen un poco… Leo mis tragedias. Me río. No me ha pasado nada en la vida para entristecerme, pero a pesar de que suena intensamente hermoso, me asusta ya que cuando algo malo me pase no estaré ni un tantito preparada. Mi trinchera es débil e inmensamente pequeña. No estoy capacitada para los sobresaltos que quizás en un futuro tenga que enfrentar. Lo más extraño es que nunca me había cuestionado eso. Debatía una interminable lista de cosas pero nunca me había preocupado el que sería de mí al no ser capaz de vivir en el mundo real. Eso es necesario, o al menos hay que ser diestro para saber equilibrar la fantasía con lo terrenal, pero resulta que soy una persona demasiado torpe.
La magia ilumina la vida, pero la realidad nos fortalece.
Y por último me declaro una incompetente para crear una conclusión a esto del contexto real V/S mundo imaginario… Pero expreso mis anhelos más profundos por querer lograr que cada uno entregue un poquito de magia al otro, para que la realidad se vuelva un tanto más dulce y no se tan brusco el cambio…
(...Sobre todo creo que
no todo está perdido.
Tanta lágrima
tanta lágrima y yo ...soy un vaso vacío...
Clavo mi remo en el agua, llevo tu remo en el mío
creo que he visto una luz... al otro lado del río.
Jorge Drexler.-)

27 octubre 2006

Y... ¿¿ si creemos en la magia??

"(...)Sara : Oye!, es muy difícil estudiar con los gritos que estás dando!

Lottie: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Quiero ver a mi mamá!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Sara: ¡Pronto la verás!

Lottie: NO, NO , ¡¡¡No la veré!!!. ¡¡¡Está muerta y nunca voveré a verla!!!

Sara: Bueno, yo tampoco tengo madre, ¿sabes?

Lottie: ¿No?, y ¿donde está?

Sara: Está en el cielo, con mi hermanita pequeña. Pero eso no significa que no pueda hablar con ella. Yo se lo cuento todo y sé que ella me oye.

Lottie: ¿Cómo?

Sara: Porque los ángeles oyen

Lottie: ¿tu madre es un ángel?

Sara: Pues claro, y la tuya también. Con hermosas alas de seda y una corona de capullos de rosa. Los ángeles viven en un castillo. ¿Sabes de que está echo?, de girasoles. Cientos de girasoles, tan brillantes que relucen como el oro. Y cuando los ángeles quieren ir a alguna parte se ponen a silbar y una nube flota hasta la puerta del castillo y los recogen y éstos entonces vuelan por el cielo, subidos en la nube como en una alfombra mágica, que pasa bajo la luna y rodea a las estrellas, hasta quedar encima de nuestras cabezas. Y desde allí nos vigilan para ver si estamos bien. A veces, si estás atenta, te envían mensajes. Claro que no puedes oírlos si está gritando y pataleando como estabas haciendo tú. Pero siempre lo intentan otra vez, por si no los hemos oído...."

Fragmento de “La princesita”.1995, EEUU. Dirigida por Alfonso Cuarón . Basada en la novela de Frances Hodgson Burnett. Con la mágica y encantadora música de Patrick Doyle.

23 octubre 2006

Sinapsis Efáctica

Detesto cuando las personas tan sólo critican, incapaces de ponerse un poco a pensar en el juicio que omitirán y el grado en que ese comentario afectará al otro. Abren la boca, mueven la lengua y lo único que articulan son fonemas con poca delicadeza que son capaces de dañar a cualquier pajarillo que se encuentre volando bajo.
Hoy me criticaron, como casi siempre lo hacen. Mi espontaneidad es motivo de risas, de admiración, de desconcierto, de sorpresa y a veces (como hoy) blanco de críticas. Por mi parte, estaba susceptible, más que cualquier otro día de ésta semana (vaticinio) y me llegaron al corazón todas esas palabras que quien las emite, de seguro, no sabe cuan dañinas son. (¡Qué vergüenza, Sara!, ¡Qué van a pensar de ti!).
Me gusta sobreactuar las cosas cuando las estoy contando, ¿¿Hay algún pecado en eso??

Una tan sola palabra en contra del otro puede ocasionar miles de efectos secundarios.
Una frase atinada puede cambiarle el sentido al día, no así una crítica poco acertada (que no es constructiva precisamente)

La poca sutileza…. Ese es un verdadero tema en nuestros días en los que no nos alcanza el tiempo para nada, menos para pensar dos veces las cosas antes de emitirlas. Pero ¡cuidado!, debemos hacerle frente a eso porque ¿¿¿Qué diablos nos interesa lo que haga el del lado???, ¿¿¿ Por qué nos creemos con el poder de andar reprochando a diestra y siniestra a moros y cristianos???. La vida no es eso… la vida es vivir, pero por sobre todas las cosas DEJAR VIVIR. Y si nuestro ímpetu arrebatado e intolerante no lo permite, entonces es preferible que nos pongámos scotch en la boca y nos quedemos callados, de repente es la mejor solución para después no andar arrepintiéndonos de lo que decimos o tan sólo para no menoscabar al otro (de seguro que hay más cosas que lo atormentan).....Se trata de un leve pulsar.

21 octubre 2006

Brasil: Una Samba Pa' Ti

“The Girl from Ipanema”, “La chica de Ipanema”, “Garota de Ipanema”…Si nos dicen la palabra bossa nova, lo primero que se nos viene a la mente es la re-contra-conocida “Chica de Ipanema”, sea cual fuere la versión que tengamos resguardada en la memoria, y es que realmente hay chorrocientas mil versiones. Original de los ya fallecidos canta- autores Tom Jobim y Vinicius de Moraes, compuesta en 1962. Cuenta el mito, relatado una y otra vez por los mismos Tom y Vinicius que se encontraban éstos dos en la playa y se fascinaron con una adolescente hasta el momento desconocida, que venía “camino del mar” e hicieron la canción. La adolescente, ahora convertida en abuela y lucrando como loca de los beneficios que esto le trajo consigo, es la populosa actriz y ex chica playboy Helô Pinheiro, de la cual no subiré fotos ante la magna desilusión de conocer a semejante musa inspiradora.

Como comentaba al principio, hay un montón de versiones de la famosa canción, y sólo por darles ejemplos nombraré las siguientes interpretaciones:

1. - The Girl from Ipanema, Nat King Cole. Una versión un tanto más jazz, más elegante, pero no por eso menos encantadora.

2. - The Girl from Ipanema, Frank Sinatra. La mezcla perfecta entre jazz y bossa, ya que está cantando Sinatra en inglés y de pronto en el coro, inusitadamente, aparece la voz suavecita de Tom Jobim en portugués. Semejante dúo nos paraliza enteros.

3.- Garota de Ipanema, Astrud Gilberto y Stan Getz. Nada que decir, 100% puro bossa nova, con los cambios perfectos de tonalidad que tiene Astrud.

Seguro más de una de éstas categorías hemos escuchado alguna vez, pero la que hace poco tuve el honor de conocer es la adaptación que hizo Pau Donés, vocalista de Jarabe de Palo con Josemi Carmona, cuya plusvalía es que está cantada de principio a fin en un hermoso y madrileño español, con una sorprendente y fidedigna traducción. Por fin la masa (en la cual me incluyo) puede gritar sin miedo al ridículo, por el portugués-chilensi, la canción madre de todas las creaciones.

La Chica de Ipanema (Jarabe de Palo, Samba pa’ ti)

Mira qué cosa más linda,
más llena de gracia,
es esa muchacha que viene y que pasa,
con su balanceo,camino del mar.
Niña de cuerpo dorado del el sol de Ipanema,
con su balanceo es más que un poema,
la chica más linda que yo he visto pasar.
¡Ah! ¿Por qué estoy tan solo?
¡Ah! ¿Por qué estoy triste?
¡Ah! La belleza que existe,
belleza que no es sólo mía,
que ahora pasea solita.
Ah, si ella supiese que,cuando ella pasa,
el mundo entero se llena de gracia
con su balanceo camino del mar.

16 octubre 2006

Mire Donde Mire Te Veo (primaveralmente)

Para empezar quisiera abrir mi corazón...(Mágico- Joe Vasconcellos)
Me moría de ganas de escribir, pero el tiempo se me hacía nada, y más encima nos adelantaron una hora… Una hora!!!!, sesenta minutos sin inversión alguna.
Y para peor tenía una prueba. Cuando más necesito expresar mis sentimientos me fijan una prueba para hoy. El fin de semana hervía en emociones, pero este día explotará todo y saben donde?, obvio que aquí, pues.

En la prueba me fue horrible, las energías se me quedaron ahí. Las piernas me tiemblan y los brazos no me dan más. Estoy cansada, eso se me nota, pero ahora estoy aquí, en este espacio multi-technicolor. Me alegra el tener ahora el tiempo para escribir esto.

Pensé tanto este fin de semana, en cosas sin fin, sin ton, ni son…
Pensé que la primavera es como de doble filo. Mientras unos disfrutan y la tildan de fantástica, otros llevamos el luto de un amor no correspondido en silencio, que parece que más nos daña en esta estación en donde todo es amor, locura y pasión. Por otro lado, el otro día una amiga me dijo que la a las personas depresivas la primavera les hacía un jaque mate ya que más depresivos se sentían al ver que todos son felices y ellos no pueden alcanzar esa siempre tan ansiada felicidad. ¿Raro, no?

Personalmente la primavera me lleva a hacer constantes raccontos. Ando melancólica, enamorada y sufriendo calladita por el músico-de-las-palabras-increíblemente-léxicas. (Suspiro) Me gusta ese niño. Ese niño que armoniosamente toca el vibráfono al son de “Cerro Barón”, que sonríe al público que asistió a ver a su banda de Jazz, que toca con enorme ímpetu, mientras se muerde el labio inferior para no perder la concentración. Me gusta y que le voy a hacer, es un hechizo, pura ilusión (como diría Joe), es el amor que desde que nace se caracteriza por ser una cosa bastante rara y antojadiza. ¡Eso niño no es para ti, Sary Desmesurada!..... ¡Que diablos!, mi corazón de cristal se maneja sólo y más ahora cuando uno respira enamoramiento en Talca, por que parece que el mundo entero esta girando en torno a sus emociones.
Es terriblemente novelesco todo. Él no sabe que es mi anzuelo a un mundo de desenfreno literario. No sabe cuantas horas (colgada) me la paso pensando en él, no sabe que sus enormemente coherentes frases gatillan mi locura y ni hablar de su música……….. NI HABLAR!!!!

Eso es lo que pienso y lo que me pasa con la primavera….. Maldita?, juzguen ustedes.

30 septiembre 2006

A un año del desborde...

A lo mejor no es tanto. A lo mejor no es ningún mérito, a lo mejor no vale la pena recordar una fecha como ésta… Pero cabe decir que este mes cumplo un año con este tan poco popular blog. Es un tema que de cierta forma me emociona, por que al fin pude encontrar el medio en el que puedo explayarme sin límites.

Una vez creo que dije que esto no era un diario de vida, que eran meros artículos en pos de ideas que estaban dando vuelta en mi cabeza en un determinado momento. Pero debo reconocer que cada artículo es un episodio de mi vida, las emociones que siempre me invaden, esos mágicos sucesos, esos extraños sueños, esos fascinantes anhelos, los cuales, y por una razón totalmente inexplicable, quisiera compartir con todos, pero no puedo y por eso los plasmo en unos pequeños simples versos (….en tinta roja)
Es mi forma de expresión, pero de repente me quedo sin las palabras para detallar o describir una situación, y es que mi camino está lleno de sobresaltos dignos de un cuento (¿de hadas?, no creo).

Le debo a este blog el que al fin me considere una persona sensible, una persona que percibe las cosas multiplicadas por mil y que mira de otra forma, y es por eso que a lo mejor mi vida está llena de detalles, porque me puede ocurrir lo mismo que a un simple mortal, exactamente lo mismo, sólo que yo lo veo de otra manera y lo transformo en prosa llena de hermosos ornamentos. No es muy difícil tener una vida en colores.
Hay estadísticas que me informan acerca de que no muchas personas leen mi blog, es más, son muy pocas las que se hacen participes de mi pequeño mundo, pero debo agradecer a los que son cómplices de mi complejas vueltas por el universo

Agradezco las críticas constructivas, los apoyos, los halagos y las frases que se hacen coautoras de mis leíbles (de leer) crímenes.

Un año recién, por ende, me queda imaginación para rato.

Y por último, las gracias por dejarme ser parte de sus vidas.


25 septiembre 2006

Desahogo al fin y al cabo.-

Cuando las sensibilidades parecen ser distintas entre dos personas no hay más que hacer. Las cosas no resultan o simplemente no suceden.
Tengo un amor, de esos que son platónicos y hoy me rompió el corazón, tal como lo pronostica Álvaro Henríquez en su canción. Claro, no fue su propósito, pero igual se me rompió. Lo conocí hace un tiempo, en un concierto de jazz y quedé encantada, como si el mismo Cupido me hubiese disparado una de sus flechas en el punto más crítico de mi corazón. Él estudia música, y me contó, en uno de sus desinteresados correos, que vivía un romance de años con una niña pianista. ¡Pianista! , qué diablos puedo hacer yo en contra de una pianista, cuando mi mayor mérito artístico fue ganar un concurso de cuentos cuando tenía 9 años. Perdí como en la guerra, me dije a mí misma, jurando que sacaría de mi vida las cosas imposibles (que Gustavo Cerati las haga, yo me rendí).
Estudio una carrera convencional, y al parecer a él no le llama ni un poco la atención los asuntos “cable a tierra”. O sea ¿qué gracia puede tener una muela, una boca o una lengua ante el infinito universo de la música? Me sentí mal. A lo mejor la sensibilidad que el cree que no poseo se adueñó de mí y me apretó la garganta.
Lo peor de todo es que Inti-Illimani sacó un nuevo disco llamado “Pequeño Mundo”, en donde “Buonanotte, Fiorellino” se lleva todos los creditos y sin querer acompañó uno de los tantos episodios de mi vida en donde todas mis ilusiones se deben disipar de una manera muy poco sutil.
Como sea, se me hace imposible no rescatar lo bueno; Volví a sentir como vibraba ante las emociones, ya que toda esa “nada”, significó más para mí que muchas otras cosas.

24 septiembre 2006

Historia de un Verano

(Track recomendado para leer el post: Tequila-The Champs)
Tanto tiempo sin poder escribir y la verdad es
que podría hablar de cientos y miles de temas que están que explotan en mi cabeza. Me han pasado una infinidad de cosas, pero siento, muy personalmente que la que relataré se llevó el primer lugar de todas….

Hace una semana vi Monster House, esa película para niños que en realidad no es tan para niños, y me fue inevitable el no acordarme de mi infancia. Si pues, esa tierna infancia que para muchos es prácticamente inolvidable. Con esos miedos, curiosidades y felicidades tan ingenuas de repente… Y fue ineludible el no recordar la película que sin duda marcó mi niñez. Esa típica película que casi convertimos en una Biblia. La nunca publicitadaThe Sandlot”, del director David Mickey Evans. Jamás siquiera deben haber oído hablar de ella y yo no siquiera la recordaba, pero Monster House me hizo hacer un racconto a ese mismo instante cuando la conocí…
Tenía 8 años y eran vacaciones de verano. Hacía muchísimo calor y para nuestras infaltables vacaciones en el sur faltaba harto tiempo. Aburrida prendo la televisión. En ese tiempo no existía la amplia gama de programas que hoy tenemos a merced. Antes uno debía tratar de
entretenerse con los pocos que ofrecían y con suerte, algunos tenían televisión por cable. Pero yo no tenía cable y debía conformarme con los canales de la televisión abierta. En esos tiempos en el canal trece exhibían las famosas “tardes de cine”, y la película de esa tarde era la muy poco famosa “The Sandlot”. La historia es encantadora. Se trata de un pequeño niño de 10 años, Scotty Smalls que se traslada a un nuevo vecindario. No se logra hacer de amigos ya que los niños jugaban baseball y él no sabía jugar. Hasta que uno de esos días, el líder de la pandilla que practicaba el deporte, lo invita a jugar. Al enterarse de que Smalls no sabe jugar, le enseña y rápidamente éste se integra al grupo quedando éste con 9 integrantes:
- Benny, el jefe innato de la pandilla
- Ham
- Squints
- Alan
- Kenny
- Bertram
- Tommy Timons
- Timmy Timons
- Scotty Smalls
Es verano y lo disfrutan al máximo. Entre juegos, piscina, deporte, etc. Hasta que un día se quedaron sin dinero para comprar una pelota de
baseball. Smalls recordó que su padrastro tenía una pelota firmada por un desconocido para él y decidió tomarla prestada tan sólo para poder jugar un rato. Mala idea, ya que la pelota, como todas las otras cayó en la casa de “la bestia” (casa en donde habitaba junto con el dueño un perro al cual imaginaban como un monstruo). Los demás niños no le dieron importancia, Smalls tampoco se la hubiese dado si la pelota no fuese de su padrastro ya que ni siquiera sabía a quien pertenecía la firma que ésta tenía. Entonces comenzó a decirle a la pandilla que era de urgencia sacar la pelota. Los demás niños no entendían el por qué de la desesperación, por lo que empezaron a preguntar que diablos tenía la pelota que la hacía tan importante. Smalls les dijo que pertenecía a su padrastro y como dato anexo, y menos relevante para él, les dijo que tenía la firma de un tal “Babe Ruth”, sin tener la más paupérrima idea de quien era. Los niños que si sabían de baseball y se daban cuenta del valor que poseía la pelotita inventan un sin fin de estrategias para poder sacarla de la casa de "la bestia". Por más intentos que hacían nada les funcionaba ya que la “bestia” resulta ser mucho más poderoso que toda la pandilla unida. Pero Benny Rodríguez sí que pudo. Logró saltar el portón en donde se encontraba el animal con la pelota firmada por "Babe Ruth" y la tomó, mientras el perro, que en realidad no era tan enorme como se lo imaginaban, lo persigue furioso y a la velocidad de la luz. No logra atrapar a Benny y le cae encima el portón de su casa. En ese momento Benny lo ayuda y el perro se transforma en otro miembro más de la pandilla. A todo esto la pelota estaba en un pésimo estado, pero el dueño del perro, que en su juventud, mágicamente,fue íntimo amigo del beisbolista,le regala una pelota que además de estar firmada por "Babe Ruth", estaba firmada por todos los demás miembros del equipo de “Los Yanquis”….
La película termina con un emotivísimo final, en donde Smalls, que se encontraba relatando la historia de su verano, cuenta lo que sucedió con cada integrante de la pandilla, cuando dejaron de ser niños para transformarse en adultos, mientras estos se van esfumando al son de uno de sus cotidianos partidos de baseball. Smalls se convierte en un relatador de partidos y Benny Rodríguez en un importantísimo beisbolista. La última escena es cuando Smalls está comentando un partido en donde Benny tiene una gloriosa participación. Luego de relatarlo se voltea nostalgicamente para mirar la foto de su pandilla, en ese inolvidable verano.
Inolvidable para Smalls e inolvidable para mí.
A lo mejor técnicamente la película tenga múltiples errores, a lo mejor el guión es básico y la música sin mayor trascendencia, a lo mejor, a lo mejor, a lo mejor…. Pero yo lo miro con otro enfoque. Lo veo como una experiencia maravillosa de mi infancia y eso ni la mejor película del mundo lo va a poder lograr. Terminé llorando de verla, porque a pesar de que tenía ocho años, me daba cuenta que en años posteriores eso me llegaría hasta los tuétanos y así no más resultó ser.